| 7/6/2007 12:00:00 AM

Mercados diferentes, empresas flexibles

Bajo el concepto de la flexibilidad, Doppia Swimwear, una empresa de confección de vestidos de baño y accesorios para la playa y la piscina, ha conquistado el mercado internacional en tiempo récord gracias a las puertas que se le abrieron en Colombia Moda.

Lo que al principio era un pequeño negocio informal de vestidos de baño, hoy es un negocio que está conquistando los mercados internacionales. Diana Ayala, Margarita Velásquez, Katherine Peláez y Rafael Daza, un grupo de jóvenes entre 24 y 27 años, comenzaron por vender vestidos de baño en su casa, luego en diferentes boutiques y hoy venden directamente a través de su tienda en el centro comercial El Retiro, no solo en el mercado nacional sino también en el internacional.
 
Ellos son los creadores de Doppia Swimwear, una empresa que pretende, por medio de sus vestidos de baño y accesorios para la playa y piscina, brindarles a las mujeres exclusividad y comodidad.

Los vestidos de baño de Doppia son una propuesta diferente. Son diseños exclusivos pues ellos mismos estampan la mayoría de las telas con que los elaboran y utilizan una técnica de costuras internas que le dan mayor elasticidad a la prenda. "De esta manera estos vestidos de baño no tallan el cuerpo ya que no tienen un caucho que lo limite", comenta Diana Ayala.
 
Los elásticos van internamente, permitiendo que la prenda se adhiera de manera uniforme al cuerpo y realce el busto de manera natural. Así mismo, existen diseños que permiten dar volumen sin necesidad de utilizar esponjas o prehormas. "Los vestidos de baño están confeccionados con materiales de alta tecnología que permiten que, por el uso de doble tela, ya que todos son doble faz, exista un perfecto ajuste al cuerpo evitando el uso de varillas metálicas, copas prehormadas y otros implementos que quitan elegancia y vanguardismo a los diseños" explica Margarita Velásquez.

Dentro de su portafolio de productos, además de ofrecer vestidos de baño doble faz, también ofrecen unos diseños que son pintados a mano y le dan mayor exclusividad al cliente. Así mismo, hay otros que llevan diferentes adornos como tagua, coco, conchas, maderas y otros accesorios. La forma de exhibir sus vestidos de baño también es innovadora, pues no tienen maniquís, sino una especie de cuadros con una silueta femenina en la que la obra de arte es el vestido de baño.

Los vestidos de baño se pueden hacer bajo las especificaciones de cada cliente, bajo las cuales éste puede combinar los colores y estilos que más se ajusten a sus gustos. Esta flexibilidad les ha permitido crecer de manera exponencial, pues aseguran que cada mercado es diferente. No es lo mismo un vestido de baño para una costeña que para una bogotana. Esta última es más recatada y rara vez compraría un hilo dental, comenta Velásquez.

Conscientes de las diferentes culturas de los mercados internos y con miras a expandirse internacionalmente, todos sus esfuerzos se han encaminado a desarrollar una estrategia muy flexible de ventas.
 
Por esto su catálogo, además de las fotos tradicionales de las modelos luciendo los diferentes vestidos de baño, dedica varias páginas a las siluetas de los diferentes diseños, conformados por 20 tangas, 22 brassieres, 8 trikinis (vestidos de baño enterizos) y 6 tankinis (blusas); los cuales se pueden combinar según el requerimiento y gusto del cliente. "Esto con el fin de no imponerle una colección a los clientes sino, por el contrario, adaptarse a sus necesidades" asegura Velásquez.

Desde hace año y medio, con la apertura de su tienda en el centro comercial El Retiro en Bogotá, comenzaron su proceso de expansión, tanto nacional como internacional. Hoy sus vestidos se venden en diferentes almacenes del país: Medellín, Cali, Santa Marta, Cartagena, Armenia, San Andrés y Barranquilla. Consideran su proceso de internacionalización como un riesgo que tenían que tomar pues hay quienes creen que por apenas estar comenzando todavía no son capaces de exportar.
 
Pero este grupo de jóvenes no llevaba ni seis meses cuando se presentó a Colombia moda para participar en esta gran feria internacional que se hace año a año con las grandes marcas colombianas. Aunque con escepticismo, se presentaron dos meses antes de la feria y para su sorpresa fueron aceptados. Allí fue donde se les abrieron las puertas al mercado internacional. "Lo que más llamó la atención fue esa facilidad de adaptación al cliente", asegura Diana Ayala.

Doppia no se limita exclusivamente a vender sus vestidos de baño, también ofrece lo que ellos llaman "Full Package", que consiste en desarrollar una marca exclusiva para el cliente, acompañado del proceso de maquila de los vestidos de baño, los cuales pueden ser diseños del cliente o de Doppia. Hoy ya cuentan con clientes internacionales en Venezuela, Ecuador y Costa Rica y por intermedio de Proexport tienen peticiones de México y República Dominicana.


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