| 7/2/1999 12:00:00 AM

Una semana después

El ambiente de los negocios en el país, que se había enrarecido a partir de abril, parece tener nuevos horizontes desde la última semana de junio. Con la magnitud y los resultados de la votación presidencial, el optimismo ha llegado de nuevo a los empresarios y al país entero. Es preciso aprovechar el impulso que da este nuevo aire para acelerar las decisiones públicas y privadas que nos abrirán las puertas al cambio.



Junto con la paz y la reinserción de Colombia en el mundo, la economía estará en el centro de las decisiones públicas del gobierno que comenzará el 7 de agosto.



El nuevo equipo económico tiene ­después de los slogans de campaña­, cinco semanas para concretar su estrategia macroeconómica y de desarrollo del país. Para retomar el rumbo, Colombia requiere urgentemente un verdadero revolcón en los frentes fiscal, financiero y cambiario.



Después de la calma que trajeron al mercado el nombramiento de Juan Camilo Restrepo, como nuevo Ministro de Hacienda, y sus primeras declaraciones, el Presidente electo debe acabar de conformar su equipo económico. Sugerimos acelerar los nombramientos del jefe de Planeación Nacional, del director de Presupuesto y del superintendente bancario. Ellos serán las piezas vitales para que, en medio del necesario sigilo, el nuevo gobierno pueda tener listo un ambicioso y debidamente estructurado paquete de ajuste macro para la segunda semana de agosto.



La fragilidad de la actual situación macroeconómica no resistiría perder la posibilidad de que en los primeros días de gobierno se tomen grandes decisiones. Y la creciente vulnerabilidad externa de nuestra economía requiere que el ajuste sea compatible con la necesidad nacional de lograr la competitividad como la principal meta de largo plazo. Desde el primer día de gobierno.



Si bien es cierto que al nuevo equipo económico le corresponde adoptar cruciales decisiones públicas, también lo es que a los empresarios les espera un nuevo espacio para decisiones privadas, individuales y colectivas. A nuestros grandes empresarios no les fue bien en 1997 como lo revela el informe exclusivo de Forbes y Dinero sobre los 200 billonarios del mundo. Y tienen que recuperar el camino.



Después del frustrado populismo criollo, en el nuevo modelo de desarrollo los empresarios jugarán un papel diferente. Ya no mirarán al Palacio de Nariño y al Congreso de la República buscando privilegios y recursos exclusivos para sus bolsillos. Ahora acelerarán el desarrollo de la productividad de sus empresas y su entorno. Ahora harán del desarrollo de su personal su más valioso recurso. Ahora harán un uso eficiente del escaso capital. Ahora lograrán arrebatarle al Estado burocrático, clientelista y corrupto, los motores del progreso social para la población. Desde el primer día de gobierno.



Una semana después de la elección de Andrés Pastrana con la participación de más de 12 millones de compatriotas, no podemos esperar pasivamente que el futuro nos avasalle o que el Estado satisfaga nuestros derechos. Es tiempo, en el nuevo espacio democrático, de corregir el rumbo. Con los mejores timoneles. Con 40 millones de colombianos ejerciendo plena y activamente sus responsabilidades y obligaciones. Con un nuevo liderazgo empresarial. Desde el primer día de gobierno.
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