| 8/1/2008 12:00:00 AM

Movilidad en Bogotá: ¿Hacia un sistema integrado sostenible?

Dinero habló con Luis Bernardo Villegas, secretario de Movilidad del Distrito, para conocer de primera mano cómo se piensan adelantar estos dos colosales proyectos y además cómo concibe la actual administración la movilidad de la ciudad.

El Plan Maestro de Movilidad para Bogotá, adoptado por la pasada administración, solo contemplaba la construcción del metro cuando las condiciones de movilidad de la ciudad lo exigieran, e insistía en que el Tren de Cercanías debía articularse con el Sistema Integrado de Transporte Público.
 
Pero desde su campaña, el actual alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, le ha dado prioridad a estos dos temas. ¿Podrán coexistir Transmilenio, el Metro y el Tren de Cercanías y ser rentables? En otras palabras, ¿hay demanda suficiente para que todos puedan funcionar, o van a empezar a competir entre sí por los pasajeros, con el caos que esto significaría para las finanzas distritales y para la movilidad?

— ¿Cómo va la reestructuración del transporte público colectivo?
La idea es hacer una reestructuración total, tanto del modelo empresarial como de la forma como opera. En una primera etapa se cambiará el modelo de las empresas, para pasar de unas afiliadoras con muy poca responsabilidad sobre la movilización de los buses, a unas operadoras con unos paquetes de rutas definidos. Además, deben tener frecuencias precisas, de manera que la oferta de transporte se ajuste a la demanda para que la movilidad sea mucho más fluida y deben recoger a los pasajeros en los paraderos.

— ¿Cuándo se da inicio a esa primera fase?
Se debe iniciar entre diciembre de este año y el primer trimestre del próximo, con la apertura de la licitación de las empresas operadoras.

— ¿Qué otras fases tiene este componente?
Vamos a avanzar en dos aspectos: el sistema integrado de recaudo, que permitirá que la gente pueda montarse en cualquier tipo de bus y pueda tomar distintos buses al interior de Bogotá con un solo tiquete; y la integración de este servicio con Transmilenio. Para ello vamos a cambiar el parque automotor, vamos a tener buses nuevos que van a estar dotados con unas características tecnológicas que van a permitir el control y mejorar las condiciones de transporte.

— ¿Qué tipo de desarrollos tecnológicos?
Estos buses van a tener una especie de caja negra que nos permita conocer el recorrido de los buses: dónde se detuvo, cuántos pasajeros recogió, si se detuvo en los paraderos que debía. Toda la información de viaje del bus.

— ¿Como medida de control o de planificación?
Ambas cosas, nosotros como Secretaría de Movilidad tenemos que controlar a las empresas de transporte y no a los conductores, a estos los vigilan las empresas de transporte.

— ¿Qué otros elementos tecnológicos se van a incorporar?
Vamos a tener cámaras y elementos de ubicación satelital, para comodidad y seguridad de pasajeros.

— ¿En las licitaciones se van a contemplar estos elementos?
Claro, desde las licitaciones se dan esas condiciones y se definen los plazos en los que se debe ir reemplazando el equipo, por año de modelo. Con este sistema, hacia 2015 vamos a tener todo el parque automotor de servicio público colectivo renovado.

— ¿Qué papel juega Transmilenio dentro de este sistema de transporte público?
En Transmilenio vamos a construir la fase III por la carrera décima y la calle 26 y vamos a hacer que, junto con el sistema integrado, constituya un entramado que sostenga la demanda de transporte en la ciudad. Esta fase culmina ahí porque se acaban los recursos de la Nación y porque queremos que el sistema integrado sea la solución. Transmilenio transporta el 18% de los viajes de la ciudad, los buses transportan el 50%.

— ¿Qué ha pasado con la troncal de la carrera séptima?
Esta ruta no se va a hacer, el tema se trató en la junta de Transmilenio.

