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Álvaro Hoffmann, Andrés Angulo y Hugo Novoa son los fundadores de Campalto, un centro educativo por el que han pasado 6.400 personas de bajos ingresos.

| 3/30/2011 12:00:00 AM

Medicina de alto impacto

Tres médicos diseñaron un exitoso modelo de negocio para capacitar gente de bajos recursos. Hoy tienen nueve sedes en Bogotá y sus ventas crecen al 40% anual.

De los 500.000 estudiantes de bachillerato que se gradúan por año en Colombia, solo 25% tiene acceso a la universidad y, de estos, 49% abandona los programas educativos debido a sus altos costos. Así que, por falta de capacitación para el trabajo, buena parte de la fuerza laboral colombiana termina ocupada en lo primero que le ofrezcan y sin posibilidad de mejorar sus condiciones de ingreso.

Romper con esta ‘trampa laboral’ fue la meta que se propusieron Andrés Angulo, Álvaro Hoffmann y Hugo Fernando Novoa, tres médicos que crearon hace quince años Campoalto, una institución educativa que capacita a sus estudiantes para el trabajo. Campoalto ofrece un programa de tres semestres para que las personas se gradúen como auxiliares en áreas de la salud, administración, mecánica y educación, entre otras. Su modelo de negocio ha sido tan exitoso que acaban de ser elegidos por Endeavor como los nuevos emprendedores de alto impacto en América Latina, tras haber superado tres exigentes páneles de jueces nacionales e internacionales.

Los comienzos
Estos tres médicos eran amigos desde el colegio, estudiaron medicina en la misma universidad y se encontraron nuevamente en una especialización de gestión de la salud. Para su trabajo de grado analizaron posibilidades de crear un negocio. Por su formación, pensaron inicialmente en crear una clínica.
El estudio de factibilidad del proyecto no arrojó resultados positivos. Sin embargo, identificaron una enorme necesidad en el mercado: la falta de auxiliares de salud capacitados. Esa idea fue el comienzo de su negocio: crear un programa de capacitación de alta calidad, asequible, diseñado para crear competencias laborales y humanas en personas de bajos ingresos en Bogotá. Así nació Campoalto.

Al inicio, las áreas administrativas, financieras y comerciales de la empresa eran dirigidas de forma empírica. Los médicos trabajaban medio tiempo en la empresa y el resto laboraban por fuera de ella. Con el correr de los días se dieron cuenta de que su negocio de la educación tenía más potencial que sus prácticas médicas y se dedicaron de tiempo completo a su empresa.

En ese momento comenzaron a repensar el negocio, a estructurarlo administrativamente y a aplicar nuevas prácticas comerciales. Esto le dio un giro a Campoalto, pues sus gestores comenzaron a operarlo estratégicamente. El crecimiento en el portafolio comenzó por peticiones y requerimientos de los estudiantes que necesitaban nuevos programas y servicios.

Pronto se dieron cuenta de que la acreditación era una herramienta para mejorar la competitividad del centro educativo, pero en ese momento en Colombia solo existía regulación para la educación formal. Ellos abogaron por un nuevo sector de la educación regulado por el gobierno y en 2006 se creó la “Educación para el trabajo y Desarrollo Humano”, una categoría bajo la jurisdicción del Ministerio de Educación. La compañía es parte de la Asociación Nacional de Entidades de Educación para el Trabajo y Desarrollo Humano (Asenof) y dirige la congregación de las instituciones en Bogotá.

Actualmente, Campoalto es una compañía de educación que opera dieciséis programas en nueve campus localizados en Bogotá. Todos ellos están aprobados por el Ministerio de Educación bajo la categoría de “Educación para el Trabajo y Desarrollo Humano”. Cuenta con 5.000 estudiantes de bajos ingresos y 280 empleados, el crecimiento anual sostenido de las ventas es del 40% y la mitad de sus programas están certificados con normas de calidad Icontec.

La empresa ofrece a sus estudiantes facilidad para acceder a  programas diseñados en función de la demanda laboral y contactos permanentes con los empleadores potenciales. Los horarios, localización, forma de pago y currículos están diseñados para satisfacer las necesidades de los usuarios.
Los emprendedores afirman que sus factores de éxito consisten en entender las necesidades y características de los alumnos potenciales y en crear un modelo que se adapta a la realidad colombiana. “Hemos logrado convertir a Campoalto en un emprendimiento exitoso, por las buenas prácticas de trabajo en equipo y porque el enfoque al cliente ha permeado todos los niveles de la organización”, afirma Álvaro Hoffmann.

Campoalto comenzó en 2008 el proceso de selección de Endeavor, una organización que apoya en todo el mundo los emprendimientos de alto impacto. Los mentores en Colombia quedaron impresionados con el modelo, al punto que acaban de seleccionarlos como los emprendedores Endeavor de Colombia.

A futuro, los emprendedores tienen como objetivo reducir la brecha entre el mercado laboral y el sector de formación. Para esto planean abrir nuevos campus en otras ciudades del país, con el fin de llegar a 19.000 estudiantes por año. Aunque no ejercen la medicina, estos tres profesionales de la salud encontraron un remedio para el drama de muchos colombianos: la falta de calificación para conseguir empleo.

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