| 1/23/2009 12:00:00 AM

Mauricio Cárdenas. Director de la Iniciativa para América Latina de la Institución Brookings en Washington

"Colombia tiene que bailar a otro ritmo"

Mauricio Cárdenas Santa María tiene el panorama claro. Frente al nuevo gobierno demócrata en Estados Unidos, Colombia tiene que presentarse como un eslabón clave en la integración de América Latina.

Cárdenas, economista invitado a la 11ª Conferencia Latin America Private Equity, que realizará la revista The Economist a principios de febrero en Miami, alerta sobre los problemas que se generarán con el deterioro de la cartera prime, que puede ahondar la crisis del sector hipotecario en Estados Unidos y contagiar al resto del mundo.

D — ¿Qué implica Obama para Colombia? ¿Va a haber alguna diferencia importante frente a lo que había?
–Yo creo que la mejor forma de resumir lo que está pasando en Washington es que se está diciendo lo mismo que dijo el presidente Uribe cuando ganó las elecciones. Vamos a cambiar el libreto y eso implica que Colombia también tiene que bailar a otro ritmo.
Todo lo que se parezca a Bush es visto con cierta suspicacia. Colombia tiene que reinventarse para acomodarse a este nuevo discurso. En el fondo, los temas de Estados Unidos siguen siendo los mismos.  Las drogas y la seguridad. Y Estados Unidos necesita aliados sólidos en América Latina. Hay que darle a esta relación un nuevo matiz dentro de la nueva retórica que es el cambio. 

D — ¿Qué hay que hacer?
–Primero, hay que tener paciencia. Colombia tiene que buscar posicionarse, y algo que podría ayudar muchísimo es hacerlo frente al gobierno demócrata como parte de un grupo de países que está tratando de buscar más unión, más integración y menos divisiones en América Latina. Yo creo que este es un lenguaje muy importante en Washington en este momento. Obviamente, también tiene que hacer un diálogo con los sindicalistas y los activistas de temas de derechos humanos en Estados Unidos. 
Colombia tiene que mostrar cierta apertura a la discusión de esos temas, con pragmatismo. Ese es el nuevo lenguaje que hay que promover. Básicamente es un tema de  tener una actitud positiva y tal vez de acomodarse a esta nueva realidad.

D — ¿Cree que Estados Unidos pueda salir de la recesión este año?
–Yo creo que, para hablar de esta posibilidad, primero hay que preguntarse en qué va el problema del sector hipotecario en Estados Unidos. En ese tema ha habido algunos aportes nuevos de gente de la Reserva Federal que ha estudiado las causas del deterioro de la cartera hipotecaria y lo que puede llegar a pasar. La conclusión es que el problema de la cartera subprime ya tocó fondo, y esa es la buena noticia. El problema ahora es la cartera prime, que fue originada en su momento en buenas condiciones, con toda la información, con personas que tenían empleo, con certificados de ingreso, en fin.  Esos créditos prime, que se venían comportando bien, se pueden deteriorar y, de hecho se han deteriorado, en la medida en que la gente que los tomó se ha quedado sin trabajo. También, en la medida en que los precios de los inmuebles caen, y el valor del inmueble es inferior al valor de la hipoteca, la gente toma la decisión lógica y racional de entregar el bien en dación en pago.

La preocupación se va a centrar este año en el deterioro de esa cartera prime, donde los bancos van a tener problema con la cartera vencida y con  los títulos respaldados en esa cartera que son más de los que estaban respaldados con la cartera subprime. La cartera subprime era  relativamente pequeña, US$700.000 millones frente al valor total de la cartera hipotecaria que vale US$14.000 billones, es decir, menos del 5% de la cartera total.

