| 7/18/2008 12:00:00 AM

“Estar a favor de la reelección es atentar contra el equilibrio de la democracia”

El experto en desarrollo económico y político de América Latina en el largo plazo, James Robinson, profesor de gobierno de Harvard University y coautor del libro Economic Origins of Dictatorship and Democracy, habla sobre la democracia en Latinoamérica.

-¿Cuáles son los principales hallazgos de su análisis de las instituciones en América Latina?

El más importante recae sobre las diferencias institucionales que permiten comprender el desarrollo en América Latina, en oposición a la geografía, la cultura o cualquier otra explicación que pueda haber sobre las brechas en desarrollo existentes entre América Latina y Norteamérica. Otro hallazgo es que las instituciones son el resultado de un proceso político que se debe entender si se quiere cambiar la trayectoria económica de los países latinoamericanos. Una de las más importantes conclusiones es que mucho del análisis del desarrollo de América Latina parece estar malinterpretado, en el sentido en que enfatiza en los aspectos geográficos y culturales, que no creo que sean muy relevantes, o es muy superficial porque se centra en fallas de política, populismo, sustitución de importaciones e industrialización, que son realmente síntomas de un problema político más profundo.

La razón por la que las reformas del Consenso de Washington no funcionaron muy bien en América Latina no es porque no fueran sensibles, es porque la vía en que funciona la política no fue cambiada en absoluto. En el caso de Argentina, la forma en que el partido de Perón operaba antes y después del Consenso de Washington era idéntica.

-¿Cuál es la diferencia entre instituciones democráticas e instituciones no democráticas?

Las instituciones democráticas se supone que deben difundir el poder político igualitariamente en la sociedad. La principal diferencia es que en una democracia se espera que los políticos y los líderes políticos rindan cuentas a los ciudadanos, mientras que con instituciones no democráticas los políticos no le rinden cuentas a la población, ellos deben mantener a la gente contenta para seguir en el poder pero no le responden a los ciudadanos. Las elecciones democráticas son una vía para que la gente elija a los políticos que prefieren y además brindan mecanismos para asegurar que hagan lo que dijeron que iban a hacer.

-¿Cuáles son los elementos clave para la creación y consolidación de la democracia?

La vía más importante sobre la que una democracia es creada ocurre cuando la gente se desvincula de un régimen autoritario y logra resolver el problema de la acción colectiva. La forma en que muchas democracias de América Latina fueron creadas fue cuando hubo personas de la población civil presionando los regímenes hacia una liberalización del sistema político.

La consolidación de la democracia ocurre cuando hay un balance en el sentido de que el poder es más igualitario que en muchas formas de dictaduras, principalmente las dictaduras al mando del ejército o de algún partido específico, o cuando está en manos de una sola persona. Una democracia esparce el poder político en una vía más amplia pero, en algún sentido, para que una democracia se consolide no puede amenazar los intereses de las élites. Es una especie de tensión, porque en cierto modo la democracia debe cambiar lo suficiente algunas cosas para que los ciudadanos estén contentos y se sientan bien en la democracia. Si uno mira las democracias que han colapsado en América Latina, esto ha ocurrido cuando ha habido políticas muy radicales en sus agendas, esto pasó en Chile en los 70, en Venezuela y Guatemala en los 40 o en Brasil en los 60. Debe haber un equilibrio, que no es fácil de lograr y no debe haber políticas radicales en la agenda porque va a haber amenazas de las élites con intereses que los hagan sentirse amenazados.

-¿Por qué la mayoría de los ciudadanos prefieren la democracia?

Porque tienen más posibilidades de tener políticas que los favorezcan. La gente tiene que estar convencida de que la democracia es una vía efectiva de toma de decisiones que van a orientar al país. Las élites se oponen a la democracia porque sienten amenazados sus intereses económicos. Si se piensa en las sociedades de cazadores recolectores de hace 10.000 años, estas eran sociedades que operaban democráticamente en la forma de tomar sus decisiones. Mi opinión es que la democracia es una forma natural de pensar de las personas al tomar decisiones.

