| 3/28/2008 12:00:00 AM

“Los programas sociales deben evaluarse para hacerse fuertes”

El economista Felipe Barrera Osorio fue galardonado con la Medalla Juan Luis Londoño de la Cuesta. Hablamos con él sobre su visión de lo que se está haciendo en inversión social.

Cinco años desde la partida de Juan Luis Londoño y sus lecciones y enseñanzas no han hecho más que fortalecer su presencia entre los mejores economistas del país. Ha sido gigante la pérdida del investigador, catedrático, expositor, experto, maestro, jefe, director, ministro, amigo, y esperanza de miles de personas que lo vieron en sus conferencias y cátedras, que lo escucharon en sus charlas informales por los pasillos de la revista Dinero, que aprendieron de sus análisis agudos que salían como ráfagas acertadas en cualquier momento y que asombraban por su claridad y coherencia.

Pero también fueron gigantes su espíritu de servicio y pasión por hacer de este país más equitativo, y siguen presentes en las nuevas generaciones de economistas comprometidos con los temas sociales, que son el mejor reflejo de que su objetivo y misión en este mundo se lograron y, aún mejor, sembraron inquietudes e interés entre quienes hoy son los responsables de pensar y construir una mejor Colombia.

Juan Luis Londoño sigue presente como inspiración y ejemplo de lo que es un ser brillante y bueno que estudia, piensa, crea y vive para beneficio de los demás.

“La Medalla Juan Luis Londoño de la Cuesta es un gran honor, pero ante todo, conlleva una responsabilidad inmensa. Al fin y al cabo, la Medalla es un acto para recordar a Juan Luis y su transparente ética por el trabajo, su gran compromiso con el país, su inteligencia superior al servicio de los menos afortunados.”, es la afirmación del economista colombiano Felipe Barrera Osorio, quien es el segundo galardonado con el premio que busca promover la aplicación de la economía y otras ciencias sociales a la solución de problemas relacionados con el bienestar social.

Si bien esta entrevista es un reconocimiento al ganador, por su sugerencia, quisimos empezar por recordar a quien inspiró ese premio y fue el gran maestro de esta publicación comoDirector antes de enfilarse como servidor público en el Ministerio de Protección Social.

Entrando en materia, Felipe Barrera Osorio recibió hace poco el premio “Medalla Juan Luis Londoño de la Cuesta”, por decisión de un jurado compuesto por Hugo López Castaño, Mauricio Cárdenas, Mauricio Santamaría, Carmen Elisa Flórez y el ganador anterior, Alejandro Gaviria, como reconocimiento a su trayectoria académica y laboral en la evaluación de impacto de programas sociales, con especial énfasis en las áreas de educación y protección social. La evaluación de impacto intenta determinar si una política tiene el efecto deseado y cuál es el tamaño de este impacto.

Barrera Osorio trabajó en Fedesarrollo donde llegó a ser Subdirector del Área Social y desde mayo del 2006 es Economista Senior de la unidad de Desarrollo Social del Banco Mundial.


Muchos lectores e incluso economistas pueden preguntarse por qué decidió especializarse en un tema como el de la inversión social, tan espinoso y a veces mal entendido. ¿Qué lo motivo?.

Empecé interesado en la macroeconomía, como muchos economistas. Pero una vez en una clase con Garry Becker (premio Nobel de economía), él tocó temas muy interesantes que sentí muy cercanos e impactantes, como por qué las familias permanecen unidas, o la forma en que administran de acuerdo a su cultura, y desde ahí sentí que la microeconomía me tocó y empecé a profundizar en ella y sigo ahí. Los problemas reales de las personas, los que enfrentan las familias y las compañías están en la microeconomía. Mire, yo soy de los que cree firmemente en la importancia de las decisiones individuales y de las familias, de las unidades más pequeñas desde el individuo y su entorno próximo, ahí se encuentran respuestas muy claves para todo el conjunto, para la sociedad, para los Estados.

Sus trabajos nacen de la teoría y de la revisión de la dinámica social y económica, pero, ¿ha sido difícil conseguir que se apliquen y traduzcan en decisiones sus estudios?

