| 5/14/2004 12:00:00 AM

Jugada de laboratorio

La empresa de biotecnología Corpogen iniciará su expansión montada sobre la investigación en genética molecular.

Esta compañía de base biotecnológica se dedica desde su fundación hace nueve años a la investigación en genética molecular y a la elaboración de productos de biotecnología molecular. Es un campo de grandes jugadores, donde no hay espacio para inexpertos. En algunos de sus productos, Corpogen compite contra gigantes farmacéuticos como Biomerieux y Merck.

El crecimiento de esta empresa, que hoy vende seis líneas de productos y se prepara para iniciar una fase de expansión internacional, tiene cuatro razones. La primera, aunque suene extraño en Colombia, es la investigación constante en campos cercanos a la frontera de la ciencia. La segunda, el precio de sus productos; la tercera el control de la calidad y la cuarta, la asesoría al cliente.

Desde el laboratorio

Desde su origen en 1995, Corpogen hizo investigación aplicada a problemas colombianos. El primer trabajo de los tres biólogos que la iniciaron en la incubadora de empresas Innovar de Bogotá -Patricia del Portillo, María Mercedes Zambrano y Mario Posada- fue el desarrollo de una prueba para detectar el hongo Fusarium Oxysporum en claveles de exportación.

Su paso por la incubadora les sirvió para incorporar métodos empresariales a su trabajo. Ellos demostraron que las batas blancas y los balances negros pueden coexistir. De hecho, en Innovar recuerdan a su incubada como una de las empresas más creativas y uno de los mejores negocios de biotecnología que han pasado por allí.

Si bien al comienzo la producción comercial les sirvió para superar el período que transcurre hacia el final de un proyecto de investigación y antes del inicio del siguiente, en el cual no hay ingresos, el llamado 'valle de la muerte', hoy las ventas de productos son un aspecto central de su operación.

Ahora un grupo de diez profesionales y seis estudiantes de maestría y doctorado trabaja simultáneamente en ocho proyectos de investigación aplicada y mantiene en el mercado sus productos desarrollados con ingeniería genética sofisticada.



En el mostrador

El portafolio de productos de Corpogen es particularmente fuerte en kits para detección de enfermedades. Así, desarrolló para la industria pesquera nacional una prueba para encontrar el virus de la mancha blanca, enfermedad que mata los camarones de cultivo. También ofrece un producto para detección de enfermedades como la tuberculosis humana, usando la enzima recombinante Taq Polimerasa, que en América Latina solo comercializa otro laboratorio en Brasil.

Hoy el paso de la investigación a la producción es fluido. Corpogen está listo para llevar a los mostradores otros productos que están muy cerca del final de la cadena de investigación: una prueba para la tuberculosis bovina que está en evaluación en laboratorios de Brasil, Argentina, México y Venezuela, y una enzima que les da un aroma añejo a vinos jóvenes y que aclara los jugos de frutas. Además, tiene un método para degradar el cromo que vierten las curtiembres en los ríos.

Las ventas de productos de la firma han tenido a su favor una estrategia de precios, que en general los ubica por debajo de los de la competencia, los grandes laboratorios internacionales.

La cercanía con sus clientes también ha surtido un muy buen efecto. Los compradores los consultan con gran frecuencia sobre los métodos de diagnóstico o sobre los resultados de las pruebas y reciben asesoría de profesionales. "Muy pocas empresas pueden tener un biólogo molecular disponible para asesorar a los clientes en el uso de un producto", señala Patricia del Portillo, la directora ejecutiva de Corpogen. Esta cercanía tiene sus retribuciones. En abril de este año habían completado el 80% de su presupuesto de ingresos del año, que ya tenía incorporadas unas metas de crecimiento interesantes.



La nueva meta

Por ahora, como muchos otros emprendedores nacionales, Corpogen quiere ampliar sus exportaciones, aunque para los productos biológicos, los permisos y las normas de distribución son mucho más estrictas que para otros bienes. Sin embargo, para no perder el impulso innovador, para este nuevo empeño crearán una empresa independiente que se encargue de la comercialización y concentrarán a Corpogen en la investigación. Eso, esperan, desatará una mayor fuerza creativa en lo comercial sin sacrificar la dedicación de los biólogos a sus tareas. Automatizarán algunos procesos, mejorarán sus controles de calidad y entrarán con fuerza en mercados de pruebas diagnósticas de amplio consumo.

Hacer biotecnología no es sencillo. El desarrollo de los productos es de largo aliento. La enzima que cambia el aroma de los vinos lleva ocho años de cocción en los computadores y los tubos de ensayo de la firma. Por eso, la investigación constante en varios frentes, la perseverancia y la visión de largo plazo empresarial son necesarias para la supervivencia de este tipo de firmas.

Aunque los trópicos puedan parecer demasiado inhóspitos para que prospere una empresa de base biotecnológica, Corpogen muestra que en Colombia la ciencia y el mercado están más cerca de lo que muchos piensan.
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