| 1/18/2008 12:00:00 AM

Un compás de espera

Un compás de espera

Antes de asustarse y proyectar un mal año para los mercados y la economía, hay que ver cómo evolucionan las cosas. Pronto habrá señales más claras que permitirán ir encontrando la forma acertada de actuar.

por Editorial

Las noticias económicas de los primeros días de 2008 no han sido muy buenas, pero hay que poner las cosas en perspectiva. No tendría sentido proyectar lo que va a ocurrir únicamente con base en ellas. Hay que mantener la calma y permitir un compás de espera para ver la evolución de los acontecimientos.

En su mayoría, las malas noticias estaban cantadas desde la segunda mitad del año pasado. La intención del gobierno de Venezuela de aplicar restricciones a las importaciones procedentes de Colombia estaba anunciada, de modo que las cuotas a nuestras exportaciones de automóviles solamente confirmaron esta decisión. Por su parte, la desaceleración de la economía de Estados Unidos se veía venir también.

No hay sorpresas, hay nuevos niveles de información. En lugar de desesperarse, los empresarios deben seguir de cerca estos procesos, pues solamente podrán plantear estrategias adecuadas si entienden cómo ellos evolucionan en el tiempo.

En cuanto a la economía de los Estados Unidos, es claro que no es lo mismo una expectativa de desaceleración que una de recesión. Así lo hizo saber Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, al manifestar en un discurso reciente su intención de reducir las tasas de interés en la proporción que sea necesaria para evitar una caída excesiva de la economía. La política económica de Estados Unidos en este momento está enfocada a reducir el impacto de la desaceleración y es importante estar pendientes de los resultados de este nuevo enfoque.

Esta determinación del presidente de la Fed causó una reacción en los mercados financieros. Frente a la posibilidad de una reducción adicional de las tasas de interés en Estados Unidos de 50 puntos básicos o más, el dólar tenía que devaluarse, no solo frente al euro y el yen, sino también frente al resto de monedas.

En Colombia, por ejemplo, en solo dos días la cotización del dólar se redujo 3% y no sería extraño que se redujera aún más en el corto plazo. Sin embargo, esta no va a ser necesariamente una situación permanente.

El dólar no va a perder valor de manera indefinida. Una vez tenga efecto la política de reducción acelerada de intereses y la economía recupere su dinámica, es muy posible que la Fed tenga que subir nuevamente los intereses, por cuenta de las presiones inflacionarias. Eso estimularía, de nuevo, el flujo de capitales hacia ese país, el dólar volvería a ser apetecido y subiría de precio. Esto podría ocurrir en el segundo semestre del año.

En contraste, los problemas de comercio con Venezuela sí podrían ser permanentes, o al menos de más largo plazo. La restricción de las exportaciones de automóviles a Venezuela le costará al país entre 0,3 y 0,5 puntos en crecimiento del PIB. Si las restricciones al comercio se extienden a más productos, algo altamente probable a juzgar por los acontecimientos en el frente político, el impacto sería mayor y podría poner en aprietos a las empresas que hoy dirigen buena parte de sus ventas a ese mercado. Actualmente, las exportaciones a Venezuela son el 15,3% del total, mientras que de este total, las no tradicionales participan con el 29,3% .

Queda claro que este va a ser otro año difícil para los exportadores, en particular para los de bienes no tradicionales, por cuenta de la revaluación y de los problemas con Venezuela.

Por otro lado, al menos durante el primer semestre, otros grupos en la sociedad aparecen como ganadores con la revaluación. Entre ellos están los importadores y el comercio; el gobierno, por el impacto sobre la deuda y los inversionistas, quienes se benefician de un ambiente de tasas de interés elevadas.

Tenemos, entonces, los elementos de un panorama para el año. Sin embargo, en 2008 será necesario estar atentos a los movimientos en las variables básicas, pues ellas pueden cambiar en forma importante a la vuelta de unos meses. La agilidad para adaptar las estrategias a la variabilidad del entorno será determinante en los resultados de las empresas.
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