| 4/30/2010 12:00:00 PM

El proteccionismo comercial

La reciente disputa entre Argentina y China revivió la preocupación frente a las políticas de algunos países de cerrar su comercio para favorecer la producción local, afectando el comercio mundial.

El mundo no se recupera aún de las tensiones que genera el rebrote de una ola de proteccionismo comercial que arrancó a finales de 2008, como consecuencia de la crisis financiera global.

Restricciones comerciales, aumento en las investigaciones antidumping, mayores flujos de ayudas a los productores nacionales y discriminación a terceros países son algunas de las prácticas proscritas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) que han reaparecido. El director de la OMC, Pascal Lamy, reconoce que el proteccionismo es una tentación de la que no se escapa nadie y que podría continuar durante los próximos 18 meses.

El episodio más reciente de las broncas generadas por el proteccionismo lo protagonizan China y Argentina, que desde marzo están trenzados en una disputa que incluye amenazas para responder por lo que consideran ataques de su contraparte.

La disputa se evidenció cuando el viceministro de comercio de China, Jiang Yaoping, criticó públicamente las "barreras comerciales" impuestas por Argentina a productos de su país y anunció que ante esta situación su gobierno "no tiene otra alternativa que considerar medidas contra Argentina".

La queja de los chinos tiene que ver con 18 casos de investigación antidumping abiertas durante 2009 por el gobierno de Argentina que, de acuerdo con los cálculos de los quejosos, representan el 64% de todas las medidas de igual carácter que se tomaron en América Latina.

La ministra argentina de Industria y Turismo, Débora Giorgi, salió al paso de las críticas y aseguró que las investigaciones se han abierto "solo en casos de competencia desleal y para proteger el trabajo nacional", insistiendo en que a su país le asiste el legítimo derecho de apelar a las instancias creadas por la OMC.

Las explicaciones, sin embargo, no han sido satisfactorias para China, que ya anunció la suspensión de compras de aceite de soya argentino, argumentando que recientes cargamentos superaban los niveles de hexano permitidos por las autoridades sanitarias y que ha sido interpretada en Argentina como una clara medida retaliatoria.

Pero, este no puede considerarse un hecho aislado; se suma a una cadena de disputas comerciales que han crecido en el último año y vincula a varios de los países que hacen parte de la OMC.

Sin ir más lejos, la sede en Beijing de la Cámara Estadounidense de Comercio presentó el pasado 26 de abril un informe en el que critica el 'favorecimiento' de los productores chinos en los procesos de compras estatales convocados por el gobierno, así como las medidas dispuestas por este país para apoyar a las compañías locales.

Directivos de la Cámara consideran que estas prácticas constituyen una "violación al espíritu de compromiso de apertura de mercado que adoptó China en la OMC".

China, por su parte, se quejó de la decisión de Estados Unidos de poner medidas antidumping a sus tubos de acero para la industria de gas y petróleo, y respondió con una medida similar para restringir el acero magnético proveniente de Estados Unidos.

Aunque la OMC, los países del G-20 y entidades que promueven el comercio y desarrollo como la Unctad y la Ocde insisten en sus llamados contra el proteccionismo, el panorama seguirá turbio mientras no se despejen por completo los nubarrones de la crisis económica mundial.

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