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“La tecnología por sí sola no resuelve los problemas de la educación”

| 4/16/2010 12:00:00 AM

Cecilia María Vélez. Ministra de Educación

"La tecnología por sí sola no resuelve los problemas de la educación"

Siguiendo el tema del urgente cambio que debe enfrentar el sistema de educación colombiano, planteado en la edición 346, Dinero habló con Cecilia María Vélez, ministra de Educación, para conocer los avances, dificultades, planes y retos que desde la esfera pública se visualizan en el país.

D — ¿En qué van las discusiones sobre la necesidad de incluir la tecnología como una herramienta pedagógica?

Cuando hicimos el Plan Decenal, fue impresionante la cantidad de gente que se acercaba a hablar de la importancia de las tecnologías, algunos incluso decían que lo único importante que debía enseñárseles a los maestros era el uso de tecnologías. El mayor aporte de la gente al plan era que usáramos la tecnología para capacitar a los maestros, y tenían razón, a los maestros hay que capacitarlos más en tecnología. Sentí que realmente el sistema estaba dando un vuelco con respecto al uso de tecnologías.

D — ¿Cómo sacar provecho de esas tecnologías?

La tecnología por sí sola no resuelve los problemas de la educación. La base fundamental es la comprensión de lectura, un problema que no resuelve la tecnología si los muchachos no leen bien, este es el sustento de cualquier conocimiento: que se entienda el texto escrito. Entonces, ahí está el debate, los libreros dicen que lo fundamental son los libros, los de computadores dicen que lo fundamental son los computadores y la conectividad y yo lo que creo es que allí todo es importante, pero debe primar la forma como nos acercamos al conocimiento. Obviamente hay que leer libros y hay que utilizar la tecnología para acercarnos por diferentes vías al conocimiento, pero lo fundamental es hacer un cambio de modelo pedagógico.

D — ¿Cuál sería el nuevo modelo pedagógico?

El modelo pedagógico debe ser uno en el que el maestro se expresa distinto, bien sea con guías, con computadores, con medios electrónicos, con las herramientas que tenga a mano y otras tradicionales, como las bibliotecas, que fueron muy importantes. Hay que pensar que eso se debe modernizar, introducir las tecnologías pero que el modelo siga siendo válido. Es un modelo de mucha ruptura, basado en que el educador parta de lo que el niño trae y con ello le enseñe más cosas y enriquezca el conocimiento. La Misión de los Sabios fue muy importante en este sentido, porque estableció una relación distinta con la ciencia y con el conocimiento.

D — ¿Cuál fue el aporte de la Misión de los Sabios?

Fue un trabajo muy interesante que recogió una ruptura necesaria que había que hacer en el modelo pedagógico. Es un cambio que, en parte, recogió la legislación de esa época y que ha venido tratando de permear el sistema educativo colombiano, pero es un proceso lento por su complejidad; es como una alcachofa, a la que uno le quita, le quita y le quita. Al menos en el discurso que maneja la gente interesada en el tema ya tenemos un modelo distinto, puede ser que en la práctica no y puede que no sea generalizado, pero creo que el sistema educativo colombiano, e inclusive el latinoamericano, realmente está planteando rupturas interesantes. Pero hay enredos grandes, como se refleja en pruebas internacionales, debido a que tenemos un sistema muy desigual. Tenemos cosas buenas y otras que aún siguen mal.

D — ¿Cree usted que la dificultad que encuentran los maestros para comunicarse con los niños puede empeorar con la tecnología?

No, pienso que la dificultad es la misma. Hay que formar maestros con capacidad de pensamiento científico, con capacidad para preguntarse sobre la realidad y buscar respuestas. Si el niño llega a las respuestas a través de la tecnología, maravilloso, pero si el educador está entrenado para hacer que los niños vayan y busquen la información y traigan respuestas, enfocado en el cómo, eso es algo que se necesita con o sin tecnología, como sucede con la biblioteca o con cualquier otra fuente de información. Por eso no buscamos que los maestros sean los más hábiles en uso de tecnologías, pero sí en que sepan lo que hay por ahí en el mundo tecnológico e impulsen su utilización.

D — ¿Qué avances han logrado en el uso de tecnologías por parte de los maestros?

Tenemos unas experiencias maravillosas de maestros utilizando la tecnología para analizar su desempeño dictando clases; se filman en las clases, mandan el video a un grupo de apoyo y el grupo de apoyo les dice qué piensan. Un maestro puede potenciar su experiencia pedagógica si conoce la tecnología, pero no necesariamente tiene que conocerla para aprovechar la tecnología que manejan los muchachos.

D — ¿La tecnología es una herramienta más dentro del proceso pedagógico?

