| 8/5/2005 12:00:00 AM

Avestruces made in Colombia

CI Exóticos comercializa en el país carne, piel, huevos y hasta plumas de esta ave y está desarrollando esta industria.

El auge de la industria del avestruz en el mundo, las ganas de trabajar con productos exóticos en el campo y la certeza de que dos hacen más que uno, llevaron a tres empresas, con caminos diferentes pero la misma meta, a unir esfuerzos para desarrollar la cría de esta ave en el país. No solo son socias de la primera y única comercializadora de productos de avestruz en Colombia y propietarias de dos de los tres zoocriaderos que tienen la licencia para vender animales de cría, sino que han sabido aprovechar al máximo cada animal, comercializando desde la carne hasta productos de marroquinería con la piel, pasando por los huevos y las plumas.

CI Exóticos S.A. se creó en septiembre de 2004 con la asociación de tres criaderos de avestruz que estaban preocupados por el futuro comercial del producto. Javier Téllez, dueño del criadero del Meta, conoció a las familias que representan los criaderos de Huila y de Villa de Leyva hace dos años en Agroexpo. Allí les propuso crear una empresa agropecuaria que integrara todos los aspectos de la industria del avestruz. "La comercializadora busca asociar al mayor número posible de criaderos, pues tenemos claro que lo que hace falta en el país es una mayor oferta", asegura Téllez, gerente general de CI Exóticos S.A.



El inicio

"En 2003, la idea de vender la finca familiar que teníamos en el Meta, me hizo pensar en la forma de hacerla productiva y, de esta manera, evitar su venta. Desde el principio, quise orientarme hacia productos exóticos y la investigación me llevó a la industria del avestruz", asegura Javier. Sin embargo, por esa misma época, él no era el único que pensaba en la importación del animal. 130 avestruces llegaron al país el 7 de agosto de ese año, pero por una mala planeación, el negocio fracasó. El importador no presentó la licencia de zoocriadero de la CAR, un documento imprescindible para que el Dama permitiera la movilización de las aves. "Ese incidente hizo que enfocara todos los esfuerzos en averiguar a profundidad los requisitos y trámites para el negocio, incluso me asesoré de un abogado experto en ley ambiental. Quería comenzar con todos los papeles en orden, a pesar de que sabía que tomaría tiempo, pues se trataba de un negocio nuevo en el país", cuenta Javier.

En diciembre de 2003, con las licencias que el Ministerio de Ambiente y la corporación regional le exigían, Javier le compró a un importador nacional las primeras 12 avestruces con las que inició el nuevo negocio.



Los productos

Con la idea de aprovechar los animales que no son reproductores -los que serán sacrificados-, se unieron los zoocriaderos de Meta, Huila y Villa de Leyva para montar la comercializadora, que hoy es la única del mercado nacional que vende la carne, los productos de marroquinería, los huevos y las plumas del animal.

"No estamos inventando nada, simplemente estamos adaptando una industria muy exitosa en el mercado mundial en Colombia", asegura Javier.

La alta demanda que ha tenido la carne de avestruz en otros países, permitió que en Colombia hubiera receptividad para este producto. "Estamos vendiendo en promedio 120 kilos al mes y esperamos que la demanda crezca, tan pronto la oferta aumente y los precios bajen", afirma Javier. Hace dos años, el kilo de carne de avestruz estaba alrededor de los $60.000, hoy se consigue en $40.000, un precio aún alto si se tiene en cuenta que la buena carne de res está alrededor de $15.000 el kilo. "El consumo se está dando principalmente en los estratos altos, restaurantes como Carpaccio, Harry Sasson y la Hornilla Gourmet están preparando nuestra carne", asegura Javier. La carne ha sido apetecida en el mercado mundial por su bajo contenido de grasa -98% libre de grasa- y por su alto valor proteico.

El otro subproducto que la comercializadora supo aprovechar es el cuero. "Somos la única empresa nacional que ofrece carteras, cinturones, billeteras y zapatos en cuero de avestruz", explica Javier. Las ventas del producto se realizan puerta a puerta o directamente en los zoocriadores; sin embargo, ha sido tan alta la demanda de los productos y las sugerencias de los mismos clientes, que al finalizar el año esperan abrir su primer punto de venta en Bogotá.

El criadero de Villa de Leyva es una importante vitrina para la comercialización de los productos, pues a la granja asisten entre 400 y 600 personas los fines de semana, gracias a un convenio con las oficinas de turismo de la región. Allí una cartera de piel de avestruz puede alcanzar los $600.000, un precio justo, si se tiene en cuenta que el cuero es uno de los más cotizados y apreciados por la industria marroquinera, pues presenta una textura suave, flexible y por la resistencia que presenta, gracias a sus aceites naturales.

Por su parte, están comercializando las plumas como plumeros -no conservan carga estática- y también para diseñadores de moda, pues son utilizadas para confeccionar vestuario de espectáculos y ropa femenina. "Vendemos en promedio $400.000 al mes en plumas. Uno de nuestros clientes es Hernán Zahar", revela Javier.

Otro producto que entra en el negocio son los huevos. Los cascarones de los huevos infértiles tienen un espesor de 2 mm y alcanzan medidas de 17x13 cm, lo que permite elaborar artesanías y artículos para el mercado de la decoración. "Los huevos los estamos vendiendo en diferentes casas de decoración en el país y en promedio se venden a $35.000", dice Javier.



El reto

En noviembre de este año, los productos de marroquinería serán presentados en la feria de Milán, donde se espera abrir el mercado internacional. "La mano de obra colombiana es la más apetecida del mundo, debido a su confección y tratamiento del cuero y esto nos dará una ventaja frente a productores de otros países", sostiene Javier.

En cuanto a la producción de carne, se busca lanzar el producto masivamente. Para ello se necesita que el Ministerio de Ambiente considere las avestruces como domésticas -es decir, que esta ave depende del hombre y que no se trata de un animal salvaje o silvestre- pues de lo contrario seguirán teniendo restricciones en la comercialización.

Por último, CI Exóticos S.A. quiere promover la cría de avestruces en el país, pues está consciente de que la demanda mundial de los productos viene creciendo. "La oferta nacional debe crecer para que el país sea visto como un potencial exportador de los productos del animal. La gente debe saber que hay una nueva alternativa en el negocio agropecuario", asegura Javier.
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