D — ¿De qué depende salir de la recesión?
–Yo diría que hay tres variables muy importantes. La primera es la tasa de interés. La última reducción de la tasa de interés es muy reciente, pero creo que va a ser fuente de estímulo económico este año. Un segundo elemento es la tasa de cambio. Estados Unidos sabe que ha tenido tradicionalmente un déficit grande en su cuenta corriente, origen de todos los problemas. Ese déficit se está cerrando y seguramente este año no sea superior al 4% PIB.

La devaluación del dólar es un tema muy importante. Aunque las autoridades sostienen que no controlan el dólar y que la tasa de cambio no es una variable objetivo del Tesoro americano, están muy satisfechas y seguramente van a hacer todo lo posible por mantener un dólar débil, para asegurarse de que se estimulen las exportaciones y se encarezcan las importaciones. 

Un tema crucial en las conversaciones del gobierno con China, que es clave para la reactivación de Estados Unidos, es la apreciación de la moneda china frente  al dólar. Y, el último punto es el tema fiscal. Existe un relativo consenso de la importancia de un paquete de estímulo fiscal, que probablemente llegue a US$1 trillón en un  periodo de dos años. Básicamente, la forma como se mide  el impacto es a través del multiplicador del gasto público que se estima está entre 1 y 1,5. Esto quiere decir que si se le inyectan a la economía US$400.000 millones al año, se puede lograr que el PIB aumente entre US$400.000 y US$600.000 millones.

D — ¿Qué significa eso?
–Que para una economía con un PIB de más o menos US$14 trillones, estamos hablando de un crecimiento adicional de 3% del PIB.

D — ¿El impacto es tan grande?
–El impacto es grande, pero ahí vienen los cuestionamientos. Primero, esto es lo que se lograría después de haber hecho todo el gasto y esto solo se logra al final del año. El efecto no va a ser tan grande al comienzo, y el año arranca con unos primeros trimestres de crecimiento negativos. Y lo segundo, y más importante, es que el multiplicador de 1 ó 1,5 puede estar sobreestimado.

Lo que se ha visto cuando se han aplicado paquetes de alivio tributario es que el efecto sobre el consumo ha sido prácticamente nulo. Por el lado del gasto hay muchas dudas sobre lo que  realmente se va a hacer. Yo he oído que se van a  desengavetar proyectos de infraestructura que ya están diseñados y aprobados y que no se habían podido llevar a cabo porque no tenían financiamiento. Es una visión demasiado optimista.

D — ¿Por qué?
–Uno, porque seguramente los estudios no están terminados. Pero, lo más complicado, es que muchas de estas obras las ejecutan los municipios y los estados que en su mayoría están quebrados y no tienen recursos para hacer la contrapartida. Este es otro problema que se está tratando de resolver.
O sea, que las cosas van a ser un poco más lentas de lo que se cree.
Yo no creo que esto del paquete de ayuda realmente vaya a estar funcionando en la práctica para evitar que la economía tenga una contracción. Yo diría que la economía de Estados Unidos va a caer 1,5% este año.

D — ¿Qué pasa después?
–En 2010 se empieza a ver la reactivación de la economía y seguramente habrá cifras de crecimiento positivo durante el primer trimestre del año. Ahora, todas las apuestas están en que el paquete de ayuda fiscal va a sacar a la economía de la crisis,  pero la verdad es que no se  sabe realmente cómo va a reaccionar la economía a un paquete de estímulo fiscal de esa magnitud.

D — Si Estados Unidos sigue manteniendo tasas de interés tan bajas, ¿Cuál es la posibilidad de que el mundo le siga prestando?
–Una de las cosas que ha sido más sorprendente de toda esta crisis es el apetito desaforado que ha habido por los papeles del Tesoro americano. Eso le ha dado al gobierno carta blanca para pensar en un paquete de ayuda fiscal tan grande como quiera, sin pensar en los efectos de crowding out.  ¿Por qué? Porque hay tal demanda por papeles del Tesoro a nivel global que el precio de esos papeles ha subido muchísimo, y la tasa de interés es prácticamente nula. En últimas, es lo que le permite al Tesoro emitir papeles para financiar el paquete de estímulo fiscal sin que esto le genere un aumento del costo del financiamiento, sin incrementar las tasas de interés.
Desde el punto de vista del precio del dólar, esto significa que en la medida en que haya entradas de capitales a Estados Unidos para financiar todo esto, la tendencia ha sido de revaluación.

