| 8/8/2014 6:00:00 AM

Normalización monetaria

Es crucial que la discusión al interior del Emisor se dé con los mayores estándares técnicos y sin permitir que presiones políticas afecten las decisiones.

Después de haber mantenido la tasa de intervención constante en 3,25% desde marzo de 2013 hasta abril de este año, la Junta Directiva del Banco de la República completó su cuarta subida consecutiva de la tasa de interés de intervención de 25 puntos base para llegar a 4,25%.

El Banco mantuvo inalterada su tasa durante la mayor parte del año pasado. Esta decisión probó ser un acierto, ya que la inexistencia de presiones inflacionarias se comprobó cuando la inflación terminó en 1,94%, por debajo del rango inferior de la meta que era de 2% a 4%. Ese mismo año la economía creció 4,3%.

Sin embargo, a comienzos de 2014, la actividad económica se aceleró y la inflación observada y esperada tomó un ritmo ascendente.

Si bien no se conocía el dato oficial al momento de la primera alza, el crecimiento de la economía durante el primer trimestre fue de 6,4%. Un ritmo muy robusto que, de mantenerse, hubiera generado mayores presiones inflacionarias ya que, como lo informó el Gerente del Banco de la República, este ritmo de crecimiento está por encima de 6%, tasa de crecimiento que la economía colombiana no ha mostrado que pueda sostener de manera continua. Durante el segundo trimestre la economía siguió a buen ritmo y preliminarmente se estima que creció 4,5% o más.

Por su parte, desde comienzos del año, la inflación al consumidor empezó a acelerarse, alcanzando un acumulado en los últimos 12 meses a marzo de 2,51%, hasta subir en mayo a 2,93%, para luego terminar el segundo trimestre en 2,79%. Para julio este dato se ubicó en 2,89%. Como resultado de la tendencia creciente de la inflación y de la revisión al alza de sus expectativas, las tasas de interés reales quedaron ligeramente por encima de 1%.

La evolución del crecimiento y de la inflación –y, aún más importante– de sus expectativas, le confirmó al Banco que era necesario continuar retirando el estímulo monetario para lograr un crecimiento sostenido con baja inflación. Hasta ahora varios analistas habían pronosticado que la tasa del BanRep debería subir hasta llegar a un nivel de 5%.

Sin embargo, la última decisión de la Junta se tomó por mayoría. Además, como se filtró a los medios, se hizo contra la voluntad del Ministro de Hacienda que, si bien representa solo un voto en la Junta, su oposición a seguir subiendo las tasas lleva consigo un peso significativo. Es normal que el Ministro de Hacienda sea uno de los primeros en pedir que no se suban las tasas. Pero esta filtración es desafortunada porque indica que, en adelante, la subida de la tasa será mucho más peleada.

Seguir subiendo va a ser una decisión complicada técnica y políticamente. Técnicamente por la incertidumbre acerca de la economía mundial, la estimación de la brecha del producto, las contingencias inflacionarias y la revaluación del peso. A pesar de esto, existen varias razones por las cuales es posible que sea conveniente seguir subiendo tasas.

Primero, desde enero, según la Superfinanciera, el crecimiento de la cartera bruta de los establecimientos de crédito ha venido acelerándose, alcanzando un ritmo de aumento de 14,7% en mayo, sin dar evidencia de una caída. Por su parte, la cartera vencida creció en el mismo mes a 15,2%. Subir las tasas puede morigerar el aumento en el apalancamiento de la economía, haciéndola más sólida frente a un cambio del ciclo monetario mundial.

Segundo, el déficit de cuenta corriente pasó de 3,6% a 4,6% en el primer trimestre de 2014. Niveles de déficit de cuenta corriente altos son peligrosos y pueden reflejar la necesidad de reducir la demanda agregada. En un país con tantas presiones fiscales, uno de los pocos mecanismos para reducir esta demanda es el aumento de tasas.

Tercero, el crecimiento sigue robusto y el Banco lo estima entre 4,2% y 5,8% este año, mientras la Cepal predice 5%. Este buen comportamiento del crecimiento significa que la brecha del producto –o sea, la diferencia entre el PIB potencial y el PIB actual– se está reduciendo. Qué tanto se puede recalentar la economía por este concepto es uno de los puntos clave del debate.

Cuarto, la inflación. Si bien ha bajado levemente, el panorama para finales del año y para el año entrante no está despejado. En particular, los fenómenos climáticos pueden incrementar su ritmo y transmitirse a la inflación total. Finalmente, el tapering de la Fed puede generar una devaluación que influya sobre el IPC.

Quinto, a pesar de la creencia más difundida, estudios empíricos del Banco han encontrado que no existe ninguna relación entre la subida de tasas con la apreciación del peso.

La independencia del Banco de la República ha sido uno de los grandes logros de la política económica del país y ha dado importantes frutos. Por ejemplo, la política expansionista iniciada en 2009 sirvió para que la economía colombiana no se viera tan afectada con la crisis mundial y siguiera creciendo de manera estable y sostenida.

Ahora que la economía parece haber despegado, es importante que el Banco también aplique correctamente su política anticíclica, lo que significa seguir subiendo las tasas quizás un poco más y que esté, como lo ha estado en los últimos años, adelante de la curva, mediante un ajuste gradual de la tasa para reducir ajustes bruscos en el futuro. Por estos motivos, es crucial que la discusión al interior del Banco se dé con los mayores estándares técnicos y sin permitir que presiones políticas afecten estas decisiones.
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