Exacto, maestros y alumnos tienen que hablar el mismo idioma, la comunicación hoy en día tiene que pasar por estos medios, si el profesor es anticuado en la forma de aproximarse al estudiante o si solo le da importancia al libro, el niño puede perder interés en la clase. Pero nosotros insistimos en el desarrollo de competencias: que el muchacho lea bien, si lee en internet perfecto, si aprende visualmente perfecto, pero el muchacho tiene que ser capaz de comunicarse y eso se logra a través de muchas herramientas. Uno no puede decir que una u otra herramienta es mejor, porque la herramienta no genera la capacidad de cuestionar, de debatir, de generar conocimiento y, en ese sentido, nosotros estamos haciendo una apuesta muy grande para que los maestros sepan de tecnología. Para ellos mismos es importante porque les puede abrir unos mundos enormes, pero no es para tratar de que el maestro se iguale con el muchacho en conocimiento tecnológico.

D — Pero esa brecha tenderá a cerrarse...

Creo que el problema eventualmente tendería a igualarse porque las nuevas generaciones de maestros van a estar más involucradas con la tecnología. Por eso creo que el principal choque es con los niños que se están educando en este momento, porque todo es una nueva experiencia ya que son niños diferentes. Es esta primera generación la que se encuentra con una situación en la que uno se hace los cuestionamientos y es necesario tener una actitud diferente para entender la implicación de todo este cambio, independientemente de que el maestro tenga o no el conocimiento tecnológico. Lo importante es que entienda al alumno para que el mundo pueda seguir avanzando.

D — ¿Qué avances hay en apropiación de tecnologías por parte de los maestros?

El portal del Ministerio recibe un millón de visitas al mes, de las cuales un porcentaje muy alto corresponde a entradas de maestros; hay cerca de 120 redes y unos 50.000 maestros trabajando en red, esto es cerca de un 10% de los maestros del país. Y lo que está pasando en esas redes es muy interesante. Hay maestros metiéndose a contestar y a trabajar en red, hay más o menos 150.000 niños trabajando en proyectos colaborativos, que obviamente no es todo el sistema, pero los adelantos son impresionantes.

D — ¿A cuánto asciende la inversión del Gobierno para incrementar el uso de tecnologías?

El Ministerio de Educación destina $100.000 millones para conectividad al año y el Ministerio de Comunicaciones está poniendo aproximadamente $150.000 millones; es decir, el país invierte unos $250.000 millones anuales en conectividad de las escuelas. Pero llevar a que toda la población tenga conectividad vale toda la plata del mundo; en Colombia todavía hay zonas a las que llegamos con muy mala conectividad. Esto es una inversión muy grande, puede que necesitemos destinar más recursos, pero es un gasto recurrente, importante para un país del nivel del nuestro, pagar $250.000 millones anuales en conectividad, llegar al 85% de la matrícula conectada, tratar de que ese 85% tenga acceso, no todos al mismo nivel porque estamos en 20 estudiantes por computador, pero tenemos unas escuelas que tienen menos y otras que tienen más, regiones que tienen menos y otras que tienen más.

Es tal el impacto que incluso en algunas zonas alejadas del país la escuela se ha convertido en el centro de tecnología de la comunidad. Esta institucionalización es muy interesante, está cambiando el panorama de las tecnologías, obviamente sería mejor tener más acceso, pero estamos en un proceso de igualación y es la escuela la que está introduciendo tecnologías en el resto del país.

D — ¿Si el Gobierno tuviera los recursos de capital humano y económicos para acelerar este proceso, como se haría?

No lo destinaría a tecnología, lo orientaría a capacitación de maestros.

D — ¿Qué habría que hacer?

Prioritariamente lo destinaría a capacitación de maestros, incluida la capacitación en tecnología. Para eso hay dos opciones. Una, se puede dar computadores a los niños y esperar a que eso produzca el cambio. Eso probablemente es bueno, hemos descubierto que con esta alternativa los niños no mejoran competencias, pero sí mejoran autoestima, el ambiente escolar y la retención escolar, y por eso creo que es un programa válido. Si mejora la autoestima y la retención, a la larga ellos aprenden.

Por el otro lado, el sector educativo lo que necesita es gente que piense más, que sea capaz de comunicarse, de hacer investigación; o sea, necesita seres más capacitados, pero en términos de sus competencias cognitivas y no que sepan o no de tecnología. Obviamente en el siglo XXI deben saber tecnología, pero eso no es lo más importante. Si un muchacho no sabe o no entiende, puede saber mucho de manejo de computadores y aprender el manejo del computador le puede ayudar a leer mejor, pero se debe buscar, no que manejen bien el computador, sino que el maestro mejore.

