| 2/1/2008 12:00:00 AM

En la búsqueda de una idea

A punta de ensayos, un emprendedor manizalita encontró la forma de monitorear los contadores de energía, una idea que no solo le abrió el camino en los negocios sino que le ayudó a desarrollar tres ideas más.

Hace siete años, Luis Francisco Rojas estaba estudiando en su casa en Manizales, cuando se fue la luz. Salió a ver qué sucedía y se dio cuenta de que un transeúnte acababa de robarle el cable del contador de la energía, por lo que él era el único de la cuadra que estaba sin luz. Días después, Francisco vio cómo uno de sus vecinos manipulaba el contador de energía. Presa de la curiosidad, fue a ver lo que su vecino había hecho y encontró que los números del contador no ascendían sino que descendían. Estas dos situaciones le permitieron encontrar, por fin, una idea para emprender el proyecto de desarrollo que la Universidad Autónoma de Manizales le exigía para graduarse como ingeniero electrónico.

Luis Francisco cogió el contador que se le había dañado cuando le robaron el cable, y empezó a cacharrearlo. Su idea era crear un sistema que se pudiera activar en forma remota, para descubrir cualquier anomalía que se presentara en los contadores de energía —desde un corte de luz hasta un fraude—. A punta de ensayo y error diseñó una tarjeta inalámbrica con la que logró graduarse de la universidad y obtener en 2003 el reconocimiento como uno de los proyectos más innovadores en Ventures, el principal concurso de planes de negocio del país, organizado por la Revista Dinero, Mckinsey & Co., Portafolio, Fidubogotá, Ashoka y Compartamos con Colombia.

El éxito de su proyecto lo llevó a crear Chipline en 2005, una empresa integrada por un equipo interdisciplinario que se dedica a la investigación y desarrollo de tecnología en sistemas electrónicos de control y medición en línea orientado hacia todos los sectores de servicios públicos domiciliarios. Luis Francisco descubrió que la tecnología remota usada para los contadores de energía era de un alto potencial y lo probó en telefonía pública, televisión por cable, circuito cerrado de televisión y alarmas de seguridad. Gracias al apoyo de Colciencias, logró iniciar el proceso para obtener la patente internacional, mientras que el Sena le aportó capital semilla por medio de la ley 344 para desarrollar su proyecto.



Sus productos y avances

Luis Francisco y Chipline son un ejemplo de cómo es posible encontrar una idea de negocio en las situaciones más fortuitas, pero también de cómo se puede aprovechar una buena idea para generar muchas más. Chipline tiene hoy cuatro productos fruto de la investigación y desarrollo a partir de las necesidades de los diferentes servicios públicos, los cuales se han gestado sobre la idea original. Su primer producto es el Sase, sistema administrador del sistema de energía, que permite realizar desde una central remota las actividades de lectura, suspensión, reconexión, balances e identificación de pérdidas del servicio y así tomar medidas al instante. Este sistema actualmente se encuentra en estudio a profundidad, última instancia para obtener la patente de invención internacional.

Gracias a una alianza con la Central Hidroeléctrica de Caldas (Chec), Chipline logró probar que el sistema Sase funcionaba en 200 usuarios a quienes se les instaló la tarjeta en su contador. Se comprobó que por medio de este sistema la Chec podía reconectar a sus usuarios en tan sólo 11 segundos. Con esta prueba piloto se abrió paso a una tercera fase, la cual permitiría que la empresa facturara de manera inmediata y no tuviera que esperar a que sus trabajadores fueran a revisar manualmente cada contador para establecer el consumo. Además de facturar en tiempo real, el sistema les permite evitar los errores humanos que se cometen con el método actual. Hoy se encuentran en la fase 4 de este proyecto con tableros de pruebas para realizar prepagos en el servicio, de esta forma el usuario final podrá programar sus consumos y controlarlos de manera más racional.

Este gran producto dio paso a CaMTV, un sistema para el control y monitoreo de las redes de televisión por cable, el cual nació como necesidad de la empresa Emtelsa para detectar las personas que usan la televisión por cable de manera fraudulenta. Lo que hicieron estos emprendedores fue trasladar la tecnología del Sase a esta otra necesidad y con tal solo colocar un dispositivo en la caja de distribución poder detectar de manera remota cuántos usuarios se están conectando y así inmediatamente desconectar al usuario que no esté pagando por este servicio. En alianza con la empresa Emtelsa se logró comprobar el sistema y se reafirmó que cerca del 60% de los usuarios lo utilizan sin pagar por ello.

La pérdida de credibilidad de los usuarios de telefonía pública abrió camino para desarrollar el tercer producto de Chipline, TelC; un sistema para el control de fraudes y fallos en los teléfonos públicos. "Este sistema les permite a las empresas prestadoras de este servicio actualizar la tecnología de los teléfonos viejos y acoplarlos a modernos centros de gestión que permiten el chequeo y la supervisión permanente de los parques" comenta Luis Francisco. Así mismo, al mantener la mayor parte del tiempo los teléfonos en funcionamiento, se pueden recuperar utilidades de cerca de quinientos mil pesos que deja cada teléfono, agrega.

Su cuarto producto permite que con una llamada automática se alerte a una central de un robo en un establecimiento comercial o residencial. Para ello han diseñado y montado un sistema de circuito cerrado de televisión y alarmas. Gracias a que la fabricación de estos elementos se realiza localmente, sus precios son muy competitivos con relación a las alarmas internacionales, las cuales pueden llegar a duplicar el valor. "Son personas muy responsables y serias, lo que nos ha hecho trabajar con ellos por varios años y con varios de nuestros clientes", afirma Jhon Jairo Correa, coordinador regional Zona Cafetera de Vigilancia Santafereña de Manizales, empresa que ya ha instalado los productos de Chipline en la Dian, Terpel y el ICBF de la zona central del país.

El buen servicio y su disposición para oír a su cliente le ha permitido detectar cada vez más oportunidades de negocio y mejorar las ya existentes. Actualmente está buscando socios capitalistas para invertir un buen capital en promover el área comercial de su compañía y así aumentar las ventas, que en tan solo dos años han logrado superar los $150 millones consecutivamente, luego de tener varios años de solo inversión.

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