| 9/3/2010 5:00:00 PM

Un negocio con diseño

Ana Linares, emprendedora bogotana, creó un estudio de diseño en Nueva York que ha cautivado el mercado estadounidense con productos de máxima funcionalidad inspirados en la naturaleza y el origami.

En el mundo de los negocios los mejores productos o servicios son aquellos que se ajustan a las necesidades de los consumidores y que conocen sus gustos, actitudes y comportamientos. Pero, en el diseño, este conocimiento debe ir mucho más allá, pues la funcionalidad misma de lo que se produce depende de su capacidad de ajustarse a los parámetros antropométricos, psicológicos, sociológicos y culturales, entre otros, del cliente.

Otro patrón en este sector de las llamadas industrias creativas es que buena parte de las marcas giran alrededor de una figura, tal como ocurre con Starck, Knoll y Ross. Por eso, resulta elocuente que Ana Linares, una diseñadora que comenzó sus estudios en la Universidad de los Andes y los terminó en el Pratt Institute de Nueva York, haya convertido su nombre, talento y creatividad en un negocio próspero a pesar de su juventud.

Sus éxitos comenzaron de manera precoz en el año 2003, cuando estaba en Los Andes y ganó uno de los premios a Mejor Diseño de Artesanías de Colombia, con un revistero para el baño, hecho a mano, en madera, por artesanos colombianos. Este fue su primer reconocimiento como diseñadora y el primer paso para comenzar a ser reconocida en este competido sector.

Durante sus últimos años de estudio, esta emprendedora trabajó con firmas de diseño reconocidas mundialmente, como la de Karim Rashid, experiencia que le ayudó a canalizar su talento y a plantearse la meta de tener en el futuro su propio estudio de diseño. Posteriormente, cuando se graduó de la universidad, ocurrieron dos hitos que marcaron su proceso de emprendimiento: le ofrecieron trabajar en Knoll Inc., una de las empresas de los Estados Unidos más grandes en mobiliario, que produce la mayoría de los diseños, en la cual uno de sus diseños fue escogido para ser exhibido en la Feria Internacional del Mueble de Nueva York, ICFF (International Contemporary Furniture Fair).

Además del aprendizaje de nuevos conocimientos y habilidades para el diseño, los dos años de trabajo en Knoll Inc. le permitieron conocer grandes diseñadores como Ross Lovegrove, que le hicieron posible avanzar en su sueño de convertirse en una diseñadora independiente.

La acogida de su diseño, la silla Conversation chair, entre el público en la ICFF fue tan grande que esta emprendedora aplicó a un concurso en Londres que buscaba encontrar a los cincuenta mejores diseñadores de producto emergentes en el mundo. Así, al ser seleccionada por un jurado entre cuyos miembros estaba el renombrado diseñador inglés Tom Dixon, pudo exhibir su diseño en 100% Design London, la feria del mueble más importante de Londres.

Según Ana, "después de exhibir en Londres en septiembre de 2007 me di cuenta de que tenía mucho potencial para desarrollar mis propios productos: los medios publicaron varios artículos sobre mi trabajo, incluyendo uno de los periódicos más importantes de Inglaterra".

Fue entonces cuando puso sus conocimientos, talento y motivación al servicio de un proyecto propio, para lo cual comenzó a desarrollar nuevos productos y lanzarlos al mercado. Algunos de estos han sido seleccionados para ser exhibidos y publicados en varios certámenes internacionales. Recientemente, su diseño Duo Bookshelf fue seleccionado por Herman Miller (una de las empresas más importantes de muebles) como una de las cinco mejores ideas para repisas de libros de 2010, y el DWR (Design Within Reach) la escogió como una de las mejores diseñadoras emergentes de Nueva York.

Los diseños de Ana son el resultado de su sensibilidad hacia el uso del material como medio de expresión, combinando su pasión por el mobiliario y la delicadeza de los pliegues del origami. Con este concepto, Ana creó su propio estudio de diseño en Nueva York, donde desarrolla y vende sus productos y al mismo tiempo es consultora en diseño.

Este negocio ha tenido un crecimiento de 200% en el último año, sus clientes son almacenes como The Future Perfect y Voos Furniture, además realiza ventas en línea, y el Museum of Modern Art de Nueva York ha mostrado un gran interés en vender sus productos. Sus proyecciones de venta han aumentado después de su participación en la feria del mueble de Nueva York en mayo y de realizar ventas masivas en tres países: Estados Unidos, Colombia y Reino Unido.

Sin embargo, el sector del diseño se ha visto afectado por la crisis económica. Además, ha tenido que enfrentar la dura competencia de productos chinos, que se ha convertido en la gran piedra en el zapato de esta industria creativa. Pero Ana ha asumido este reto como una oportunidad para ingeniarse nuevas maneras de presentarse al mercado.

Aunque su estrategia de mantener la producción en Estados Unidos la obliga a incurrir algunas veces en costos más elevados, sus productos han tenido una gran acogida entre los consumidores y clientes. Según Ana, después de la crisis económica, los consumidores estadounidenses comenzaron a apreciar más los productos locales. "A muchos almacenes que quieren incluir nuevos productos les gusta la idea de que sean hechos en Estados Unidos y no en China, los aprecian más", señala.

Esta emprendedora ha utilizado el valor que perciben los clientes potenciales por el lugar de producción, además del insight encontrado en el mercado: sus clientes potenciales están interesados en tener muebles y objetos para la casa con un buen diseño pero a precios razonables, para reenfocar su negocio y diseñar estrategias que le han permitido ingresar a nuevos segmentos y aprovechar el trabajo de los almacenes y tiendas especializadas.

Para lograr estos resultados, esta emprendedora aprovecha las redes de contacto que construye, principalmente, en los shows de diseño en donde ha exhibido sus productos; está muy actualizada a propósito de las nuevas tendencias y siempre trata de entender lo que los consumidores quieren. "Gran parte del éxito en mis diseños se debe a que siempre he tratado de diseñar algo fuera de lo común, un producto que cree conversaciones y juegue con la percepción del público. El Duo Bookshelf es un gran ejemplo, ya que demuestra que hay otra forma de guardar los libros, de una manera mínima, como si estuvieran flotando", afirma Ana.

A mediano plazo, Ana Linares expandirá sus ventas a cadenas de almacenes que tengan líneas para un mercado joven con miras a atacar un nuevo segmento del mercado. Mientras tanto, su proyecto sigue en crecimiento y su metódica lectura de las necesidades de sus clientes le permitirá dejar la impronta de su nombre en el mundo del diseño.

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