— ¿En qué van los planes del Metro?
Aparte del transporte público colectivo están los elementos pesados del transporte: la línea metro y el tren de cercanías. El trazado de la línea metro no se conoce aún. Se va a contratar una consultoría, para la cual se recibirán propuestas hasta el próximo 19 de agosto, la evaluación debe estar lista la primera semana de septiembre y aspiramos que a mediados de ese mes estemos iniciando el contrato.

— ¿Qué hará esta consultoría?
Definir el impacto de este sistema en la ciudad en términos de la realidad del transporte en Bogotá y determinar su impacto en renovación urbana, queremos conocer los puntos de la ciudad que se van a recuperar, los polos de desarrollo que se van a generar, el impacto en las zonas de salida de las estaciones, en fin, cómo va a cambiar la vida de los bogotanos. A partir de esa conceptualización y del diseño del metro la consultoría dirá cuál es la línea de metro que debemos construir.

— ¿La planeación de una línea óptima no debería hacerse antes de la reorganización del transporte público colectivo y de la fase III de Transmilenio?
Si la inversión que se hace en Transmilenio es suficiente para atender toda la demanda de transporte de una vía, es claro que no va a haber un metro por ahí. Si la demanda de transporte es suficiente para Transmilenio y para un proyecto metro, sería probable que coexistieran, eso es una decisión del consultor.

— ¿Por qué condicionar el metro a los demás sistemas?
Uno hubiera querido que la historia de Bogotá hubiera sido distinta y que el metro hubiera sido resuelto hace 10 ó 20 años, pero no es así. Nos toca trabajar con lo que tenemos. No podemos esperar a tener un metro para mejorar el sistema de transporte de la ciudad. Ahora, dentro de la definición de la línea metro se van a tener en consideración cómo está organizado el sistema de transporte hoy y las afectaciones sobre el sistema de transporte existente.

— ¿Cuál es el cronograma para la construcción de esta línea?
Hacia marzo o abril del próximo año vamos a sacar una nueva licitación para la ingeniería de construcción, una vez tengamos la línea definida. Al tiempo se hará una estructuración financiera, técnica y jurídica.

— ¿Cómo se van a operar la construcción, operación y recaudo?
Hemos dejado que sea la consultoría la que nos diga cuál es la mejor opción, según su conocimiento.

— ¿Cómo es el proyecto del Tren de Cercanías?
Ese es el segundo elemento pesado con el que se quiere conectar a Bogotá con los municipios del occidente y del norte. Dentro del perímetro urbano funcionaría como un tren urbano, una especie de metro ligero con capacidad para 25.000 pasajeros por hora, expandible a 45.000 en la medida en que se densifique la zona por donde transcurre. Ese tren va a permitir utilizar los corredores férreos actuales y dar una solución de transporte de norte a occidente, que no es el corredor donde se condensa la actividad de la ciudad pero que va a permitir descongestionar la ciudad.

— ¿Este es el resultado de un estudio de viabilidad?
Fíjese que en 1992 se tuvo la misma iniciativa y se desechó porque eran zonas poco pobladas. Hoy la realidad de Bogotá es otra, está el desarrollo del Salitre, Fontibón ha crecido de una manera impresionante, Cedritos se ha poblado de una manera muy importante, es decir que todo ese corredor férreo está atravesando hoy zonas de la ciudad que son muy atractivas.

— ¿La movilidad de los vehículos particulares se verá afectada?
Va a tener las obras que permitan que el tren y los vehículos tengan el paso libre. En algunos sectores se va a deprimir el tren y se harán paso a niveles que tenemos identificados.

— ¿Hay estudios de demanda y de viabilidad financiera para este tren?
El Gobierno contrató un estudio de estructuración financiera, técnica y jurídica de este Tren de Cercanías con consultoría colombiana, cuyos resultados deben estar listos a mediados de agosto y que incluyen en su modelación financiera. Ya tenemos prediseños, mediciones de demanda y las estaciones están definidas. Hay unos elementos de juicio muy valiosos. No es un capricho, hay un estudio detrás que está muy adelantado.

— ¿Se ha evaluado la sostenibilidad económica de los diferentes sistemas?
Una de las ventajas que tiene el Tren de Cercanías es que compite solo en lugares muy puntuales con Transmilenio.

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