"Las puertas se abrieron cuando recibimos el premio de Ventures, eso fue fundamental para ganar el respeto y la confianza de la gente" Fernando Lalinde, fundador de Acuario Marino.

| 8/23/2002 12:00:00 AM

Una ventana al mar

Después de ganar el primer puesto en Ventures 2001, Fernando Lalinde y Angela Murgueitio están a punto de concretar su sueño: construir un acuario de 2.000 m2 en Bogotá.

Dentro de un año, los colombianos podríamos tener el acuario más grande de América Latina. Después de ganar el primer puesto en la competencia de planes de negocio Ventures 2001, organizada por Dinero, Portafolio, McKinsey & Company y Fidubogotá con el patrocinio de Microsoft, el proyecto tuvo varios acercamientos con inversionistas. A mediados de julio, se firmó un preacuerdo entre Acuario Marino y los mexicanos del Grupo Mágico, el mayor conglomerado de entretenimiento de América Latina, para construir un acuario en el parque Salitre Mágico en Bogotá. Si bien el acuerdo aún no se ha materializado, dentro de pocas semanas concretarán la fecha, el lugar y el monto de la inversión, afirma Moisés Cano, director ejecutivo de Representaciones y Parques, empresa encargada de la operación mexicana en Colombia. El reto de la empresa Acuario es conseguir en los próximos 90 días un inversionista local que aporte el porcentaje restante.



Si el acuerdo se concreta, el sueño que durante 12 años tuvieron Fernando Lalinde y su esposa Angela Murgueitio podrá ser una realidad. La construcción se iniciaría antes de finalizar el presente año y abriría sus puertas a mediados del 2003, en espera de recibir un millón de entradas anuales e ingresos por $3.000 millones al año. Aunque el acuario no generará empleo masivo, la empresa creará alrededor de 20 empleos directos.



Cuando les preguntamos a los empresarios cuáles habían sido los mayores obstáculos, respondieron: "todos". Y tienen razón. La empresa enfrentó varios retos; primero tuvo que hacer un estudio de factibilidad para ver si a 2.600 metros sobre el nivel del mar se podían generar las condiciones físicas adecuadas para la supervivencia de los peces. Por ello, Fernando y su esposa tuvieron que desarrollar por sí mismos elementos como la sal marina, proceso que tardó 7 años. La construcción de un acuario en el zoológico de Cali, que realizaron estos emprendedores en 1997, les demostró que la tecnología funcionaba y que el negocio era rentable.



Luego vino la falta de credibilidad en el proyecto: cómo demostrarle al posible inversionista que la tecnología funcionaba y que el negocio era viable: "La falta de credibilidad de la gente en que unos colombianos podían construir un acuario de calidad es una de las mayores barreras que hemos vencido. Las puertas se abrieron cuando recibimos el premio de Ventures, eso fue fundamental para ganar el respeto y la confianza de la gente", explica Lalinde.



De otro lado, estuvo el reto de aprender sobre instalación y comercialización del negocio, tarea difícil para Fernando y su esposa, biólogos marinos sin experiencia en mercadeo. Desde hace cinco meses, sin embargo, la empresa cuenta con el apoyo de dos consultores que han sido claves en este proceso.



Por último, estuvo la financiación. ¿Cómo convencer a un inversionista de meter US$1 millón en un negocio a riesgo? En los inicios, el inversionista iba a ser el parque "Mundo Aventura", que aunque estaba muy interesado se retractó porque la inversión era muy alta: "Yo soy un enamorado del acuario, siempre me ha parecido un proyecto que la ciudad debe tener; pero la inversión que debíamos hacer era demasiado alta y el negocio no era lo suficientemente rentable para nosotros", dice Julián Peñalosa, gerente de Mundo Aventura. Entonces, llegaron los inversionistas mexicanos, y el sueño empezó a materializarse.



Características



El acuario tendrá 2.000 m2 y contará con 60 especies diferentes de peces e invertebrados entre marinos y de agua dulce de las cuencas y mares colombianos, como anguilas eléctricas, pirañas, rayas y tiburones. El objetivo es generar una conciencia colectiva que lleve al país a la protección y el respeto de las fuentes de agua: "Hablamos de aves, mamíferos y plantas, pero nadie habla nunca de los peces por la sencilla razón de que nadie los ve. No se puede proteger lo que no se conoce. Estamos destruyendo nuestros ríos y mares por ignorancia, debemos mostrarle a la gente lo que estamos perdiendo", dice Lalinde.



A finales de agosto, estará listo el diseño, realizado por la empresa Arquitectura e Interiores, que pretende convertirlo en un hito en la arquitectura colombiana. El flujo máximo será de 1.000 personas por hora.



El valor agregado de la empresa es que mantiene una alta calidad con tecnología y diseño baratos, pues casi todos los elementos que utiliza (piedras, acrílicos...) son insumos nacionales. Adicionalmente, "la operación (mantenimiento y montaje del acuario) es 50% más barata, si la comparamos con los acuarios de los países industrializados", afirma Lalinde. Acuario Marino ya tiene algunos posibles inversionistas locales (la contraparte de Mundo Mágico), pero aún no hay nada definido. De no concretar el negocio, los mexicanos podrían ser los inversionistas de todo el proyecto. Sin embargo, la empresa desea conseguir inversionistas locales para que el proyecto se reconozca como colombiano.



La empresa pretende abrir el próximo año un acuario en Ciudad de México y a largo plazo incursionar en ciudades pequeñas en Estados Unidos, donde no haya acuarios. Por el momento, está participando en la construcción de acuarios en varios países de América Latina. La experiencia de esta pareja es una muestra de tenacidad y persistencia. Ahora, el reto es capturar mercado y demostrar que el éxito del proyecto puede ser una realidad.
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