Sí somos responsables

| 3/8/2002 12:00:00 AM

Sí somos responsables

La responsabilidad del Congreso en la solución de los problemas del país es histórica. De su buena gestión depende que Colombia pueda superar esta encrucijada, en la cual la suma de extraordinarios problemas en lo económico, en lo político y en lo social amenaza la viabilidad misma de la Nación.



Desde la perspectiva económica, el actual gobierno deja una agenda de temas críticos a mitad de camino, en los cuales la probabilidad de lograr grandes avances en lo que queda de esta legislatura es remota. Un buen ejemplo es la reforma pensional, incluyendo las reformas a los regímenes especiales, la cual es una pieza fundamental para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas. No menos importantes y también pendientes de aprobación son la ley del mercado de capitales, la ley de responsabilidad fiscal, la reforma laboral y la reforma al estatuto orgánico del sector financiero. En lo social, el camino por recorrer es también extenso. Colombia tiene uno de los peores índices de distribución del ingreso y concentración de la propiedad. La responsabilidad del Congreso es cumplir su parte para que en Colombia vuelva a haber inversión, crecimiento y empleo, que son los únicos antídotos verdaderos contra la pobreza.



Pero quizás la demanda más exigente que los votantes deben hacer al nuevo Congreso es que debe ser capaz de cambiarse a sí mismo por medio de una reforma política. Colombia no puede seguir apareciendo como el líder mundial en número de partidos políticos. Definitivamente, 76 es una exageración. El sistema vigente, en el cual cada congresista es su propio jefe político, no solo es costoso, es inoperante. Es prácticamente imposible tomar decisiones sobre temas fundamentales cuando el sistema mismo crea incentivos para que cada congresista jale para su lado.



Los miembros que resulten elegidos para conformar el nuevo Congreso deben estar conscientes de la enorme responsabilidad que enfrentan. Así mismo, deben entender la envergadura de cada una de las decisiones que tomarán durante su mandato. Los electores tienen la obligación no solo de votar, sino de entender bien el sistema y buscar a conciencia a su candidato.



Los colombianos no podemos seguir conformándonos con un Congreso mediocre, guiado más por intereses personales que por la voluntad de construir un país mejor. Este domingo 10 de marzo tenemos que salir a ejercer nuestro derecho a elegir un Congreso que verdaderamente haga la diferencia. Un Congreso del cual no nos arrepintamos al poco tiempo de haberlo elegido.



Hay muchísimas listas de candidatos, 322 al Senado y 883 a la Cámara para 102 y 166 curules, respectivamente. Pero no hay que desesperarse. En medio de esta avalancha, hay gente capaz y comprometida que, de salir elegida, podría cambiar el curso de la historia del país.



Nuestra responsabilidad está en encontrarlos y votar por ellos. Para lograrlo, los electores debemos empezar por revisar las hojas de vida de los candidatos. Mirar su conducta en cada una de sus actuaciones pasadas. Analizar sus propuestas, conocer sus fuentes de financiación, así como los equipos de trabajo que los acompañan. En el caso de los candidatos que están buscando la reelección, es preciso hacer una evaluación de su gestión pasada. Esto, que a primera vista parece complicado, en la práctica no lo es, puesto que los candidatos que tienen logros para mostrar han puesto toda esta información al alcance de los electores. De hecho, la página web www.votebien.com tiene a disposición de los electores todos estos datos.



No hay que olvidar que la naturaleza aborrece el vacío y todos los espacios se llenan. Si no elegimos a los que son, el Congreso se llenará con los que no son. La responsabilidad es nuestra.
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