| 5/14/2010 12:00:00 PM

Aswath Damodaran

Profesor de finanzas de la Stern School of Business de la New York University. “Es increíble cómo la gente está volviendo a pensar como pensaba antes de la crisis”.

En días pasados, la Corporación Financiera Internacional (IFC, por su sigla en inglés) y la Bolsa de Valores de Colombia invitaron a Aswath Damodaran, profesor de finanzas de la Stern School of Business de la New York University, a dictar un taller sobre gestión de riesgo y junta directiva. Damodaran es conocido internacionalmente por sus contribuciones en el campo de las finanzas y ha sido merecedor de importantes reconocimientos por sus innovaciones en gerencia de inversiones y finanzas corporativas. Dinero habló con él sobre la importancia del riesgo para el manejo de las empresas y sobre el impacto de la crisis financiera global en el manejo del riesgo en el sector bancario.

D — ¿Por qué es importante que una junta directiva se informe acerca del riesgo?

Porque, si quienes dirigen la compañía toman riesgos inadecuados, podrían afectar negativamente los resultados de la empresa. Entender los riesgos, sus dimensiones y su significado potencial para la compañía es esencial para la junta directiva de la empresa. El punto sobre el que yo llamaría la atención es el siguiente: si se espera la toma de decisión de los gerentes y luego se quiere intervenir, puede ser muy tarde. Hay que estar presentes en el momento justo en el que los gerentes están tomando las decisiones para poder pararse y decir: eso es mucho riesgo y no es el tipo de riesgo que queremos tomar como compañía.

D — ¿Cómo definiría usted el riesgo?

El riesgo es cualquier factor que pueda causar una desviación del resultado final, por una decisión que lo haga alejarse del objetivo esperado. Cuando se toma una decisión se espera un resultado, pero el resultado final puede ser diferente al esperado, se puede tener una sorpresa positiva, si el resultado final es mejor, o una sorpresa negativa, si el resultado final es peor. Por lo tanto, la esencia del riesgo es que lo que sucede no necesariamente coincide con lo esperado.

D — ¿Por qué hay personas con más aversión al riesgo que otras?

Es una combinación de elementos. Algunos dependen de la edad, los jóvenes tienen menos aversión al riesgo que los mayores; otros dependen del género, hombres y mujeres; unos más dependen de la seguridad que sienten en el trabajo. Es decir, todo lo que uno hace en la vida afecta su relación con el riesgo. Si uno tiene un problema de salud en su familia, uno se vuelve más adverso al riesgo, todo lo que sucede alrededor de uno afecta su aversión al riesgo.

D — ¿Cuál debería ser la combinación ideal de perfiles de riesgo entre los directivos de una empresa?

Yo creo que entre mayor diversidad haya en su aproximación al riesgo, más seguridad habrá en la compañía. Uno no quiere tener una compañía compuesta enteramente por personas a las que les gusta asumir mucho riesgo, así como tampoco es deseable tener una compañía con gente enteramente adversa a este. Se necesita una mezcla de gente para realmente mantener el negocio saludable. Así, se tendrá gente que pregunte por qué estamos haciendo esto o aquello y proponiendo por qué no hacemos esto en lugar de aquello. Ese es un proceso saludable: discutir las opciones que se tengan antes de tomar decisiones.

D — ¿Usted replicaría esto en un banco?

Yo creo que un banco es diferente, en parte porque tiene que velar por los depósitos de sus clientes y tiene que cubrir las exigencias de las autoridades monetarias. De hecho, considero que en un banco debería haber más aversión al riesgo; los banqueros deberían ser más adversos al riesgo que el presidente de una compañía, porque está manejando el dinero de otra gente, el dinero de todos los que pagan impuestos.

La diferencia es que si usted representa una compañía tradicional, toma riesgos y pierde, usted pierde su propio dinero; pero cuando el banco pierde, no solo pierde su dinero, sino también el de los contribuyentes. En cierto sentido usted debería incorporar la aversión al riesgo de estas personas.

D — ¿Cómo se logra esto?

Básicamente esto es lo que las autoridades regulatorias deberían hacer: juzgar los resultados de lo que hacen los bancos. Ello debería pasar por un proceso de autoselección; la persona que se convierte en banquero debe ser adversa al riesgo.

