| 6/20/2008 12:00:00 AM

“La inserción social no puede consistir en ser obrero toda la vida”

El Sena actualmente busca cambiar las condiciones de los muchachos para que sean ciudadanos productivos y trabajadores útiles que puedan desempeñarse de manera profesional en cualquiera que sea el oficio en el que se desempeñen.

Hasta hace muy poco, el Sena era quizás una de las entidades oficiales más cuestionadas del país. Con firmeza y gran dedicación, Darío Montoya, su director actual, ha logrado transformarla y hacer que de fortín político se convirtiera en el centro de educación superior más importante de Colombia con 5'202.398 estudiantes. Montoya habló con Dinero respecto a la forma como logró este cambio.

-Durante años existió entre los empresarios la idea de que el Sena no servía para nada y que lo mejor era cerrarlo. ¿Cree usted que esta percepción ha cambiado?

Precisamente, esa fue la razón por la cual yo llegué al Sena. Yo estaba entre los críticos y pensaba que lo mejor era cerrarlo. Sin embargo, desde que empecé a trabajar como director en 2002 me di cuenta de la infraestructura que tenía la entidad, así como del conocimiento de las personas que ahí trabajaban y aprovechando todo esto emprendí la tarea de transformarla.

-¿Qué era lo que había que cambiar?

El Sena era la caja menor de la politiquería. Era la joya de la corona. Los políticos, no todos, lo utilizaban para obtener votos a través de contratos y puestos de trabajo. Usted no lo va a creer, pero para poder acceder a un cupo, los muchachos tenían que tener una recomendación política. Y quiero enfatizar que yo no tengo nada contra los políticos. Son bienvenidos para que ejerzan la tarea de control político y además para oírles sus consejos.

-¿Y, actualmente cómo se accede a un cupo en el Sena?

Hoy, de cada convocatoria, podría asegurar que de los 220.000 aprendices que ingresan cada año al Sena, son muy pocos los que recurren a los políticos. De golpe me meten goles en los lugares apartados, pero si lo hacen, son la minoría.

Todo el proceso se lleva a cabo por medio de los sistemas tecnológicos. El proceso dura dos días. Al inscribirse, se les hace a los muchachos un primer examen y posteriormente un segundo examen. En la entrevista se valida la identidad de los que se presentan.

-¿Qué se puede hacer para no volver a los esquemas del pasado?

Al Sena hay que blindarlo de la siguiente manera: que los colombianos conozcan lo que se ha hecho en estos años para que hacia delante puedan exigir que las cosas se sigan haciendo bien.

-¿Cómo son las relaciones con el sindicato?

Se ha tenido respeto por la labor sindical, pero también se ha dejado muy claro cuál es el papel que debe jugar en la entidad. Sus líderes deben proteger los intereses de los trabajadores, pero de ninguna forma pueden incidir en las políticas ni en las estrategias de la entidad. El Sena no puede ser el fortín de las ideologías para manejar el resentimiento en contra del resto de la sociedad.

Lo que buscamos es cambiar las condiciones de los muchachos para que sean ciudadanos productivos y trabajadores útiles que puedan desempeñarse de manera profesional en cualquiera que sea el oficio en el que se desempeñen.

De igual forma, insistimos en que nuestros aprendices sean librepensadores, con capacidad crítica para que se conviertan en líderes y emprendedores.

-Bueno, ahora hablemos de los resultados.

El país necesitaba desarrollar una franja de técnicos y tecnólogos, pero no había nadie que lo estuviera haciendo. En el Sena estamos convencidos de que esta debe ser la base de la pirámide del país. En otras palabras, formación de aprendices con acceso a nuevas tecnologías, pensamiento global y concepto de liderazgo. No era posible que se siguiera creyendo que la inserción social consiste en ser obrero toda la vida.

El Sena de hoy actualiza permanentemente los programas porque las competencias de desempeño cambian con el avance de la tecnología. Nuestros muchachos son expertos en software, diseño, lectura de planos, uso de censores, señales y control.

-Pero, ¿usted podría afirmar que el Sena está proveyendo a las empresas la calidad de operario que están necesitando?

Sí, además hemos podido ponernos al día y prácticamente estamos en equilibrio entre oferta y demanda.

Para poder conocer cuáles son las necesidades que tiene el país, contamos con 68 mesas sectoriales que se reúnen frecuentemente con empresarios, entidades educativas, gremios, gobierno, trabajadores y centros e investigación. Adicionalmente, las empresas más grandes tienen un jefe de cuenta que está en contacto permanente con los administradores de las mismas para poder atenderlos adecuadamente.

-¿Cuáles fueron las metas que se impusieron, y cómo ha sido su cumplimiento?

En 2002, cuando me posesioné, encontré una entidad con una muy buena infraestructura que estaba subutilizada y que había que maximizar. A los seis meses nos fijamos unas metas bastante ambiciosas. Por ejemplo, de la cifra récord de 2002, 41.000 estudiantes, nos propusimos pasar a 220.000 para el año 2008. No solo lo hemos logrado, sino que lo vamos a superar. De hecho, entre 2003 y 2007 hemos aumentado en 311% el número de técnicos profesionales y tecnólogos egresados del Sena.

En formación virtual también ha habido grandes avances. De cero alumnos en 2002, pasamos a 2'059.384 actualmente y los planes son llegar a 3'000.000 en 2010. En inglés virtual, que es totalmente gratuito, como todos nuestros programas, tenemos 52.455 inscritos y la proyección es llegar a 500.000 por año.

Lo más importante era poder ofrecer programas que tuvieran demanda o que la anticiparan y que fueran útiles para los muchachos y el país.

-¿Qué tan rápido consiguen empleo los ex alumnos del Sena?

A partir del seguimiento trimestral que le hacemos a los egresados, hemos visto que el 80% se encuentra trabajando y, de este, el 80% lo está haciendo en actividades relacionadas con la capacitación.

De otra parte, la evaluación de impacto a egresados de formación titulada refleja que la formación del Sena mejora la posibilidad de inserción laboral en un 9% superior al resto de la fuerza de trabajo, logrando un efecto en sus ingresos 10% superior a los de otras personas que no se formaron en el Sena.
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