| 1/18/2008 12:00:00 AM

La tierra de los hongos

Para mitigar el problema de nutrición en Colombia y a su vez generar un alto impacto ambiental, un par de emprendedores le apuestan de manera innovadora a la producción y comercialización de la orellana.

El dolor de cabeza de la Empresa de Energía de Bogotá, EEB, se convirtió no solo en un elemento fundamental para el desarrollo de la empresa de Fernando Vergara y Carlos Andrés Niño, sino que el uso creativo que le dieron al problema de la EEB les permitió ganarles a 480 proyectos de 102 países al ser escogidos como el mejor plan de negocios del World Bussines Plan de la Junior Chamber International, que se realizó a finales de 2007 en Turquía.

Fungland, la empresa que estos dos ingenieros de producción agroindustrial de la Universidad de la Sabana iniciaron hace poco más de un año en Guatavita, Cundinamarca, utiliza el buchón de agua, una planta acuática que amenaza a los seres vivos que se encuentren coexistiendo en los embalses, como sustrato para el cultivo de las orellanas, unos hongos comestibles con grandes propiedades alimenticias. El concurso mundial destacó que este proceso genera cero emisiones, y reconoció que es una solución ambiental de alto impacto social, lo que les permitió ganarles a los finalistas de Argentina, Antillas Holandesas y Filipinas.

La Empresa de Energía de Bogotá, que debe velar por la limpieza de los embalses de la zona, recoge este buchón y le entrega una parte a Fungland. Al final del proceso de producción de la orellana, los residuos que se obtienen pueden ser utilizados como alimento para los animales. De esta forma Fungland se asegura de eliminar cualquier residuo que se obtenga durante su proceso.

Como las orellanas que producen tienen un alto nivel proteico, los emprendedores encontraron que estas pueden llegar a reemplazar la carne, el pollo o el pescado a un bajo costo y siendo un alimento gourmet. Al comparar las propiedades de una orellana con respecto a un champiñón se halló que el 20% de peso seco de un champiñón es proteína mientras que en una orellana se puede encontrar entre un 30 y 35%, esto a un precio muy similar en el mercado. La carne, por su parte, apenas tiene un 19% de peso seco de proteína pero se necesitan cerca de dos años para obtener carne de una vaca mientras que el proceso de producción de las orellanas dura máximo mes y medio y el precio para el público es más competitivo.

Hasta el momento, Fungland comercializa su producto de manera directa a restaurantes aledaños a su planta de producción, hoteles y clínicas. Pero teniendo en cuenta las ventajas de la orellana, estos emprendedores han comenzado a apostarles a programas de alimentación para niños, como complemento a la oferta que les hacen a los restaurantes. "La orellana es una muy buena opción por su alto contenido de proteínas. Gracias a que reemplaza la proteína animal se les puede dar a nuestros pacientes vegetarianos" comenta Claudia Elcure, jefe de servicios de alimentos de la Clínica Universitaria Teletón. Además, existen diferentes formas para consumir este alimento como el ceviche de orellanas o el escabeche. "Las propiedades organolépticas de la orellana, como el aroma, sabor y color son superiores al champiñón" comenta Diego Fernando. "Nuestros clientes la han recibido muy bien, aseguran que el sabor es muy rico y que se siente la diferencia" asegura Francy Piraquive, administradora del restaurante El Paso en Chía.

La visión a largo plazo de Fernando Vergara y Carlos Andrés Niño va encaminada a consolidar el consumo de hongos en la cultura gastronómica del país para luego extenderse a atender los mercados internacionales. Por tanto buscan agruparse y consolidar acuerdos con los demás productores para transferir su tecnología y así lograr mitigar el problema de desnutrición y conquistar el mundo con sus orellanas.

En este negocio se pueden tener utilidades promedio del 30% y hasta del 60% si se aprovechan las economías de escala, señalan estos emprendedores. Su meta inmediata es obtener una inyección de capital para aumentar su producción, pues actualmente están trabajando a tan solo el 10% de su capacidad. Cuando logren producir a mayor escala esperan entrar a las grandes superficies y explorar mercados europeos donde existe un alto consumo de este producto y en los cuales pueden tener una ventaja competitiva puesto que el costo de producción en Colombia es competitivo.
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