| 4/30/2004 12:00:00 AM

Emprendimiento social con resultados

Como cabeza de Fundesap, Emiliana Bernard lleva 11 años promoviendo la creación de nuevas empresas y el desarrollo económico del archipiélago de San Andrés y Providencia.

La imagen del emprendedor está generalmente asociada con proyectos rentables para su propia empresa. Sin embargo, Emiliana Bernard, una emprendedora social que lleva 11 años gestionando recursos y capacitando a los habitantes de San Andrés y Providencia en la creación y desarrollo de nuevas empresas, se ha especializado en hacer rentables las compañías de terceros.

La Fundación para el Desarrollo de San Andrés y Providencia, Fundesap, que lidera Bernard, es una empresa que comenzó como una idea con escasos recursos y hoy, es reconocida en el archipiélago como una de las principales protagonistas de la actividad económica de las islas, al generar más de 300 nuevas empresas en diversos sectores de la economía, gracias al apoyo con créditos y poner en marcha proyectos especiales en diferentes campos. "Fundesap está llenando los espacios en la comunidad que otras instituciones, especialmente financieras, no han podido" explica Rixcie Newball, director encargado de Coralina (Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina).



Los inicios

La directora de Fundesap es comunicadora social. Curiosamente, encontró su vocación cuando la falta de recursos económicos le impidió estudiar Derecho. Con el apoyo de sus primos y su madrina, terminó el bachillerato y estudió comunicación social en la Universidad Autónoma del Caribe, en Barranquilla. Graduada y mientras trabajaba como instructora de desarrollo comunitario en el Sena, se presentó como candidata para la dirección de Fundesap, una ONG que, en 1993, la FES y Carvajal organizaban con las comunidades de San Andrés y Providencia.

Una vez escogida para el cargo y como única funcionaria de la organización, Bernard tocó las puertas de entidades que pudieran aportar capital semilla y que pudieran dar asesoría o hacer transferencia metodológica a esta fundación que solo tenía el apoyo de la FES y los socios gestores para financiar los primeros seis meses de operaciones.

El primer resultado de su labor se dio a los 6 meses de gestión, cuando la gobernación de San Andrés y Providencia aportó $10 millones. La primera beneficiaria de estos recursos, recuerda Bernard, "fue una señora que hace pan isleño, a quien le dimos un crédito de $80.000".

RÁpido crecimiento

Durante los primeros años, la fundación creció rápidamente. Era la única ONG en la isla dedicada a apoyar financieramente a pequeños empresarios. Entre 1996 y 1998, colocó cerca de $1.200 millones en créditos, al tiempo que trabajaba con el IFI en el tema de microempresa. Según Marcel Peñuela, directora de promoción y desarrollo de la Cámara de Comercio de San Andrés y Providencia, "uno de los mayores logros de Fundesap ha sido su trabajo para transformar el comercio informal en microempresas productivas mediante capacitación, asesoría y en general apoyo en varios aspectos".

Fundesap está trabajando en varios frentes, además de los créditos y el fortalecimiento de la mujer, que es su segunda prioridad. El objetivo para este año es fortalecer Econative, proyecto social de turismo orientado a fomentar el eco y el etnoturismo, con la activa participación de los pequeños empresarios que pueden prestar servicios a los turistas en las islas. La intención es entregar a la comunidad este proyecto, que está integrado por 155 socios inscritos en diferentes servicios, posadas nativas, restaurantes, guías de turismo, prestadores de servicios ecológicos y servicios culturales, entre otros.

El año pasado, Fundesap manejó una cartera de $380 millones y 1.150 personas están vinculadas a sus proyectos. Pasó de préstamos de entre $80.000 y $500.000 a créditos de hasta $15 millones, y ahora ejecuta los recursos de algunas obras que se hacen por convenios con la embajada de Japón.

La gestión de Emiliana Bernard al frente de la fundación refleja el trabajo de un verdadero emprendedor. Una entidad que empezó en las dependencias de la Cámara de Comercio, con un presupuesto para sostenimiento por seis meses y Bernard como único funcionario, tocando puertas para obtener recursos, es hoy un ente reconocido en las islas.
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