Una mirada diferente

| 6/28/2002 12:00:00 AM

Una mirada diferente

En medio de las malas noticias que llegan a Wall Street todos los días desde los países latinoamericanos, las de Colombia empiezan a ser bien recibidas. A juicio de los analistas de los principales bancos de inversión de Nueva York, si al triunfo de Alvaro Uribe, con un contundente mandato obtenido en la primera vuelta, y a la excelente calidad del equipo económico, se sumara un sólido apoyo del Congreso, Colombia podría dar un giro muy positivo e iniciar una etapa de auge. Estas son precisamente las tres condiciones que se requieren para empezar a resolver el conflicto interno, ajustar las finanzas públicas y avanzar en las reformas estructurales. Más aún, estos banqueros consideran que, al menos por el momento, no hay ninguna razón para que las calificadoras de riesgo le reduzcan la calificación a Colombia.



Sin embargo, no dejan de enfatizar y advertir acerca de los grandes retos a los que se verá enfrentado el nuevo mandatario, una vez se posesione. Si no son bien manejados, podrían echar a pique la recuperación. Entre estos están el enfrentamiento con la guerrilla y las autodefensas ilegales, el bajo crecimiento, la poca confianza interna, la debilidad de las finanzas públicas, el estancamiento de la agenda legislativa y el deterioro de las condiciones de la deuda pública.



El mensaje es, sin duda, claro y muestra una vez más el deseo de Wall Street de que a Colombia le vaya bien. Incluso quienes hace unos meses veían con malos ojos los pocos avances en materia fiscal, hoy están dispuestos a ceder en sus exigencias, siempre y cuando se vea un trabajo serio en materia de reformas estructurales que reduzca los requerimientos de financiamiento en el mediano plazo. Actualmente, el 85% del gasto total --transferencias a las regiones y a la seguridad social, los pagos de intereses y los salarios-- es inflexible, lo cual limita la capacidad del gobierno para reducir el gasto. Por el lado de los ingresos, también se esperan resultados positivos vía un aumento en los recaudos, que no deberá provenir del aumento de aranceles, a todas luces recesivo, sino de una reforma tributaria que amplíe la base, elimine las exenciones y reduzca la evasión.



Es cuestión de hacer la tarea y no desaprovechar la dinámica que se ha gestado y el compás de espera que están dispuestos a otorgarle los inversionistas externos al país. El nuevo gobierno genera altas expectativas y los desaciertos serán juzgados con severidad.



Pero la tarea que viene no es solamente del gobierno. Todo el país debe unir esfuerzos para que este espacio que se abrió sea aprovechado para generar cambios positivos y permanentes. En Dinero estamos convencidos de que cada uno, desde su oficio, puede trabajar hacia la construcción de un país mejor. Nadie hará esta tarea por nosotros.



Los debates sobre roles que estamos realizando en la revista demuestran el punto. En el más reciente, el Rol de los Gremios (página 62), quedó clara la necesidad de anteponer el país a cualquier interés individual. Primero el país, luego la sociedad y, por último, la empresa, fue el consenso de los asistentes. Si al país no le va bien, a nadie puede irle bien. No solo tenemos que adoptar esta visión, sino que tenemos que mostrar que lo hacemos y crear una masa crítica con otros que se han comprometido en la tarea. Como lo dijo un empresario en el debate, "Muchos empresarios preferiríamos ser invisibles en este país conflictivo. Sin embargo, el objetivo de ser invisible es contradictorio con el de querer ejercer impacto en la sociedad". Es hora de que los empresarios asuman el liderazgo que les corresponde en nuestra sociedad. Esto exige Colombia hoy.
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