| 11/10/2006 12:00:00 AM

Tejedora de sueños

Mónica Urquijo, con su empresa de textiles y su asociación Arte Sana, ganó el concurso El Emprendedor Social del Año, que organizan la revista Dinero y la Fundación Schwab. Sus diseños, que exporta principalmente a Ralph Lauren, les cambiaron la vida a 300 tejedoras del Atlántico.

Mientras muchos empresarios se dejaron vencer por la crisis de finales de los 90, Mónica Urquijo encontró la oportunidad para crecer, y para cambiar su propia vida y la de muchas tejedoras de la Costa Atlántica. Su espíritu emprendedor y el tesón para salir adelante la motivaron a domar la fibra de la hoja de plátano para convertirla en la materia prima de sus tejidos, los cuales son adquiridos hoy por la casa Ralph Lauren, que es su principal comprador.

El emprendimiento es parte de su ADN, pero no es un emprendimiento cualquiera: va más allá del deseo de crear riqueza. Es un empuje que le permite tener una empresa sostenible que desde su concepción tiene un impacto social en las madres cabeza de familia, que son las encargadas de convertir sus diseños en tejidos de exportación; y también, en los campesinos productores de fibra de plátano, cañaflecha y junco, que son sus proveedores en el Quindío.

La combinación de generación de empresa y conciencia social, manifiesta en un modelo innovador que aprovecha los recursos naturales del país y dignifica a la mujer tejedora, la hizo ganar el concurso El Emprendedor Social del Año, que realizan la revista Dinero y la Fundación Schwab para el Emprendimiento Social, brazo social del Foro Económico Mundial de Davos.

Los otros finalistas de este concurso, que este año se llevó a cabo en 30 países, fueron Nathalie Charpak, de la Fundación Canguro y Pedro Medina, de la Fundación Yo Creo en Colombia. El jurado estuvo integrado por Jairo Cifuentes, vicerrector académico de la Universidad de los Andes; Juan Manuel González, director del Centro Interdisciplinario de Estudios Regionales Cider, de la Universidad de los Andes; Bruce Mac Master, socio de Inverlink; Mauricio Camargo, director de Altra Inversiones; Fernando Ferrari, asociado de McKinsey; José Alberto Vélez, presidente de Cementos Argos; Rosario Córdoba, directora de revista Dinero, Marcela Escobar, editora en jefe de revista Dinero y Orlando Rincón, fundador de ParqueSoft y ganador del concurso en 2005.

El modelo
Textiles Mónica Urquijo está organizado de manera descentralizada, pero con un alto control de calidad en los 9 municipios del Atlántico donde hay tejedoras elaborando sus productos (Barranquilla, Soledad, Malambo, Galapa, Sabanalarga, Tubará, Puerto Colombia, Baranoa y Papelón). La sede de la empresa es la casataller de Mónica, en Barranquilla.

Esta emprendedora empezó hace 17 años con 9 tejedoras y hoy tiene 300. En cada uno de los 9 municipios donde está, recluta a las tejedoras que tienen potencial y conforma así la red municipal. Cada red identifica una o dos líderes, responsables de supervisar la calidad del trabajo y entregarlo en los plazos acordados. Mónica trabaja intensamente con ellas para capacitarlas en el manejo de la fibra y enseñarles los diversos tejidos que caracterizan sus productos. Todos los miembros del equipo saben que su trabajo es parte fundamental de la red productiva. Desde la persona encargada del diseño hasta las manos creativas que le imprimen un sentido de amor al producto, transformándolo con la calidad exigida por el cliente. De esta forma, se logra que cada individuo considere como propias las metas del equipo en general, lo que se traduce a su vez en el amor por el trabajo y el deseo de superación.

Para Pamela Hartigan, directora de la Fundación Schwab, esta emprendedora tiene un excelente modelo de organización que permite que las mujeres tejedoras y cabezas de familia trabajen desde sus hogares, y además incluye a los campesinos que proveen la fibra, creando compromiso y seguridad entre todos los que participan en la cadena productiva.

Como ganadora del concurso, Mónica tiene acceso a la red de emprendimiento de la Fundación Schwab, y es invitada al Foro Económico Mundial de Davos y a los foros regionales, donde tendrá la oportunidad de contactarse no solo con sus colegas emprendedores, sino con consultores, asesores y empresarios que le permitirán proyectar y mejorar su trabajo. “Para mí, la importancia del premio es el estímulo, porque lo importante es lograr que este sueño perdure, y este reconocimiento nos muestra que no estábamos tan locos. El premio nos corrobora que nuestro caso puede ser un ejemplo tanto para jóvenes estudiantes como para las mismas comunidades”, señala Mónica. Aunque hoy la mitad de sus ingresos depende de las ventas a Ralph Lauren, esta emprendedora ya está en contactos con Proexport para atacar nuevos mercados y crecer su red de tejedoras para poder atenderlos.
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