| 2/7/2011 7:30:00 AM

A corazón abierto

Seis jóvenes emprendedores desarrollaron una novedosa tecnología para las operaciones de corazón. Hoy exportan dos millones de dólares y sus hazañas se publican en varios de los medios más prestigiosos del mundo.

"Después de Dios están ustedes". No es fácil que un cliente le diga eso a su proveedor de servicios. Corbic lo ha logrado. Se trata de un centro de atención cardiovascular que ha conseguido desarrollar procedimientos de atención médica de Primer Mundo para personas de estratos bajos en América Latina.

Un equipo de cinco cardiólogos y un administrador decidieron en 2005 convertir su pasión en un emprendimiento único. Abrieron una clínica especializada en enfermedades neuro-cardiovasculares que hasta hoy ha atendido 65.000 pacientes y ha tenido un crecimiento constante en ingresos, pasando de $6.000 millones en 2007 a $27.000 millones el año pasado.

A su producto le añadieron una dosis grande de investigación, innovación y sentido social que ha puesto a este centro de atención médica en una liga diferente a las demás clínicas.

El inicio

En 1998, Juan Fernando Granada, cardiólogo internista, trabajaba en una clínica en la que los pacientes no tenían lo recursos para acceder a los tratamientos para enfermedades cardiovasculares.

Tras algunas conversaciones de negocios con su hermano Carlos Ignacio, decidieron cambiar, de alguna forma, el hecho de que las enfermedades cardiovasculares sean la primera causa de muerte en Colombia y una de las primeras en el mundo.

Para hacerlo, Juan Fernando fue a estudiar a Estados Unidos y comenzó a desarrollar, con la ayuda de uno de sus profesores, un stent, un dispositivo médico parecido a una malla, con la que se previenen enfermedades coronarias.

Quiso desarrollar el proyecto y para eso invitó a su hermano Carlos Ignacio, quien renunció a su trabajo y se dedicó de lleno a estructurar el plan de negocios y tener un proyecto listo para recibir inversión. Con su plan ganaron el concurso de planes de negocio Ventures y consiguieron inversionistas ángel en Colombia y Estados Unidos. Con ese dinero patentaron dos productos y comenzaron a comercializarlos en Argentina, Costa Rica, Venezuela y Colombia.

Sin embargo, en ese momento se encontraron con que las ventas no eran suficientes para cubrir la producción de los dispositivos y mantener una línea de investigación activa. Entendieron que la región no estaba preparada para aceptar tecnología médica sofisticada desarrollada en Colombia.

No renunciaron a su empeño y replantearon su estrategia para enfocarse en la investigación y no comercializar directamente. Con el reto de innovar, se unieron otros cinco investigadores y emprendedores para crear Corbic Group en 2005.

Comenzaron por identificar y desarrollar nuevas opciones de tratamiento y decidieron aliarse en 2006 con el hospital público Manuel Uribe, de Envigado, para que este centro médico ofreciera a sus pacientes tratamientos cardiovasculares especializados.

Con el fin de atender una mayor cantidad de pacientes de estratos 1, 2 y 3 fueron más allá: decidieron crear una institución prestadora de servicios especializados en enfermedades cardiovasculares. Se rodearon de mentores y asesores expertos, médicos prestigiosos y ejecutivos altos de las empresas más importantes de Medellín, como Carlos Raúl Yepes, hoy presidente de Bancolombia, y Carlos Castro, gerente general de Enlace Operativo, entre otros, quienes los apoyaron en la estructuración de un modelo de negocios y del proyecto para conseguir una nueva inversión.

Consideraron fundamental establecer prácticas de buen gobierno y una junta directiva empresarial. Tres años después, y tras conseguir recursos por $5.200 millones se convirtieron en el centro número uno en Colombia para la evaluación y validación de tecnología cardiovascular, lograron realizar la primera angioplastia robótica en el mundo, consiguieron dos patentes y tienen cinco en proceso. CorbicGroup ha exportado US$2 millones en productos de educación y sus estudios y logros han sido reportados en The Wall Street Journal, Journal of America Collegue of Cardiology y American Journal of Cardiology.

Para ellos, su mayor logro ha sido poner al alcance de personas de bajos recursos en Colombia tecnologías para tratar enfermedades cardiovasculares que antes eran inalcanzables. Esto lo logran gracias a que los costos de procedimientos de investigación no se transfieren a los pacientes, los recursos para la investigación los consiguen a través de alianzas internacionales con centros académicos y de investigación en Estados Unidos.

En 2011 comenzarán a expandir su operación con una nueva sede en Medellín y continuarán la transferencia de conocimiento gestado en Colombia a otros países. Pero el crecimiento tiene unas condiciones. Se montará sobre cuatro pilares básicos que están en su esencia corporativa desde que comenzó la empresa: investigación, educación, salud y responsabilidad social. Esa actitud permea todas sus actividades. Por eso, la frase de una de sus pacientes que recuperó su salud después de un infarto es parte de sus utilidades, el dividendo social de las personas que no hubieran tenido la oportunidad de salvar su vida.

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