-¿Está la democracia consolidada en América Latina hoy en día?

La democracia en América Latina está más consolidada que nunca, pero todavía hay enormes conflictos. Como en el caso de Bolivia, por ejemplo, donde hay un enorme conflicto en la sociedad con puntos de vista irreconciliables entre Santa Cruz, Tarija y el Altiplano. O como en Venezuela, donde hay una enorme polarización de la sociedad. Adicionalmente, en este momento no hay un entorno internacional perverso como el que había durante la guerra fría, y Estados Unidos ya no está interesado en patrocinar dictaduras o en financiar "Contras". No obstante, hay conflictos en la sociedad latinoamericana que se asemejan a los que existieron en el pasado y que llevaron al colapso de algunas democracias, que hacen pensar en la posibilidad del regreso de gobiernos dictatoriales en países como Bolivia y Venezuela.

-¿Cómo ve los actuales gobiernos de América Latina?

Hay signos de que las cosas van bien como en Brasil, donde están impulsando políticas encaminadas a reducir la desigualdad y la pobreza, al tiempo que han podido resolver los problemas que sufrieron los anteriores regímenes políticos de izquierda en cuanto a estabilidad macroeconómica, crisis económicas, ataques a la tasa de cambio y falta de credibilidad en los mercados financieros. Lo difícil es que esto toma tiempo y entre más tiempo pasa, más gente va a empezar a creer que la democracia no funciona para ellos y que pueden buscar otras soluciones. Esto ocurre tanto en gobiernos de izquierda como en gobiernos de derecha.

-¿Cómo ve el caso de Colombia?

En Colombia, la democracia se viene consolidando pero la gente está dispuesta a sacrificar aspectos de ella porque creen que el presidente Uribe va a hacer bien el trabajo. Él está combatiendo la guerrilla y la gente está cansada de la guerra; además, piensan que el gobierno de Pastrana fue completamente ineficiente. No obstante, aunque es posible abatir a las Farc militarmente, eliminarlas no resuelve los problemas que motivaron su surgimiento en un principio. Pienso que es importante abatir a las Farc, así como a todas las cosas terribles que hay en este país, pero con ello no se está resolviendo ninguno de los problemas sociales como desigualdad, marginalización y falta de habilidad social que llevan a la creación de los problemas que se presentan en Colombia. Hay que resolver múltiples problemas y puede que Uribe sea muy popular porque parece estar haciéndolo muy bien en la eliminación de la guerrilla y todos están a favor de eso, pero cuando eso esté hecho, ¿qué sigue? Ahí van a necesitar un tipo de política muy diferente que trate de resolver las desigualdades sociales que llevaron a la creación de la guerrilla.

-¿Cuál es su opinión acerca de la reelección en los sistemas presidenciales?

La mayoría de los sistemas presidenciales depositan mucho poder en las manos de una sola persona e imponer la restricción de no permitir la reelección es simplemente un intento de contrabalancear este hecho. El mejor ejemplo de ello es México; cuando el PRI llegó al poder, esta era una forma de controlar a cualquier persona que quisiera dominar el partido.

Estar a favor de la reelección es atentar contra el equilibrio de la democracia porque se elimina la restricción a la consolidación del poder, del poder personal para el caso de Colombia. Pero creo que la gente está dispuesta a aceptarlo porque creen que es la forma más efectiva de gobernar. Incluso en Estados Unidos se protege esta restricción, se acepta la reelección por dos periodos, pero ese es el límite. Una segunda reelección del presidente Uribe es una mala idea porque se estaría entregando mucho poder a un solo hombre.

-¿Qué opina del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela?

Una de las razones por las que la gente en Venezuela no está contenta con Chávez es porque están decepcionados con la forma en que la democracia funcionaba previamente y estaban haciendo un balance con la esperanza de que esto creara una política más cercana a lo que ellos esperaban. El chavismo es una consecuencia directa del fallo de la democracia en Venezuela.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?