| 2/19/2010 12:00:00 AM

El Metro de Bogotá

El representante David Luna insiste en que el proyecto "no va por buen camino", mientras la administración espera para marzo los lineamientos del Conpes que garanticen su financiación.

Durante la primera quincena de marzo está previsto que se conozca el borrador del documento Conpes por medio del cual la Nación se compromete a financiar con vigencias futuras 70% del costo total que tendrá el Metro de Bogotá, cuya primera línea, se estima, tendrá un costo aproximado de US$2.500 millones.

Y, aunque la Administración de Bogotá da por sentado que el documento Conpes acogerá buena parte de las propuestas que ha hecho sobre su trazado, costos, demanda y financiación, hay quienes tienen sus dudas sobre la efectividad del Metro para mejorar la movilidad en la capital del país y especialmente en su articulación oportuna dentro del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP).

Camilo Zea, director de la Empresa Metro, que maneja el proyecto, tiene sus propias cuentas: una vez el Departamento Nacional de Planeación (DNP) haya hecho la revisión de los estudios de diseño elaborados por una empresa española, presentados en diciembre pasado, y esté satisfecho con las aclaraciones sobre demanda de usuarios y la justificación del trazado de la primera línea, se definirá el borrador del Conpes la primera quincena de marzo.

"El Conpes es muy importante porque en él el Gobierno se compromete con vigencias futuras para el proyecto", explica Zea, quien cree que su discusión puede ser corta pues desde hace varios años se ha venido trabajando el tema, y se ha enriquecido con los insumos aportados por los recientes estudios. Con base en este documento, se trabajará en la estructuración financiera más detallada y se determinarán los flujos de caja precisos del proyecto.

La administración espera conocer en pocos días el concepto del Banco Mundial, que financia los estudios sobre las seis empresas que concursarán para elaborar los diseños básicos de ingeniería que con mayor detalle definirán las características del trazado de la primera línea. Esta saldrá desde el Portal de las Américas, al occidente de Bogotá, y terminará en la carrera 9ª con calle 127.

De no haber objeciones, en mayo se estaría escogiendo el ganador del contrato, por un costo aproximado de US$25 millones. Estos estudios servirán de insumo para adjudicar en el primer semestre de 2011 la ejecución de las obras, que arrancarían a finales de 2011, pues la meta es que en 2016 esté en operación la primera de cuatro líneas.

Aunque la Empresa Metro tiene sus cuentas, el representante a la Cámara por Bogotá, David Luna, mantiene sus críticas a la iniciativa pues, en su opinión, hasta el momento no se han respondido a satisfacción las inquietudes del DNP sobre estimaciones de demanda y las razones por las cuales se escogió el primer trazado. "Me parece inconveniente e irresponsable que la administración distrital, conociendo estas objeciones, haya abierto una licitación para adjudicar los estudios de ingeniería e impacto ambiental, porque los primeros US$10 millones (de los anteriores estudios) están en duda de perderse y ahora qué va a pasar con estos US$25 millones que vienen", declara.

Pero quizá el tema más espinoso para la continuidad de los estudios del Metro tiene que ver con un acuerdo existente entre el Gobierno Nacional y la Administración Distrital, según el cual las vigencias futuras solo podrán ser giradas por el Gobierno "en el caso de la terminación de la tercera fase de Transmilenio, y hasta ahora las demoras son evidentes", asegura Luna, al referirse a los tropiezos en las obras de la Calle 26.

Los críticos creen que el tema del Metro para Bogotá no va por buen camino, mientras que la administración insiste en que será su obra maestra. Mientras tanto, los bogotanos esperan una urgente salida al problema de la movilidad.

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