| 4/29/2005 12:00:00 AM

Contactos que valen más de US$1.000.000

Los ganadores de versiones anteriores del concurso El emprendedor social del año aseguran que lo mejor del premio es la red de contactos que ofrece. En Colombia lo organizan la revista Dinero y la fundación Schwab.

Cuando los 40 nominados a la primera edición del concurso mundial de Emprendimiento Social que organiza la Fundación Schwab fueron convocados a Ginebra, Suiza, para que presentaran sus iniciativas, todos sabían que había 10 finalistas, y que alguno de ellos podría ganar el millón de dólares que los organizadores tenían destinado para el triunfador.

Pero pasó algo inesperado. Cuando se encontraron los 40 seleccionados, cada emprendedor social reconoció en su compañero el mismo pragmatismo visionario, la misma pasión por resultados concretos y mesurables, la misma capacidad de identificar oportunidades en las situaciones más engorrosas y negativas, y hubo un enamoramiento colectivo entre la comunidad en su conjunto, recuerda Pamela Hartigan, directora ejecutiva de la fundación, y quien junto con su equipo seleccionó a esos primeros ganadores del concurso 2000-2001.

En esa reunión se decidió la estrategia que seguiría la fundación Schwab en el futuro. Como lo expresó Linda Rottenberg, emprendedora social y fundadora de Endeavor, "todos los emprendedores sociales necesitamos tres cosas: mayor reconocimiento y legitimidad por nuestros modelos innovadores y exitosos, posibilidades para acceder a individuos y redes a los cuales jamás podríamos conocer, por cuenta propia, y recursos de capital y técnicos para mejorar, profundizar y crecer nuestras iniciativas".

Por eso, los 40 decidieron convencer a la fundación Schwab de que, en lugar de dar un premio de un millón de dólares, invirtiera esos recursos en darles acceso a los emprendedores sociales a los foros mundiales más importantes, como el Foro Económico Mundial de Davos Suiza, creado por Klauss Schwab en 1971, quien luego montó junto con su esposa Hilde la fundación que lleva su nombre. La junta directiva de la fundación aprobó la idea por unanimidad.



La importancia de la red

¿Funcionó cambiar el millón de dólares por darles acceso a una red de contactos a los emprendedores sociales? La respuesta es sí. Como lo demuestran estos dos ejemplos de ganadores latinoamericanos -hay 78 más-, quien gane el concurso en Colombia, organizado por la revista Dinero y la fundación Schwab, podrá encontrar apoyo financiero, técnico y prácticamente lo que se le ocurra, entre la red de contactos que podrá montar en el Foro Económico Mundial de Davos, la Cumbre de Emprendedores Sociales y los foros regionales a los que será invitado.

El primer ejemplo es el de Arcandina, una empresa que nació en 1997 como un programa de televisión creado por María Elena Ordóñez, en coproducción con el canal Teleamazonas, de Ecuador, como una forma de aportar a la educación ambiental de los niños. La rápida aceptación del público le permitió consolidarse como el mejor programa de la televisión infantil en el Ecuador y luego su venta a la cadena Telemundo en Estados Unidos y algunos países de Centroamérica donde estuvo al aire por más de dos años. El soporte académico de la Universidad Johns Hopkins le dio a Arcandina la posibilidad de demostrar científicamente su impacto y consolidar su propuesta conceptual.

Sin embargo, la crisis de Teleamazonas y luego la crisis económica y política de Ecuador afectaron severamente el programa, por lo cual decidieron dejar de producirlo. Entonces optaron por explorar nuevas vías para llegar a los niños, por medio del correo electrónico con su boletín ArcaMail, así como los segmentos educativos con los personajes del programa y la producción de spots educativos y canciones.

El reconocimiento de la fundación Schwab en 2003 vino en un momento clave para Arcandina, ya que con él pudo obtener la asesoría técnica de la Universidad de Stanford además de movilizar apoyo financiero de un inversionista alemán. Arcandina comenzó a impulsar una iniciativa para una campaña internacional orientada a la conservación de las Islas Galápagos, que logró difundirse por el canal National Geographic, EcuaVisa Internacional, y Gamavisión, así como en los aviones de Tame que vuelan hacia Galápagos y en la red de las pantallas de video en Quito. Consideran que están llegando a más 3 millones de espectadores.

Un ejemplo más reciente es el de Martin Burt, fundador y director ejecutivo de la Fundación Paraguaya. Creada en 1985, en la época del dictador Alfredo Stroessner, fue la primera entidad de microfinanciamiento en el país. Hoy es autosostenible, se ha transformado en una de las organizaciones más respetadas en el país e integra varias redes internacionales microfinancieras. Burt también quiere convertir a todos los paraguayos en emprendedores y para tal fin creó un programa de alto impacto que se inicia en el preescolar y continúa hasta finales de la secundaria. Ha movilizado a más de 1.000 profesionales de la comunidad empresarial que dedican una parte de su tiempo para ser mentores de estos jóvenes que terminan creando sus propias compañías. En los 8 años que lleva el programa, 50.000 jóvenes han tenido esta oportunidad. Hoy, el programa cubre 18 ciudades, además de Asunción.

Hace dos años, Burt y su equipo asumieron el reto de ampliar su visión social empresarial al área rural para lograr que los jóvenes agricultores mejoren sus niveles de vida sin abandonar su tierra y la de sus padres. El Colegio Agrícola promueve la práctica de cultivos orgánicos. Al demostrar su viabilidad financiera, al mismo tiempo que prepara a sus estudiantes con conocimientos y destrezas comerciales, avanza hacia metas económicas, ambientales y sociales. Para 2007, se prevé la autosuficiencia financiera del Colegio Agrícola.

De acuerdo con Burt, "a pesar de ser un integrante reciente a la red (fue seleccionado en septiembre de 2004), las conexiones que han surgido no tienen precedente para nosotros. Gracias a la fundación Schwab que facilitó el enlace, movilizamos medio millón de dólares de otro inversionista social, fuimos nominados por la fundación para dos premios, los cuales ganamos, uno del Banco Interamericano de Desarrollo y otro del Banco Mundial. Además, de nuevo gracias a la Fundación, estoy entre los finalistas para participar en el Programa Ejecutivo de la Universidad de Harvard en junio de este año".

"Alrededor de un 80% de nuestros emprendedores sociales nos informan del efecto 'bola de nieve' que tienen nuestro reconocimiento, las oportunidades que ofrecemos y nuestras conexiones," afirma Pamela Hartigan. "Sin embargo, hemos aprendido que hay emprendedores sociales que saben aprovechar más que otros lo que ofrecemos. Sin duda, el idioma es clave. Reconocemos que poder expresarse en inglés -aunque mal- es una gran ventaja. Aquellos que están dispuestos a compartir abierta, generosa y humildemente sus experiencias y reflexiones son los más beneficiados. No hay espacio para grandes egos ni prima donnas".
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