D — ¿Cómo se logra eso?

Esa es la pelea pedagógica y es toda la discusión. Yo no creo que se logre sino con unos objetivos claros, sabiendo qué es lo queremos que la gente sepa y por eso la política pública ha definido que quiere que la gente tenga competencias básicas, que los maestros formen muchachos capaces de leer, de escribir, de comunicarse, de criticar y de argumentar.

A través de las tecnologías es posible potenciar la capacidad de aprender de los niños, para desarrollar el pensamiento científico yo creo que las tecnologías son maravillosas, pero fíjate en lo que pasa con el computador si tú no tienes un maestro crítico adelante, el muchacho termina copiando y pegando, y si el maestro no tiene la capacidad de preguntarle, el más hábil con el computador va ser el que haga mejor la tarea y no necesariamente el que más sabe.

D — ¿Es un problema de recursos económicos?

No es un problema de plata. Hace falta vincular a las facultades de educación y hay que trabajar mucho con ellas. El Ministerio está trabajando, por ejemplo, en la segunda acreditación de esas facultades y estamos siendo más exigentes en los requisitos, pues sentimos que ellas son clave.

Por supuesto que en ellas se hacen cosas buenas, pero cuando uno mira lo que están investigando en sus doctorados, uno no siente que estén investigando lo que se necesita en políticas públicas, por eso yo creo que esta gran discusión que estamos haciendo y tratar de vincular a las facultades de educación a la misma es muy importante. Pero es un proceso largo, no es un proceso de un día para otro.

D — ¿Cómo está estructurada la política educativa del país?

En Colombia veo una política de mediano plazo. Si uno mira lo que se hizo en la década de los 90, lo que se hizo con la Ley 115, a partir de la Constitución de 1991, representa pasos importantes. Cuando la Ley 115 dice que no habrá un currículo nacional, refleja un cambio radical que incluso actualmente se está discutiendo en muchos países del mundo y nosotros lo hicimos hace casi 20 años. Se definieron unas áreas y las instituciones determinan el contenido; al Ministerio de Educación le importan las áreas y su definición incluyó una discusión con el sindicato.

D — ¿Después de 20 años de la Ley 115, qué hace falta para seguir avanzando?

Hay que seguir trabajando, pero hay que construir sobre lo conseguido. Este es un programa de largo plazo en el que siempre hay que hacer más. Nosotros en este periodo hicimos rupturas importantes; primero definimos que lo importante eran los estándares de competencias, pero esto lo pudimos hacer porque hay un marco legal que nos ayudaba; entonces, pusimos los estándares de competencia y generalizamos las evaluaciones, ahora tenemos una batería de evaluación muy importante.

D — ¿Cuál es el siguiente paso?

Este Gobierno llegó a organizar las secretarías, los sistemas de información en las secretarías y yo creo que hay que dar un paso más; es decir, nosotros les respondemos a la secretaría, en este momento estamos en capacidad de decir: esta secretaría tiene esta necesidad y esta tiene esta otra, pero los retos para el nuevo gobierno son que las secretarías les respondan a las instituciones. La idea es que en el largo plazo el Ministerio le responda a las instituciones a través de las secretarías.

D — ¿Cómo está Colombia en el contexto internacional frente a países de nivel de ingreso similar?

Hay una clara relación entre desarrollo y educación. Nosotros nos creímos el cuento de que los asiáticos eran buenos porque primero habían desarrollado el sector educativo y después habían desarrollado la tecnología, pero eso no es así, es decir, los asiáticos sí tienen una estrecha relación cultural con la educación, algo muy importante, pero realmente ellos mejoraron sus temas educativos en la medida en que iban mejorando su nivel socio-económico.

En America Latina, nosotros estamos pasando al segundo grupo en calidad y, si seguimos con esta dinámica, pasaremos al primero. Ya alcanzamos a Argentina, ellos van de bajada y nosotros de subida, y yo a veces digo, ¿será que es solamente la bajada de ellos? No, es también la mejoría nuestra porque nosotros en tendencia vamos un poco más acelerados que otros países con nuestro mismo nivel de desarrollo. No es una diferencia enorme, pero en 1998 nos habían evaluado con otros países latinoamericanos y nos habían puesto en el tercer grupo; nos evaluaron ahora y nos pusieron en el segundo. En el primer estudio, Colombia se ubicó en el grupo de países con puntajes inferiores al promedio regional en lectura y matemáticas en tercer grado; en el segundo estudio, Colombia se ubicó en el grupo de países con puntajes superiores al promedio regional en lectura, y en el de resultados similares al promedio regional en matemáticas. Eso quiere decir que, en general, todos estamos quedados pero nosotros vamos un poquito mas rápido que los demás.

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