Ha habido grandes cambios durante los últimos diez años que han llevado a los bancos a hacer cosas diferentes. Los bancos solían tomar depósitos y hacer préstamos y así hacían la plata. Los nuevos bancos hacen la plata a través de bancas de inversión, poniendo dinero en propiedad raíz, comerciando papeles financieros; y estas actividades atraen otro tipo de actores, atraen gente más amante del riesgo, gente que quiere salir y asumir grandes riesgos.

D — ¿Por qué se generalizó esta situación?

Porque cuando este tipo de gente comenzó a manejar algunos bancos, la aversión al riesgo dejó de estar presente en el comportamiento de estas entidades. Esto llevó a que los banqueros tradicionales fueran desplazados por los nuevos y estos últimos tienen una visión completamente diferente acerca del riesgo, acerca de cómo tomar riesgos, lo que los ha llevado a cometer errores realmente grandes. Esta es una de las razones por las que creo que los bancos estadounidenses y europeos están enfrentando más problemas que los bancos latinoamericanos, porque los banqueros en América Latina son todavía de la vieja moda.

D — ¿Cuáles son las principales diferencias entre ellos?

Los bancos de Estados Unidos y los europeos tienen bancas de inversión significativas y ramas de comercio de papeles financieros muy fuertes, que de cierta forma determinan el comportamiento del banco.

D — ¿Los bonos que se pagan a los directivos juegan un papel importante en este comportamiento?

Claro, es parte de la nueva estructura. Los nuevos banqueros son amantes del riesgo, por lo que están tentados a crear incentivos para que premien los comportamientos de quienes asuman más riesgo. No es el sistema de compensación el que esté determinando el nivel de riesgo que asumen los bancos, sino que, una vez los banqueros están dispuestos a asumir grandes riesgos, entonces todo lo demás tiene que cambiar, como los bonos. Estos son síntomas del problema. El problema en sí mismo es que los bancos son atractivos para las personas no adecuadas para dirigirlos.

D — ¿Es posible revertir esta tendencia?

Tal vez, el asunto clave es separar las bancas de inversión de los bancos comerciales. No hay nada malo con las bancas de inversión y con el hecho de que atraigan gente arriesgada, pero deberían estar vigilados por diferentes reglas. El problema: estos están conectados con los bancos regulares. Eso fue lo que le sucedió a Citibank, fue la banca de inversión de este banco la que trajo los problemas al interior de Citibank. Este es un banco tradicional que obtenía ganancias de sus préstamos y depósitos con el dinero de la gente del común, y esta es la razón por la que el gobierno no podía dejarlo quebrar, aún con los grandes problemas que tuvo a causa de su banca de inversión.

En mi opinión, es necesario separar estos dos tipos de actividades; que las bancas de inversión no tengan nada que ver con los bancos tradicionales, que su operación se dé de forma separada. Esto era lo que solía suceder en Estados Unidos, los bancos comerciales tradicionales no estaban autorizados a hacer funciones de banca de inversión. Tal vez es el momento de regresar a la separación de bancas de inversión y bancos comerciales.

D — ¿Pero usted ve posible que eso suceda?

Es muy difícil revertir este proceso, una vez está pasando, porque hay muchos intereses para que sigan funcionando como lo hacían. Faltaría otra gran crisis para que esto ocurra. Pienso que el momento para que esto se hubiera dado fue el año pasado, pero no sucedió así. Ahora las cosas están comenzando a dar la vuelta y se hace más difícil hacer los cambios necesarios. Había que hacerlo en el momento cuando el mercado estaba en pánico. Ahora que pasó el pánico, queda la sensación en los banqueros de que por qué no habrían de sobrevivir a otra crisis si pudieron sobrevivir a esta. Es increíble cómo la gente está volviendo a pensar como pensaba antes de la crisis.

D — Habrá que esperar a que haya otra crisis para que esto suceda...

Pero la próxima crisis puede no ser una crisis bancaria. Pasó mucho tiempo antes de que se diera esta crisis, cerca de 80 años desde la última; no podría decir cuándo va a ocurrir la siguiente, ¿quién puede saberlo? Para ese entonces, el negocio puede ser tan diferente que difícilmente podría decir si estas soluciones funcionarían en ese momento.

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