Una cuestión de fondo

| 11/9/2001 12:00:00 AM

Una cuestión de fondo

En esta edición de Dinero , dedicamos todo nuestro esfuerzo a buscar las oportunidades de negocios que hay en Colombia. Con gran satisfacción, encontramos que hay mucho por hacer en todos los sectores. Los candidatos que aspiran a la Presidencia de la República recibirán un país lleno de oportunidades y de colombianos emprendedores dispuestos a trabajar. No es necesario repensar el país, ni inventar lo inventado, sino más bien construir sobre los cimientos que ya existen.



Los choques externos que recibió Colombia en la década pasada, la apertura económica a comienzos y la crisis macroeconómica al final, que en un principio generaron grandes perturbaciones, con el tiempo sirvieron de base para modernizar la manera de hacer negocios. Los empresarios que estuvieron atentos a los cambios que se iban produciendo en su entorno y se adaptaron, cuentan hoy con empresas de talla mundial y son líderes en sus respectivos sectores. Esto es cierto tanto en el caso de empresas grandes como de empresas pequeñas y medianas.



La apertura estuvo acompañada en los primeros años por un importante paquete de nuevas leyes y reglamentaciones que buscaban facilitar el tránsito de una economía cerrada hacia una más abierta. De hecho, en estos años se lograron las mayores tasas de crecimiento de la inversión privada y del PIB. Por medio de las importaciones y la mayor exposición del país al mundo, la globalización introdujo cambios en las conductas de los empresarios y en los gustos de los colombianos. Los empresarios buscaron alianzas y fusiones estratégicas y se concentraron en el core business de sus negocios. Los consumidores, por su parte, se volvieron más exigentes, lo que llevó a los empresarios nacionales a mejorar la calidad y los precios de sus productos, así como a innovar. La recesión que siguió a la bonanza de estos primeros años no hizo más que intensificar este proceso. Los empresarios que lograron asumir la apertura y se adaptaron, lo siguieron haciendo en condiciones cada vez más adversas y están hoy más listos que nunca para competir.



El gobierno, por el contrario, se quedó rezagado en su agenda legislativa y se ahogó en su propia politiquería. Las reformas de fondo que debían haber acompañado el proceso, como las estructurales y la laboral, aún no se han dado y han sido reemplazadas por la improvisación y el cambio permanente en las reglas del juego. El resultado ha sido el achicamiento del sector empresarial y la altísima tasa de desempleo que hoy tenemos.



Los candidatos con toda razón

han retomado el empleo como tema central de sus campañas. Pero por muchas promesas que hagan, si no se concentran en lo esencial, tampoco lograrán mejorar las condiciones del empleo en Colombia. Hasta el momento, las propuestas de los candidatos han sido vagas y con cierto tinte populista. La única manera de generar empleo de forma permanente es por medio del crecimiento. Quien quiera que sea el próximo Presidente, si quiere cumplirle al país en este tema del empleo, tendrá que hacer las reformas pendientes y darle al sector privado el espacio que requiere para poder crecer. No hay fórmulas mágicas, simplemente hay que actuar.
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