D — Pero hay una contradicción. Por un lado,  Estados Unidos necesita la devaluación para ajustar su cuenta corriente; pero, por el otro, emite papeles para financiarse y, a pesar de tener tasas de interés bajas, le entran los capitales, que terminan fortaleciendo el dólar. 
–Exacto. Y eso ha hecho que el dólar se haya fortalecido, y eso va en contra de la devaluación del dólar como mecanismo para estimular la economía. Entonces, ¿qué viene ahí? El punto es coordinar la política con los chinos y con los japoneses para lograr que el dólar se devalúe frente al yen. Lo mismo se está tratando de hacer con la moneda china.
Con Europa el dólar se ha fortalecido frente al euro. No es fácil que Estados Unidos pueda mantener devaluado el dólar, por lo menos, frente al euro.

D — ¿Cómo ve el tema de la deflación en Estados Unidos?
–El crecimiento de los agregados monetarios ha sido impresionante y por eso no es tan probable que haya deflación. Estados Unidos venía con una tasa de inflación de 4% y tuvo deflación en noviembre y diciembre. Es por esto que  la inflación terminó el año en 2%. Pero, la verdad, no creo que vaya a haber inflación negativa este año.

D — ¿Se disparará la inflación?
–La economía está tan lejos del PIB potencial que no veo problemas de inflación. 

D — ¿Cómo afecta todo esto a Latinoamérica y a Colombia?
–El impacto más importante es el aumento en el precio del riesgo. La sensación de incertidumbre hace que el precio del riesgo aumente y que los capitales se refugien en papeles de menor riesgo. Por supuesto, ninguno de los papeles que se emiten en América Latina son percibidos como de bajo riesgo.

La caída de los  precios de los commodities es una mala noticia para América Latina por la alta dependencia que tienen los países de las exportaciones de productos básicos.

Un tercer elemento son los canales tradicionales de comercio y de remesas con Estados Unidos que es el  socio más importante que tenemos en la región.

Los factores de crecimiento en nuestras economías no van a ser externos. El crecimiento se a va dar  por la inercia que sigue habiendo, una inercia importante de crecimiento del consumo y de la inversión.

D — ¿Y Colombia?
–A  Colombia, además, le afecta negativamente el desempeño de la economía venezolana. En Venezuela se va a juntar también el efecto específico que sobre este país tienen la caída del petróleo y la posibilidad de una devaluación.
Sin embargo, no va a ser una devaluación de la tasa oficial, sino que el gobierno va a ir moviendo posiciones. Probablemente, algunos productos que Colombia exporta a Venezuela a la tasa oficial, se van a ir moviendo a la tasa del mercado libre. Al gobierno venezolano le interesa mantener la tasa oficial porque es con la que mide el PIB venezolano en dólares. Pero cada día el mercado negro se va a ir convirtiendo en un mercado más abierto donde se van a efectuar más transacciones. Esto significa que las exportaciones colombianas se encarecen en bolívares y que puede bajar un poco la demanda, aunque no mucho, porque la elasticidad no es muy alta porque se trata de artículos de primera necesidad.

También, hay que tener en cuenta el efecto ingreso de la economía venezolana. Al haber menos ingresos, la gente va a demandar menos productos colombianos.
Para Colombia, el efecto positivo de todo lo que está pasando, si lo hay, sería la reducción de las presiones inflacionarias, sobre todo de los alimentos. Yo creo que la inflación a final de año va a estar entre 5% y 5,5 %.  Esto le ha dado margen al Banco de la República para reducir la tasa de interés, lo cual va a ayudar, ya que no hay mucho espacio en materia fiscal.

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