| 4/27/2011 12:00:00 AM

Sálvese quien pueda

Increíble: el modelo latinoamericano será la pieza clave en la solución de los problemas de la Unión Europea.

Al cierre de esta edición, la preocupación del planeta económico giraba en torno a un consabido fantasma: Grecia. Es probable que en cuestión de semanas -o tal vez de días- el estado griego deje de pagar sus deudas e incurra, ahora sí, en el temidísimo default.

Tan solo ha pasado un año desde el rescate por 110.000 millones de euros orquestado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea, pero las dificultades económicas para Atenas son más apremiantes que nunca. Sus bonos de deuda pública están pagando un interés de 20% anual (versus 3,3% de Alemania), lo que ha elevado la deuda pública griega a 140% de su Producto Interno Bruto (PIB). Si sigue creciendo a ese ritmo, para el próximo año equivaldrá a 160% del PIB y la realidad sería obvia para todos: esta deuda no se puede pagar. En Grecia, como en Irlanda y Portugal, están comprometidos varios bancos europeos, en particular los franceses y alemanes.

Europa se ha metido en un círculo vicioso, donde los países que están en riesgo de cesación de pagos se siguen endeudando para cumplir en el corto plazo, pero elevan su carga de deuda a niveles insostenibles en el largo plazo. Poner fin al círculo vicioso exige una solución de fondo: reconocer la realidad y reestructurar la deuda. Esta es la misma tabla de salvación a la que tuvo que recurrir América Latina durante la década de los ochenta y que evitó la bancarrota de México, Brasil y Argentina, entre otros. El famoso Plan Brady -diseñado por Nicholas Brady, ex secretario del Tesoro norteamericano- fue la solución a la que llegó el gobierno de George Bush padre cuando comprendió que la deuda de los países latinoamericanos con la banca gringa no podría ser pagada jamás.

El Plan Brady ofrecía una serie de alternativas para reducir el monto de las obligaciones. El menú incluía desde indulto de pasivos hasta menores tasas de interés y mayores plazos de pago. En últimas, se reconoció explícitamente que había que condonar una parte de la deuda, a cambio de ciertos compromisos por parte de esas economías, como condición para normalizar su acceso a los mercados internacionales de capitales. Gracias al plan Brady, siete países de América Latina consiguieron cambiar las deudas que tenían concentradas en unos cuantos bancos extranjeros por préstamos atomizados a lo largo del planeta, con unas tasas muy inferiores.

La Europa de 2011 está considerando replicar la fórmula latinoamericana de los años 80. De acuerdo con The Economist, lo que Grecia necesita es un Plan Brady que le perdone una parte de sus deudas y acabe con la mentira de que en algún momento va a poder honrar las acreencias que tiene actualmente. El semanario londinense plantea que el plan debería reducir la deuda de Grecia por lo menos a la mitad, lo máximo que ese país puede realmente soportar.

El menú de instrumentos que enfrentan las autoridades europeas para hacerlo es idéntico al latinoamericano de hace dos décadas: reducción del monto de la deuda, menores tasas de intereses y mayores plazos de pago. Se ofrecería incluso una especie de 'prima' a los inversionistas para que también se beneficien de la recuperación de Grecia cuando comience a darse.

La solución requiere no solo del interés de los bancos franceses y alemanes -que tendrían que darse una gran pela- sino de la voluntad política de las autoridades económicas de los países de la Zona Euro. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgan Schauble, ya empezó a avanzar en este sentido, cuando dijo en días pasados que estaba abierto a la idea de una reestructuración de la deuda para Grecia.

El tiempo corre para la Unión Europea y su sistema financiero. La pregunta del millón es quién va a pagar la cuenta. ¿Serán los bancos europeos que comercializaron los bonos de Grecia? ¿Tendrán estos el capital suficiente para soportar las pérdidas de un perdón de la deuda? ¿Implicará ello la necesidad de una capitalización, como la de los bancos americanos en el año 2008?

¿De dónde saldrá esa plata? ¿Otra vez, de las maltrechas finanzas públicas de los países europeos? En el Plan Brady, el golpe lo asumieron la banca multilateral y los bancos de los países desarrollados. En esa época, América Latina estaba en crisis económica, pero los países desarrollados crecían y los bancos estaban allá. En la Europa de hoy, los países en crisis y los bancos prestamistas hacen parte de la misma región. No es evidente que alguien pueda venir de fuera a rescatarlos, pues Estados Unidos también pasa por una gran estrechez. La plata está en Asia y en Medio Oriente, regiones que tienen pocos vínculos de solidaridad con Europa.

Muchas preguntas y muy pocas respuestas. Lo peor apenas empieza.

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