| 4/13/2011 12:00:00 AM

In vivo

Un grupo de estudiantes de la Universidad de Los Andes desarrolló una novedosa técnica para regenerar vasos sanguíneos, que acaba de ser premiada en Estados Unidos. Muy pronto comenzará a comercializarse.

Un grupo de investigadores colombianos logró desarrollar para la industria médica un proyecto único en el mundo. Se trata de un injerto vascular de colágeno que regenera vasos sanguíneos in vivo, con las propias células del paciente. Puede ser usado en el tratamiento de la arterioesclerosis o como fístula para el tratamiento de hemodiálisis. No solo reemplaza los vasos sanguíneos, sino que provee un soporte sobre el cual se regenera un vaso nuevo, con la estructura celular de un vaso sanguíneo sano. El tratamiento tiene una duración mucho mayor que las alternativas existentes y provee una mejor calidad de vida a los pacientes, pues elimina los riesgos originados en reintervenciones y problemas generados por fallas del injerto.

Esta innovación, denominada SiSgraft®, acaba de obtener un reconocimiento internacional: alcanzó el segundo puesto en una de las competencias de planes de negocios más importantes de Estados Unidos, la McGinnis Venture Competition, en el área de ciencias de la vida.

Esta competencia es organizada por la Tepper School of Business, de Carnegie Mellon University, una facultad que cuenta entre sus exalumnos y profesores con 8 premios Nobel.

La competencia atrae proyectos de emprendimiento de clase mundial realizados por estudiantes de posgrado. SiStgraf compitió con proyectos de Johns Hopkins University, University of Texas at Austin y Carnegie Mellon University, entre otras.

El proyecto, desarrollado en conjunto por estudiantes de doctorado en ingeniería biomédica y estudiantes del MBA de la Universidad de Los Andes en Bogotá, surgió de la investigación realizada por Diana Sánchez Palencia, estudiante de doctorado en Ingeniería de Los Andes, y Lina Quijano, investigadora del grupo de ingeniería biomédica de esta misma universidad. Los estudiantes del MBA que participaron en el proyecto fueron Raúl Quiroga, Verónica Durana y Carlos Lobatón.

¿Cómo funciona este producto? Juan Carlos Briceño, profesor de Ingeniería Biomédica de Los Andes, quien lidera la investigación, viene realizando desde hace diez años estudios relacionados con temas como piel artificial y el soporte de polímeros biodegradables para la regeneración de células.

En ese proceso, Briceño identificó que la submucosa intestinal porcina es un tejido con propiedades sorprendentes, pues puede utilizarse para regenerar tejidos humanos con células propias del paciente. El grupo de investigación trabajó a partir de este tejido hasta obtener una membrana de colágeno.

Esta matriz de colágeno funciona como un soporte al cual se adhieren las células y la colonizan hasta regenerar una nueva arteria. La investigación es un proyecto colaborativo entre Los Andes y la Fundación Cardioinfantil. En este momento, están en la etapa de experimentación con mamíferos.

Estas investigaciones fueron la base para desarrollar un producto que permite recuperar las arterias humanas y puede utilizarse en el manejo de arterioesclerosis y en procesos de hemodiálisis.

El proyecto inicia ahora su etapa de implementación y, para llevarlo al uso clínico y de explotación comercial, el grupo avanza en la estructuración de un plan de negocios que permita su implementación. "El producto tiene proyección internacional porque en el mundo no hay ningún injerto vascular regenerativo", afirma Juan Carlos Briceño.

Por su parte Jorge Hernández, profesor del MBA de la Facultad de Administración de Los Andes, enfatiza que "en Colombia existe un enorme potencial para proyectos de emprendimiento relacionados con medicina, dispositivos médicos y ciencias de vida".

El proyecto tuvo una participación destacada el año pasado en Ventures, la competencia de planes de negocio con más trayectoria en Colombia, cuando llegó al grupo de los 10 finalistas. El trabajo ha tenido un costo de $505 millones en los últimos dos años y ha sido financiados por Colciencias, la Fundación Cardioinfantil, la Universidad de Los Andes y el Cifi.

El éxito que hasta ahora ha tenido el proyecto se debe a una investigación rigurosa que, todo indica, tendrá impacto en el mercado y en la salud humana. Esto se logra gracias a la alianza universidad-empresa y a la creación de un equipo multidisciplinario que ha logrado estructurar un proyecto con alto potencial en el mercado internacional.

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