¿Seguro?

| 9/29/2000 12:00:00 AM

¿Seguro?

En materia de seguridad social, el país está ansioso y el gobierno confuso.



Nunca antes ha habido tanta inseguridad económica en los colombianos. El desempleo, la fragilidad financiera y la incertidumbre han limitado su capacidad para enfrentar su presente y organizar su futuro. El gobierno le saca el cuerpo a reformar a fondo la legislación laboral y de mercado de capitales, y se está maniatando para reformar la seguridad social. No encuentra el norte ni define las acciones para lograrlo.



Hace un año, el gobierno se comprometió internacionalmente a llevar al Congreso una reforma para desactivar la bomba pensional. Pero no ha podido concretar una propuesta. En las mesas de concertación ha sido invitado de piedra. Y en el entretanto, se han filtrado un par de iniciativas del nuevo Ministro del Trabajo.



En pensiones, el Ministro quiere un rediseño completo del sistema pensional hacia un sistema de pilares. Todos los trabajadores con ingresos menores a tres salarios mínimos cotizarían al régimen de prima media del ISS. Los fondos de pensiones privados se concentrarían en los ahorros voluntarios de los mayores ingresos. Y el gobierno y los impuestos financiarían el subsidio de la cobertura pensional a todos los ancianos pobres. Más que reducir beneficios, se aumentarían las cotizaciones.



En salud, los asesores del Ministro han sugerido el monopolio del régimen subsidiado para el Seguro Social, junto con las Cajas de Compensación. Las clínicas del ISS se fusionarían con los hospitales públicos en un sistema de atención abierta, sin aseguramiento. El sistema subsidiado, que hoy cubre a 9,5 millones de personas pobres, desaparecería.



Las propuestas buscan proteger al Seguro Social de la competencia sin enfrentar sus falencias financieras e institucionales. Y representan la pérdida de iniciativa para extender el alcance de los servicios de seguridad a la población.



Más que volver atrás, el país necesita acelerar su marcha. La ley 100 representó una gran innovación en seguridad social. ¿Qué hubiera pasado en esta situación si la gente no hubiera encontrado en las AFP, en las EPS y en las ARS una alternativa de mejor servicio que la de la vieja y corrupta burocracia? El caso de salud es ejemplar: se ha expandido su cobertura a 24 millones de colombianos, con grados de satisfacción por encima del 90%. Hoy es el ejemplo mundial que pone a seguir la Organización Mundial de la Salud.



Pero la ley 100 y las autoridades económicas se quedaron cortas en la transformación de las viejas burocracias y en la orientación de los subsidios hacia los más necesitados. Cinco ministros de Hacienda y siete ministros de Trabajo no han querido enfrentar la crisis del Seguro Social ni de la seguridad social para los empleados públicos. Es allí donde hay que concentrar la atención. El gobierno no puede seguir evadiendo decisiones que están en sus manos. Y que le liberarían la iniciativa para nuevos espacios de seguridad social.



Con la combinación de ahorros de la población y sistemas privados de aseguramiento, los colombianos podrían protegerse del riesgo del desempleo y de la falta de educación o capacitación. Así, mejoraría el bajo ahorro y la protección social de los más necesitados. Pero la pugna por mantener el statu quo del Seguro puede quitarles la seguridad social a todos los colombianos.



Por su falta de iniciativa y coordinación, el gobierno está comenzando a jugar con candela. Es hora de que el Presidente enfrente seriamente una decisión sobre la seguridad social de los colombianos. Presidente: es mejor hacerlas que verlas hacer...
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