| 11/7/2008 12:00:00 AM

Una mirada al futuro

Dos informes recientes muestran que Colombia no ha avanzado nada en competitividad en los últimos años. Es hora de pensar en el futuro y trabajar en serio si queremos que las metas de desarrollo se vuelvan realidad.

Colombia se ha puesto la meta de tener un ingreso per cápita de US$18.000 para el año 2032, lo que nos ubicaría en el grupo de países de ingreso medio en el mundo. Para lograrlo, deberá crecer de manera sostenida a una tasa anual promedio de 7% y mantener niveles de inversión anual superiores al 25% del PIB. Estas metas solo podrán ser alcanzadas si trabajamos de manera sistemática. Para lograrlas, Colombia tiene que avanzar en competitividad y, particularmente, en infraestructura. En estos dos frentes críticos, el progreso del país se detuvo en los últimos años.

Afortunadamente, contamos con información suficiente para pasar a la acción. En la primera semana de octubre se presentaron dos informes de gran relevancia para nuestro desarrollo futuro como nación. Se trata del Informe Nacional de Competitividad, que realiza cada año el Consejo Privado de Competitividad, y el informe titulado El Transporte como Soporte al desarrollo del País, una Visión al 2040, preparado por la Universidad de los Andes con ocasión de su sexagésimo aniversario.

El Informe Nacional de Competitividad analiza la evolución de Colombia en los temas que son indispensables para la competitividad, como infraestructura, formalización, ciencia, tecnología e innovación, tecnologías de la información y comunicaciones, educación y sistema tributario, e introduce cuatro nuevos temas que también afectan la productividad: justicia y cumplimiento de contratos, energía, competitividad del agro y regiones.

La competitividad involucra necesariamente una comparación con otros. Para mantener y acrecentar la competitividad no basta con saber que estamos caminando hacia adelante, mientras todos los demás están corriendo. Con base en la evolución de cuatro indicadores que miden la competitividad global, el informe muestra que Colombia no ha avanzado nada en los últimos años, e insiste en la necesidad de una política de competitividad de carácter estructural y en el fortalecimiento de la institucionalidad, para garantizar su continuidad en el mediano y largo plazo.

El informe compara también los resultados que arrojan las mediciones internacionales de competitividad con la evolución del ingreso per cápita, que es, a su juicio, la variable que mejor sintetiza la posición competitiva de una economía y la que más directamente refleja el avance hacia el bienestar social. La conclusión, lamentablemente, es la misma.

En la última década, el ingreso per cápita en Colombia no ha tenido ningún avance (medido en términos de PPA, paridad de poder adquisitivo). Mientras en el año 2000 Colombia ocupaba el puesto 15 entre 24 países latinoamericanos, en términos del nivel del ingreso per cápita, en 2007 ocupaba el puesto 16. Cuando se amplía el ámbito de la comparación, incluyendo a todos los países del mundo, resulta que Colombia se mantuvo en el puesto 83 entre 174 países.

El tema se aprecia en todo su dramatismo al enfocar la mirada sobre la infraestructura. La red vial arterial de Colombia es inferior al promedio de América Latina, incluso a la de países con menor desarrollo relativo, como Bolivia. Sin infraestructura vial y de transporte y logística, Colombia nunca podrá ser competitiva, por muchas metas que se ponga.

Aquí radica la importancia del informe que acaba de entregar la Universidad de los Andes sobre el tema de la infraestructura. Partiendo del supuesto de que el país va a superar muy pronto la situación de guerra interna y que, por lo tanto, debe trazar una ruta de crecimiento económico que logre avanzar rápidamente hacia el desarrollo social y la eliminación de la pobreza, el informe analiza en detalle las formas -incluyendo la financiación- como se podría proveer la infraestructura y los servicios de transporte interurbano necesarios para el desarrollo del comercio interno y externo y mejorar la movilidad urbana.

Las condiciones están dadas para que el país avance en el tema de competitividad. El diagnóstico ha sido formulado en detalle. Ahora es necesario actuar. Se requiere, por encima de todo, voluntad política para hacer realidad las grandes metas de desarrollo que se han planteado.
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