| 10/13/2016 12:00:00 AM

Sector privado no aporta lo suficiente a educación

Los datos alertan que el sector productivo todavía no invierte suficiente en la formación universitaria y técnica para consolidar capital humano competitivo.

El compromiso con la educación no puede ser exclusivo de los gobiernos. Por eso, el sector privado es el mejor aliado de los Estados para intervenir allí donde estos se ven superados: bien porque los recursos no alcanzan o porque su inoperancia no permite consolidar proyectos educativos pertinentes.

Sin embargo, en el caso de la educación superior esta presencia es insuficiente, asegura Natalia Ariza, exviceministra de Educación Superior: “¿Dónde está la empresa privada liderando estos procesos?”.

Durante su mandato, y según contó, el Ministerio de Educación destinó $3.000 millones para desarrollar el marco de certificación de técnicos y tecnólogos para Telefónica. Siguiendo esta lógica, el Gobierno debería destinar $150.000 millones para la certificación de los 50 sectores productivos con los que cuenta el país. Un monto impensable para que un Estado lo asuma unilateralmente, dice Ariza. “Hay que involucrar al sector privado porque de lo contrario vamos a tener a los empresarios quejándose en foros de que los egresados no les sirven”.

Datos de la Gran Encuesta Pyme advierten que, aunque la educación técnica y tecnológica ha tenido avances importantes, aún hay retos por abordar. Por ejemplo, la tasa de crecimiento anual entre 2012 y 2015 de matriculados al Sena fue de 10,5 % (425.847 matriculados el año pasado). Es una cuarta parte de los jóvenes que acceden a la educación superior. En el caso de las instituciones universitarias, la matrícula ascendió a 1’320.010.

Para el Consejo Privado de Competitividad, la formación orientada al trabajo tiene un papel minoritario en Colombia. En su Informe de Competitividad 2015-2016 advierte que esta realidad “es crítica para la transformación productiva del país”, y es la consecuencia de una falta de complicidad entre el sector privado y la educación superior.

La mayoría de intervenciones que realizan las empresas en la mejora del sistema educativo son a través de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y dirigidas a los niveles de básica y media.

Por ejemplo, BBVA, uno de los más activos en RSC, ha destinado más de $38.000 millones en la financiación de proyectos educativos, deportivos y culturales en los últimos cuatro años, que representan 1% de sus utilidades anuales. Entre sus proyectos cuenta con un programa de becas para estudiantes de educación superior; el resto de iniciativas inciden en niños y jóvenes en edad escolar, docentes de colegios y trabajadores.

Esta falta de sinergia entre la educación superior y la empresa fomenta un desajuste a la hora de vincularse al mercado laboral, señala Juliana Guáqueta, especialista en educación del Banco Mundial. “En el país, 47% de los empresarios dicen tener dificultades para cubrir sus vacantes por la falta de competencias de los egresados. La educación superior no está respondiendo a las necesidades del sector productivo y solo 11% de los graduados tiene una formación técnica y tecnológica”.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Educación Superior de 2014, 87% de los recursos totales de las 208 universidades privadas colombianas provienen de ingresos académicos, de los cuales 70% equivalen a matrículas y a otros derechos académicos como venta de servicios. El 13% restante está distribuido de la siguiente manera: 6% de rendimientos financieros y 7% por créditos y recursos del balance.

En otras palabras, se requiere de un mayor esfuerzo del sector privado, no solo a nivel de iniciativas para articular la educación superior desde los currículos, sino también en lo que se refiere a la financiación de las instituciones educativas.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?