Si y no, he tenido suerte de que algunos de mis trabajos han ido de la mano de las políticas públicas que revisaba. Además en Fedesarrollo, donde trabajé, se tiene una posición privilegiada que le permite modificar política pública. Ahí pude impactar lograr impacto en políticas educativas del distrito.

Pero en política laboral y de protección social fue y ha sido más difícil que cale el mensaje. A veces hay muchos intereses que son validos, pero que que dificultan el debate claro y mesurado para bien de muchas personas. Por ejemplo, junto a Juan Luis cuando fue ministro encontramos mucha resistencia a la propuesta de que había que bajar los costos de contratación, y en contraprestación a la sociedad había que aumentar la protección social por fuera del trabajo, para que los programas de esa área no dependan de si usted tiene un trabajo o no.

En este momento se adelanta un debate, incluso desde la Corte Constitucional, sobre la legalidad de sostener la reforma laboral que se realizó hace casi un lustro. Cuál es su opinión de la reforma y sus efectos hasta el momento. ¿Debería sostenerse o reversarse?

Necesitamos mayor flexibilización laboral acompañada de protección social por otros medios (familias en acción con programas más afinados, capacitación gratuita condicionada a la búsqueda de empleo, educación básica gratuita condicionada a terminar niveles completos y se entregan otros incentivos por esto...).

Responder si la reforma consiguió su objetivo es muy difícil. Muchas personas serias han tratado de establecer una respuesta pero no es fácil conseguir algo concreto sin un estudio amplio, técnico y profundo. El país de todas formas necesita más flexibilidad y no menos.

¿Qué contribuciones prácticas se podrían destacar de sus estudios? ¿Qué se ha podido mejorar o evitar hacer mal?

Le doy dos ejemplos concretos. En 2004, se dio un debate acerca de la necesidad de desmontar los colegio de concesión, y con el estudio El impacto de la provisión privada de educación pública: evidencia empírica de la concesión de escuelas en Bogotá, los defensores del programa lograron demostrar que los colegios de concesión no solo dan resultados muy importantes en contra de la deserción y pruebas ICFES, sino que también parecen tener un efecto positivo sobre los colegios públicos aledaños.

Otro, fue el de Educación Básica en Colombia: Opciones futuras de política. Informe final, Misión para la reducción de la pobreza y desigualdad, que mostró entre otros aspectos, que la expansión de la educación inicial para los menores de 5 años es la mejor estrategia para reducir la deserción en la primaria y en los primeros años de la secundaria. Y son la base de programas de gratuidad condicionada que hoy se extienden por el país.

En la actualidad entre otros estudios adelanta uno sobre el programa colombiano “Computadores para Educar”. ¿Qué está tratando de establecer?

Una de las intervenciones en la educación que ha obtenido mayores recursos ha sido la de la tecnología para enseñar. La información sobre este tipo de estrategias y su impacto real es muy escasa en el mundo. Queremos revisar el modelo de enseñanza alrededor del computador que se viene impulsando con el programa.

Tomamos 100 colegios de muestra, 50 con el programa y 50 que no lo tienen. Estamos recavando la información de la primera fase para sustentar la homogeneidad de los colegios muestra. Luego empezaremos a estudiar las muestras del impacto.

Es importante este estudio porque obtendremos información que no existe en el mundo para determinar el impacto de las iniciativas de tecnología en el aprendizaje y en la mejora de las aptitudes para pruebas estandarizadas de conocimiento, por ejemplo.

¿Qué le gustaría analizar que hasta hoy no haya sido abordado y le parezca vital para la gente?

Para mi es de suma importancia, y estamos en mora de hacerlo, revisar los programas de desarrollo y estimulación temprana para los niños. Se debe evaluar seria y científicamente a los programas del ICBF. Lo estudios actuales son contradictorios y las evaluaciones que se han hecho tienen imperfectos en su metodología. Necesitamos resultados mucho más claros. Los niños son fundamentales para mejorar la situación del país y debemos saber qué y cómo se está haciendo en esa ventana al futuro.

También me gustaría evaluar los programas del SENA, tenemos problemas en información y los estudios que se han hecho. Este es el momento en que no sabemos realmente su impacto en términos de calidad del capital humano que habilita frente a la inversión que se está haciendo.

Y ¿piensa volver pronto al país?

No, creo que tengo mucho que aprender todavía por fuera para llevar más ideas cuando regrese.

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