| 8/20/2010 12:00:00 AM

Comercio con Venezuela

Las nuevas circunstancias económicas que vive Venezuela, con caída del PIB, reducción de sus ingresos petroleros y alto déficit fiscal hacen pensar que, si bien la relación comercial se dinamizará con Colombia, no alcanzará las cifras del pasado.

Los empresarios colombianos que exportan a Venezuela y no han recibido el pago de cerca de US$780 millones por sus ventas de los tres últimos años respiraron tranquilos el pasado martes 10 de agosto cuando, en la declaración final del encuentro de los presidentes Juan Manuel Santos y Hugo Chávez en Santa Marta, quedó claro que este tema será una prioridad.

Muchos de ellos ya estaban planeando castigar en sus estados financieros la deuda con Venezuela, pues los conflictos políticos generados entre los dos países hacían pensar que "esa platica se perdió". Sin embargo, el tono conciliador utilizado por los dos mandatarios al término de un encuentro que todos los analistas califican como fructífero hace pensar que después de la tempestad, vuelve la calma. Pero, ¿qué se logró y qué tan rápido podrá restablecerse el comercio en esta nueva etapa?

El primer encuentro entre los presidentes -que meses atrás habían protagonizado fuertes enfrentamientos verbales-, permitió la creación de cinco comisiones de trabajo cuya activación arranca este 20 de agosto, cuando se reúnan nuevamente los cancilleres María Ángela Holguín y Nicolás Maduro, en territorio venezolano, con sus equipos asesores.

De las cinco comisiones acordadas, la primera analizará el pago de la deuda y el reimpulso de las relaciones comerciales; la segunda trabajará en un acuerdo de complementación económica entre ambos países; la tercera buscará desarrollar un plan de trabajo de inversión social en la zona de frontera; la cuarta se enfocará en el desarrollo conjunto de obras de infraestructura y la quinta será la comisión de seguridad para garantizar el cuidado de las fronteras.

La creación de comisiones de trabajo conjunto no es una metodología nueva, aunque sí la prioridad y elección de los temas. Por ejemplo, llama la atención que solo una comisión tratará el tema de seguridad, el más polémico entre los dos países, como quiera que ocasionó a finales de julio de 2009 el anuncio del presidente Hugo Chávez de congelar la relación comercial y provocó el pasado 22 de julio la decisión del mandatario de romper relaciones diplomáticas con Colombia.

Magdalena Pardo, presidente de la Cámara Colombo-Venezolana, destaca que las nuevas circunstancias políticas y económicas están propiciando un cambio en la relación de los dos países y que el hecho de incluir el tema de la deuda como una de las prioridades y de plantear un trabajo conjunto para mejorar la situación de la frontera habla bien de un cambio de fondo en el relacionamiento entre ambos.

Para Carlos Hugo Escobar, presidente de la cadena colombo-venezolana Locatel, este primer acercamiento entre los presidentes permitió a los empresarios escuchar lo que estaban esperando de los mandatarios: un compromiso por restablecer las relaciones recuperando la institucionalidad. "Sentimos que el presidente Chávez hizo las declaraciones de principios que Colombia necesitaba y esto debe dar tranquilidad en la relación, pues mientras se mantenga el manejo del respeto, transparencia y claridad, la estabilidad en la relación puede durar", explica el empresario.

En materia de comercio, la perspectiva es incierta. Aunque en anteriores oportunidades tras una tormenta en las relaciones binacionales se han dado épocas de mucha prosperidad, en esta oportunidad hay cambios en la economía venezolana que podrían pesar. Si bien las importaciones colombianas han sido castigadas severamente por Venezuela en lo corrido del año, pasando de US$2.658 millones entre enero y junio de 2009 a US$760 millones en el mismo periodo de este año -una caída de 73%- con el resto del mundo la situación también se ha frenado. Datos de la Cámara Colombo-Venezolana, con base en cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), muestran que entre enero y marzo el vecino país redujo en un 41% sus compras en el mundo, en buena medida por falta de divisas.

El año pasado se estima que Venezuela redujo en US$10.000 millones sus reservas y este año ha disminuido el consumo por la caída en su economía. Cifras del INE indican que el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela se contrajo un 5,8% en el primer trimestre y proyecciones de la Comisión Económica para América Latina, Cepal, señalan que Venezuela caerá este año 3%.

Pero no es solo la economía. La inflación entre enero y julio de este año llega al 18% y el dato de 12 meses alcanza el 30,5%. Venezuela es uno de los países con mayor déficit fiscal en la región, pues este alcanza el 8% del PIB y ha visto deterioradas sus finanzas por la caída en los ingresos de Pdvsa, la estatal petrolera y principal generadora de divisas.

Pese al escenario económico, los empresarios creen que hay oportunidades para los colombianos. Carlos Hugo Escobar explica que el aparato productivo colombiano está en capacidad de abastecer la creciente demanda del vecino país, que padece desabastecimiento de algunos bienes de la canasta básica, los cuales se podrían proveer utilizando las capacidades ociosas industriales. De hecho, considera que la reactivación de la relación comercial permitiría a los colombianos volver a las ventas mensuales de US$500 millones a Venezuela, frente a los US$126 millones que en promedio mensual se han exportado este año.

Sin embargo, advierte que, debido a la inestabilidad en la relación binacional, es importante ser muy cuidadosos y tomar precauciones para garantizar que habrá un pago cierto. "Los colombianos podemos atender el mercado venezolano sobre la base de que haya claridad total en el pago, o pago contra entrega, y en la medida en que ganemos confianza y veamos que hay un acuerdo binacional que ampare el intercambio, podremos hacer nuevas inversiones pero, por el momento, habrá que ir con mucha prudencia", sostiene.

La misma recomendación la hace la presidente de la Cámara Colombo-Venezolana, que advierte que los empresarios colombianos no deben entrar en euforias y deberán ser muy cautelosos en sus proyecciones sobre el mercado vecino.

Qué tan duradera será esta reconciliación es un interrogante sobre el cual nadie tiene certeza. Sin embargo, a lado y lado de la frontera existe la esperanza de una mejora en las relaciones, pues la vecindad es un factor que nadie puede cambiar.

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