| 6/24/2005 12:00:00 AM

Revaluación para rato

Con expectativas de revaluación real de 5% en 2005 e intereses de los TES por encima del 11%, es imposible detener el flujo de capitales que entra al país en busca de rentabilidades extraordinarias.

Cuando la Reserva Federal de Estados Unidos inició el proceso de incrementos graduales de los intereses de corto plazo, en junio del año pasado, la expectativa era que las tasas de interés de largo plazo seguirían un patrón similar. Para sorpresa de todos, incluyendo a la misma Reserva Federal, eso no sucedió. Mientras las tasas de corto plazo han subido de 1% a 3%, las de largo plazo se han mantenido prácticamente inalteradas. Esto, por supuesto, ha generado todo tipo de traumatismos en los mercados financieros del mundo y comportamientos atípicos por parte de los inversionistas. Colombia no ha sido ajena a este fenómeno. Parte de la revaluación de los últimos meses tiene su explicación en la entrada de capitales al país en busca de rentabilidades atractivas.

El desplazamiento de los inversionistas hacia papeles de menor riesgo, que se esperaba tras las movidas de la Fed y que debería estimular el ingreso de capitales a Estados Unidos, tampoco ocurrió y nadie se explica por qué. Por el contrario, se mantiene el apetito de los inversionistas por papeles de alto riesgo, como la deuda de los países emergentes o los bonos corporativos.

Para el gobierno de Colombia, que mantiene un déficit descomunal que debe financiar, esta ha sido una excelente noticia, pues ha encontrado compradores para todas sus emisiones de bonos, tanto en el mercado interno como en el externo.

El resultado para el país ha sido una importante afluencia de dólares que no ha podido absorber. Esto, sumado a los flujos de inversión extranjera directa y a los ingresos de las exportaciones, ha llevado a una revaluación del peso de 17% desde enero de 2004, a pesar de los intentos del Banco de la República por detenerla o al menos moderarla.

La pregunta es cuánto tiempo más se va a mantener esta situación y qué podría cambiar esta tendencia. La respuesta depende esencialmente de lo que ocurra en tres frentes diferentes.

El primero, la evolución de los intereses en Estados Unidos. Hasta hace poco, el consenso entre los analistas era que la tasa de corto plazo terminaría el año en 4%, en tanto que la de largo plazo lo haría alrededor del 5,25%. Esto influiría sobre las tasas de interés de los demás países y sobre los flujos de capital. Las cosas no han ocurrido así, sin embargo. Los intereses de largo plazo no aumentaron y, más recientemente, con la apreciación del dólar a raíz de la no aprobación de la Constitución Europea por parte de Francia y Holanda, el consenso se ajustó hacia abajo. Todo apunta a que las tasas seguirán bajas y no habrá incentivos para que los capitales se vayan para Estados Unidos.

El segundo está relacionado con la política colombiana y la fe que los mercados tienen en la reelección del presidente Uribe. Si la Corte Constitucional aprueba la reelección inmediata, el incentivo para invertir en Colombia se mantendrá, con lo cual se reforzará la tendencia de la revaluación.

El tercero es la evolución del déficit fiscal colombiano. Se estima que el déficit del gobierno central llegará al 6,4% del PIB en 2006. Este tema es el único que podría ahuyentar a los inversionistas. Sin embargo, esto no ocurrirá en el futuro inmediato. Por ahora, el gobierno se está financiando cómodamente en los mercados y solo el año entrante empezará a sentir la presión para conseguir los recursos.
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