Seguridad y riqueza para todos

| 3/10/2000 12:00:00 AM

Seguridad y riqueza para todos

Las nuevas cifras empresariales y sociales invitan a pensar en grande. En el último año, la destrucción de valor empresarial superó los US$5.000 millones, con lo que ­más allá de la ilusión contable­ el patrimonio efectivo del sector privado se redujo en un 22%. En la pobreza cayeron 3,6 millones de colombianos y casi 2 millones en la miseria, con lo cual esta aumentó en un 22%. La coincidencia en estos porcentajes sirve para destacar la riqueza y la miseria como dos caras de la misma moneda y para repensar las prioridades en la agenda pública.



La enorme pobreza es el principal problema social del país y la descapitalización de la economía empresarial su principal causa. Con menos riqueza hubo menos iniciativa empresarial, menos empleo y menos ahorro. Con menos mercado de capitales, menos amortiguación de las dificultades de las empresas y de las familias, y multiplicación de la pobreza. Destrucción de valor con debilidad del mercado de capitales y de la seguridad social están en la raíz del empobrecimiento generalizado. Más que de mucho capital, el aumento de la pobreza refleja la destrucción de la riqueza.



Cuando comienzan las sesiones del Congreso y del Caguán, los problemas de fondo deben estar en la agenda pública. No se pueden repetir los errores del pasado. Más allá de la obsesión de llenar las arcas del gobierno o de repartir los viejos activos y privilegios de un mundo pequeño y cerrado, hay que canalizar las energías hacia la generación de riqueza para todos: más seguridad económica y social.



La seguridad económica va de la mano de la generación de riqueza. La paz se hace tan urgente como el nuevo capital. Se necesita un vuelco en la filosofía tributaria. Más que más impuestos en nuestro futuro y salida de capitales, el país necesita estímulos contundentes a la capitalización de sus empresas. En lugar de una reducción marginal en la tasa de tributación sobre la renta, ¿por qué no eximir de todo impuesto las ganancias que se reinviertan en los próximos 10 años? ¿Por qué no movilizar con créditos tributarios los ahorros actuales de los colombianos en el exterior y los ahorros futuros de todos hacia verdaderos fondos modernos de capitalización empresarial?



La seguridad social se construye con mayor acceso para todos a la salud y a las pensiones. Acelerar la universalización del acceso y corregir las insuficiencias de la ley 100 son retos grandes. Pero la seguridad social del futuro dependerá de algo más básico: del fortalecimiento e incorporación laboral del potencial humano de los colombianos. Con pobre educación y capacitación, y sin empleo no habrá siquiera ingresos para financiar la futura seguridad social y menos la reducción de la pobreza. Una reforma laboral y educativa con sentido verdadero de protección social no pueden seguir ausentes de la agenda pública.



Pero para mejorar la seguridad económica y social de los colombianos, ¿lo mejor no será hacer de este un país de muchos millones de propietarios? Si la capitalización empresarial se acompaña de mecanismos más expeditos y modernos de ahorro y acceso al nuevo capital así como de protección de pequeños accionistas, ¿no se matarían muchos pájaros de un solo tiro? ¿No será que el verdadero desarrollo de los mercados requiere mucho más capital y muchos más propietarios que le apuesten al futuro? Con seguridad y riqueza para todos, tendríamos un nuevo modelo de desarrollo en el siglo XXI.
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