| 7/23/2010 12:00:00 PM

Dimitrios Tsagdis

Líder del programa de negocios internacionales de la University of Hull.

Como parte de la programación de la Escuela Internacional de Verano de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, estuvo en el país Dimitrios Tsagdis, líder del programa de negocios internacionales de la Hull University Business School. Entre las áreas de experticia del profesor Tsagdis se encuentra el ambiente de negocios internacional, con énfasis en las oportunidades y amenazas que representan la creciente integración regional y la globalización en un sinnúmero de ambientes como el político, legal, económico, tecnológico, ecológico, competitivo y de trabajo. Dinero habló con el profesor Tsagdis acerca del impacto de la crisis financiera global en el mundo de los negocios, de la situación de China y de los cambios que ha traído la globalización a las compañías multinacionales y sus repercusiones en los países emergentes.

D — ¿Cómo encuentra el ambiente global después de la crisis?

La crisis de 2008 afectó a un importante número de economías, aunque algunos países estaban mejor preparados que otros, básicamente porque eran menos dependientes de Estados Unidos en términos de préstamos y bancos; porque tenían mejores regulaciones, estaban menos expuestos y tenían mercados más diversificados, entre otros. Estos elementos permitieron que dichos países resultaran menos afectados por la crisis.

D — ¿Pero así como algunos países estaban mejor preparados, había negocios mejor preparados que otros para afrontar la crisis?

Yo creo que nadie estaba preparado. Lo que sucede es que algunos países, por sus tradiciones históricas en la mayoría de los casos, tienen regulaciones más fuertes. Y algunas culturas de negocios, también por tradición histórica, tienen menor exposición pues no tenían grandes préstamos, ni préstamos inseguros, ni grandes deudas; y, por ello, resultaron menos afectadas.

D — Pero hubo un efecto global de la crisis...

La reciente crisis fue muy popularizada por los políticos y fue usada principalmente como una excusa para justificar desempeños crónicamente pobres. Si se mira el desempeño de diferentes economías durante los últimos diez años, muchas de ellas han estado a la baja, como España, Italia y Grecia, y han estado perdiendo terreno en términos de su competitividad global. Por ello, este tipo de países usaron la crisis como una excusa para justificar e introducir medidas impopulares y que seguramente no habría sido posible introducir cinco años atrás.

Muchas economías estaban viviendo más allá de sus límites. Tenían deudas inmensas, la deuda de crédito de consumo era muy grande en el Reino Unido y Estados Unidos. Además, muchas economías estaban experimentando burbujas en el sector de finca raíz, como la Unión Europea y buena parte del mundo árabe.

D — China tiene un problema con los precios de la propiedad raíz. ¿Cree que podría presentarse una situación similar a la anterior pero en países emergentes?

China es como un gigante con pies de barro. Muchos de los indicadores de ese país no deberían ser tomados en serio. Las razones de ello recaen en que en China no tienen una moneda que se transe globalmente, por ejemplo, por lo que el gobierno puede decidir a qué nivel quiere tener su tasa de cambio. Como resultado, muchas de sus cuentas internas, en términos de PIB u otros indicadores, son una ficción.

Algunas regiones de China, como Shanghái, y en el resto de la costa este, en ciudades como Wangdong, están creciendo porque atraen fuerza de trabajo de otras regiones. El problema es que, en la medida en que puedan exportar sus productos, ellos podrán seguir invirtiendo en infraestructura, pero si la demanda externa se cae, la maquinaria no funcionará bien por su incapacidad de generar una demanda interna fuerte. La gente de China no puede adquirir muchos de los bienes que son producidos en ese país. Se han acostumbrado a venderles a los estadounidenses a crédito desde hace un buen tiempo. El riesgo de este tipo de crecimiento es que puede suceder lo que la historia ya ha mostrado en otras regiones, como lo demostraron las malas inversiones de América Latina y África en los 70 y los 80, países que nunca vieron regresar ese dinero.

En términos de las burbujas, uno de mis estudiantes ha empleado algunos indicadores simples, como la capacidad de comprar una casa, que muestran que los precios están inflados. Si usted le pregunta a alguien en China si puede comprar una casa, la respuesta es no; si le pregunta si su jefe puede comprar una casa, la respuesta es no. Entonces, probablemente están en una burbuja, si usted y su jefe no pueden comprar una casa, entonces rápidamente va a haber un colapso.

D — ¿Cómo se está modificando el ambiente de negocios global a raíz de estos efectos de la crisis?

Muchos negocios se están viniendo al piso. Es increíble que el sector financiero, uno de los más responsables de la crisis, fuera el primero en anunciar ganancias. Aquellos que generaron los problemas son los mejores sobrevivientes. En otras industrias, como la automotriz, la recuperación tomará algún tiempo porque experimentaban sobrecapacidad incluso antes de la crisis.

Pero insisto, la crisis ha sido sobreestimada. Si uno mira los últimos 100 años, ha habido muchas crisis, como la del peso, la del rublo, la del lejano oriente, que no fueron tan promocionadas como la actual, que fue promovida dramáticamente porque sucedió en Estados Unidos. Si hubiera sucedido en cualquier otro lugar, no se habría oído tanto al respecto.

D —Pero eso obedece a que hoy los mercados financieros son globales y dependen mucho de Estados Unidos...

Sí, hoy vivimos en un mundo mucho más interconectado que cuando sucedió la crisis del rublo o la del peso, los mercados están mucho más interconectados, pero no creo que la crisis sea el problema. Hay muchos problemas más profundos en términos del sistema económico global y crisis como esta van a suceder nuevamente porque no hemos resuelto nada. Posiblemente habrá cambios en la regulación y habrá más regulación, pero eso no va a solucionar el problema. Va a suceder de nuevo.

D —¿Cómo está afectando esa mayor interconexión la forma de operar de las multinacionales?

Las multinacionales están cambiando. Por ejemplo, ahora son más propensas a tener sus operaciones de investigación y desarrollo (I&D) a nivel de subsidiarias. Ese es el principal viraje que se está viendo en el terreno de las multinacionales. Otro factor interesante es que están empleando más talento local. Una de las razones para que esto suceda es por la mejor educación que están recibiendo los habitantes de países fuera de donde están las oficinas principales de estas compañías. La segunda causa son los costos en los países de origen, que han crecido tanto que pagar a un PhD. para que haga investigación en un país como Estados Unidos cuesta fácilmente tres veces más de lo que cuesta en India. Los diferenciales de costos están empujando esta dinámica. Un elemento adicional es el mejoramiento de herramientas locales y el conocimiento de competencias, y el mayor conocimiento que implica tener una fuerza de trabajo local.

Pero para que esto pudiera suceder, tenían que haber mejorado una gran cantidad de condiciones en los países donde operan las multinacionales, como los derechos de propiedad intelectual. De hecho, esta es una de las razones por las que ha habido una enorme migración de I&D hacia India y por la que su impulso es mucho menor hacia China.

Otro caso interesante es el de Corea del Sur. Este país ha emergido a tal punto que hoy es una economía desarrollada. Una de las razones para ello es que han invertido fuertemente en programas de I&D, después de que en los 70 estaban por detrás de países como México o Brasil. Ahora han superado ampliamente a estas economías. Ellos decidieron invertir fuertemente en educación y en ciencia y tecnología, y ahora son líderes en tecnologías como la de televisores de plasma, de la cual Sony prefirió salirse porque no podían competir con Samsung. Hemos visto emerger una gran cantidad de compañías coreanas como LG, Kia, Hyundai, marcas propias que ahora son marcas mundiales, algo que no ha pasado en México ni en Brasil.

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