PVC en frío

| 3/29/2001 12:00:00 AM

PVC en frío

En Cartagena, están implementando un novedoso sistema de refrigeración, que no solo reduce costos, sino que tiene una mayor duración que las neveras tradicionales.

Aunque ya habían tenido la idea de desarrollar un sistema de refrigeración, solo a partir de una clase de cátedra empresarial en la Corporación Universitaria Tecnológica de Bolívar, cinco emprendedores cartageneros decidieron poner a prueba el proyecto en el concurso Ventures2000. En ese momento se sentaron a definir bien el proyecto y a escribir el resumen ejecutivo.

Todo nació de una necesidad: las neveras en la Costa tienen un ciclo de rotación mucho mayor que en otros sitios. El viento y la sal marina las corroen. Cuando están a la intemperie, el deterioro es incluso más rápido. Para solucionar este problema, inventaron una nevera construida a partir de PVC, que tiene grandes ventajas. No solo es inmune a la corrosión, sino que, por su diseño en módulos, ensamblarla y transportarla es más fácil, además de que sus costos de reparación son menores.



¿Cuál fue el resultado de esta idea? El proyecto de refrigeración en PVC quedó entre los 50 finalistas en Ventures2000. "El resultado del concurso nos dio esperanza, nos volvimos más proactivos y nos empujó a seguir trabajando", comenta Diana Barboza, una ingeniera industrial de 24 años.



Hoy, continúan mejorando el producto. Ya han vendido varios prototipos que tienen en constante estudio para detectar posibles mejoras. Por ejemplo, ya adicionaron un componente para las neveras que necesiten una temperatura inferior a los -17°C.



Actualmente, trabajan por medio de procesos estandarizados que permitan asegurar la calidad del producto y han hallado gran interés por parte de varias empresas. Incluso una de ellas está interesada en la fabricación de un cuarto frío en PVC. Las ventajas han sido claras para las empresas, que han encontrado que estas neveras se ofrecen a un precio competitivo y duran un mayor tiempo, reduciendo los costos en los cuales tienen que incurrir.



Ahora, el reto es poder incrementar la producción y atender la demanda de los clientes internos y externos que ya comienzan a aparecer, para lo cual requieren una inversión de unos US$100.000. Para conseguir los recursos, estos jóvenes cartageneros están buscando un socio inversionista.
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