| 1/23/2004 12:00:00 AM

Un cambio de casete

El mundo entero entra en una fase de auge que, a juzgar por los indicadores recientes, será sostenible y duradera. Esta es una gran noticia para Colombia, precisamente porque la mayor expansión mundial refuerza la que ya se está dando en el ámbito interno. No obstante, para poder aprovechar las oportunidades que se derivan de esta nueva coyuntura, es necesario cambiar de actitud y sintonizarse con las nuevas posibilidades. En otras palabras, hay que cambiar de casete.

Con los problemas de seguridad y el estancamiento económico de los últimos años, el pesimismo y el cansancio se apoderaron de los colombianos. En esas condiciones, sacar adelante cualquier proyecto era un reto de titanes.

La situación ahora es muy diferente. La seguridad ha mejorado considerablemente y, si bien aún falta camino por recorrer, los colombianos sentimos que estamos recuperando el país. Prueba de esto es el desplazamiento masivo por las carreteras de Colombia en diciembre y enero.

La economía está creciendo bien y, lo más importante, el desempleo se está reduciendo. Hacía muchos años, desde 1997, el país no crecía a una tasa superior a 3%, lo que impedía el mejoramiento de las condiciones de vida de los colombianos. Ahora no solamente esto es posible sino que, si hacemos las cosas bien, esta tasa podría inclusive superar el 4%. Pero tenemos que darnos la oportunidad. Todo empieza por creer y trabajar.

Adicionalmente, al país no hay que verlo de manera aislada, sino como parte del todo que representa la economía mundial. El mayor crecimiento de Estados Unidos y de nuestros vecinos implica mayores ventas para las empresas colombianas. El menor valor del dólar y las bajas tasas de interés en Estados Unidos significan que, al menos mientras esta situación perdure, Colombia y las demás economías emergentes tendrán recursos suficientes para financiarse.

Estos dos hechos, las mayores exportaciones y el exceso de recursos externos, le dan al país la gasolina que necesita para que este buen momento no se pierda, mientras se decide a acometer la tarea que tiene pendiente desde hace años.

El problema fiscal no se va a arreglar solo. En 2003, el déficit fiscal fue de 3,1% del PIB, en lugar del 2,8% acordado con el FMI en julio pasado. En 2004 la situación no va a ser muy diferente. El déficit de 2,5% del PIB, al cual aspira el gobierno, es prácticamente imposible de lograr con la reforma tributaria aprobada por el Congreso.

Esto lo saben el presidente Uribe y los legisladores. De hecho, el gobierno está proponiendo presentar al Congreso un paquete de reformas estructurales, el mismo de todos los años, para solucionar 'definitivamente' el problema fiscal. La pregunta es qué tanta disposición hay para avanzar en este frente, cuando se sabe que su solución implica tocar los intereses de grupos que se favorecen con el statu quo.

Nuevamente, hay que cambiar el casete. Hay que dejar atrás la vieja política y trabajar para que el momento de optimismo y crecimiento que atraviesa Colombia se aproveche al máximo, para dejar sentadas las bases que permitan un crecimiento duradero y sostenible.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?