| 7/21/1998 12:00:00 AM

Una agenda económica de cambio

La economía se ha convertido en el nuevo talón de Aquiles de la sociedad colombiana. La adversidad internacional y el creciente asedio de la guerrilla y de la delincuencia se unieron a una equivocada política económica para crear condiciones muy adversas a la marcha de los negocios. Las condiciones para el desempeño de las empresas se encuentran en una senda de deterioro no vista en muchos años.



El cambio de gobierno crea enormes oportunidades. El nuevo equipo se ha propuesto una modificación sustancial de la situación con la guerrilla y de las malas relaciones con Estados Unidos. El comienzo, a decir verdad, aún antes de iniciarse formalmente el nuevo gobierno, ha sido magnífico y se respira un nuevo aire. Ese entusiasmo y esa audacia hay que irrigarlas ahora al campo de las decisiones económicas.



Mucho se ha discutido sobre la gravedad del problema fiscal. Es bueno que la opinión pública haya entendido la magnitud y beneficios de los cambios que el nuevo equipo económico deberá llevar a cabo. Y las condiciones políticas están ahora maduras para decisiones mayores en este frente.



En cambio, encontramos que la discusión pública ha subestimado los problemas de los frentes externo y financiero.



El déficit en cuenta corriente es enorme e insostenible. En los nuevos mercados internacionales de capital no es razonable esperar financiar un déficit de tal magnitud. Hay que ajustar la brecha externa. Se requieren nuevas condiciones cambiarias en un programa macroeconómico consistente y, sobre todo, una estrategia eficaz de competitividad que comprometa el conjunto de la acción del Estado y de los empresarios en los próximos 10 años.



La gravedad de los déficit fiscal y externo coincide con señales de alerta sobre el sistema financiero. En páginas interiores analizamos la vulnerabilidad en este frente. El deterioro acumulado del sector productivo y los efectos de una estrategia macroeconómica insostenible han debilitado enormemente este decisivo sector.



Hay que evitar riesgos innecesarios. Con la calma que se requiere, en este frente recomendamos al nuevo gobierno actuar como en el peor de los escenarios.



La marcha de los negocios requiere un timonazo sustancial no sólo en el frente fiscal, sino en el externo y financiero. Nunca el país había necesitado, con más intensidad y más urgencia, una agenda económica de cambio. ¡Ahora!
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