| 2/2/2007 12:00:00 AM

Para acortar distancias

Generar mayores oportunidades de conocimiento ha sido el reto de RGOS, que se ha encargado de aunar recursos en una labor social para llegar a las comunidades menos favorecidas.

Los altos índices de pobreza y pocas oportunidades de acceso a empleo, sobre todo para las personas menos favorecidas, motivaron a María Angélica Rodríguez Retamoso, Lida Prieto Perilla y María Angélica Rodríguez Melo, recién egresadas de Administración de Empresas de la Universidad de los Andes, a sacar adelante lo que en algún momento simplemente era una tesis de grado y hoy es una realidad.
 
La propuesta consiste en dar oportunidades de capacitación a adultos de estratos 1 y 2, por medio de e-learning. Para esto se creó la Red de Generación de Oportunidades Sociales, RGOS, en la que se unen varios actores con un fin común: capacitar a las personas que tienen un difícil acceso a la educación y así aumentar sus competencias laborales.

Aunque la tarea no fue fácil y en algunos momentos se sintieron agotadas, hoy ya tienen funcionando lo que ellas denominan un telecentro en el barrio Tintalito, en Bogotá. Los telecentros son salas de cómputo de los colegios distritales de estas zonas, adecuadas para este fin. Los primeros cursos se dirigen especialmente a entender y aprender a manejar el computador, pues esta habilidad es la base para acceder a una gran gama de cursos que se ofrecerán por esta vía. Los programas de capacitación son cursos autodirigidos, pues cada uno puede ir a su ritmo.
 
Para apoyarlos y dirigirlos cuentan con la tutoría del profesor Héctor Barrera, quien está comprometido en esta labor social. En este momento se está gestionando un convenio con un centro especializado en educación que tiene más de 90 cursos de diferentes ramas para darle más alcance al programa, ya que con él se tendrán tutores en línea.

La meta para finalizar este año es tener funcionando 5 telecentros. Aunque parece un objetivo fácil de alcanzar, convencer a los colegios de prestar sus salas es complicado. Además, no todas las salas están en buenas condiciones. Por esto, RGOS ha diseñado un esquema de cooperación en el que todos ganan. El colegio dispone sus salas y RGOS se encarga de mantener los computadores en óptimas condiciones no solo para sus estudiantes, sino para los del mismo colegio. Adicionalmente, promete entregar al colegio dos computadores por cada año que esté dentro de la red.
 
Para cubrir estos costos y los de sostenimiento de la parte administrativa, RGOS cobra $1.000 por cada hora de clase. "Nos dimos cuenta, por sugerencia de ellos mismos, de que si no les cobrábamos, no iban a sentir un compromiso para terminar el curso o no llegarían a valorarlo", afirma Rodríguez Melo.

Desde 2003, estuvieron trabajando en esta iniciativa, pero solo en 2006 lograron consolidarla tras pasar por Ventures, la competencia de planes de negocio más importante de Colombia, organizada por la Revista Dinero, McKinsey & Co., Fidubogotá, Portafolio, Compartamos con Colombia y Ashoka. Recibieron varios reconocimientos e incentivos, a lo largo de este proceso, los cuales consideran las mantuvieron firmes, pues esto les confirmaba el alto potencial de su proyecto. "No fue fácil. Las tres estábamos trabajando en otras empresas. Tuvimos que trasnocharnos muchísimo", dice Rodríguez Retamoso, mostrando el alto interés que tenían en sacar adelante el proyecto, costara lo que costara.

En el proceso aprendieron que el tema de contratación no se puede tomar a la ligera, pues su primera experiencia al respecto no fue muy alentadora. Se dieron cuenta de que es conveniente desarrollar un plan de trabajo y definir muy bien lo que tiene que hacer la persona que se contrata, y sobre todo saber cómo supervisar su trabajo. Su segunda contratación fue mucho más exitosa que la primera, ya que contaron con la asesoría de Teresita Cardona, su mentora, miembro del Foro de Presidentes que, gracias a su convenio con Ventures, ayuda a los proyectos ganadores del concurso a llegar a feliz término.

"Si hacer empresa en Colombia es complicado, es mucho más difícil cuando se trata de organizaciones sociales", afirma Rodríguez Retamoso, al compararlo con su experiencia en la creación de su empresa de consultoría. Se tuvieron que enfrentar a situaciones de desconfianza del sector financiero, pues no es fácil de creer que una organización sin ánimo de lucro puede sostenerse. Además, su proceso de constitución fue largo ya que los documentos de constitución les fueron devueltos cinco veces. Pero no se dejaron vencer, insistieron hasta que lo lograron.

Para financiarse exploraron varias posibilidades. Gracias a su creatividad, convocaron a amigos y familiares al lanzamiento de su proyecto, con lo que recaudaron cerca de $2,5 millones en donaciones. Pero esto no era suficiente. Debían seguir convenciendo y luchando. Gracias a su incansable trabajo y al apoyo de Compartamos con Colombia, lograron que la fundación Diego y Lía se interesara y financiara su proyecto. Esta fundación es una entidad sin ánimo de lucro encaminada a contribuir a un cambio social productivo, apoyando proyectos educativos que mejoren las competencias laborales.
 
Aunque el camino no fue fácil, con su perseverancia RGOS demostró que es posible financiar emprendimientos sociales.
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