| 7/24/2014 6:00:00 AM

Primer ratificado, primeros retos

Aunque Mauricio Cárdenas está pasando por su mejor momento, no todo es color de rosa y enfrenta numerosos retos de política económica.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ha sido el primer ratificado por el presidente Santos para su segundo mandato. Cárdenas tiene para mostrar indicadores envidiables: crecimiento, bajo desempleo y aumento en los recaudos tributarios. A estos resultados se suman sus impecables credenciales académicas y su amplio recorrido público por diferentes Ministerios que le dan un extenso fogueo político.

Luego de estar fuera de la arena política durante casi una década, hoy Cárdenas está en el centro de la acción económica y política. Su retorno fue casi milagroso ya que muchos lo consideraban hace unos pocos años un cadáver político. Es como si el presidente Santos le hubiese dicho: “Mauricio, levántate y anda”. Y este, no solo resucitó, sino que está pasando ahora por su mejor momento. Pero no todo es color de rosa y enfrenta numerosos retos de política económica.

El primero de ellos es el tema fiscal. Solo para mantener el statu quo es necesario extender el 4x1.000, así como el impuesto al patrimonio. Si se le adicionan contingencias en la caída de ingresos petroleros, que pueden ser de $1 billón para 2015, así como las necesidades apremiantes en salud, educación y pensiones, este monto podría aumentarse –según Fedesarrollo– en 2,9% del PIB, lo que implicaría esfuerzos fiscales adicionales o el incumplimiento de muchas promesas de campaña. El Ministro considera ese cálculo exagerado, pero reconoce que hay que discutir nuevos tributos, en especial si se concretan los acuerdos de paz.

Otro tema clave tiene que ver con las cuentas externas y la tasa de cambio. Por un lado, tenemos un déficit en la balanza comercial que alcanzó en el primer trimestre casi 0,5% del PIB. Por otra parte, en el déficit de la cuenta corriente registrado en el primer trimestre de 2014, comparado con los observados un año atrás (US$3.232 millones), se observa un incremento de US$784 millones. Como proporción del PIB trimestral, el déficit corriente pasó de 3,6% a 4,6%. Para el año, el déficit de cuenta corriente será cercano a 3,6 %, ligeramente superior al del año pasado de 3,4% del PIB; un nivel que, de ser sostenido, es considerado una señal de peligro.

Es entonces paradójico y peligroso que el peso, en lugar de estar devaluándose, se esté revaluando, y que haya tocado la barrera de $1.850, una catástrofe para los exportadores de otros productos fuera de materias primas y para el sector agropecuario. La revaluación no se explica por el movimiento de los fundamentales sino por la avalancha de dólares inducida por una recomposición del portafolio de referencia que elabora JP Morgan y que aumentó el interés por Colombia en su portafolio de referencia de 3% a 8%, creando instantáneamente una demanda por activos en pesos por US$9.000 millones que han ido entrando a la economía colombiana.

Hay varios aspectos a considerar en esta situación. El primero es que, si como lo expresa el ministro, esta entrada es “por una sola vez” y por factores llamados técnicos (como el rebalanceo de portafolios) y no por razones estructurales (déficit en cuenta corriente o comercial) esta revaluación es entonces de carácter transitorio y ameritaría una mayor intervención ya sea del Gobierno o del Banco de la República.

Otra manera de ver este nuevo flujo es analizarlo como una decisión de la comunidad internacional de prestarles o invertir en Colombia US$9.000 millones. Si este dinero no encuentra los activos en pesos adicionales, va a ir tras el número de activos ya existente, lo que podría causar su sobrevaloración y una revaluación de la moneda. Por ese motivo, no sería descabellado que el Gobierno le pidiese al Banco de la República que le comprara un monto en dólares equivalente en el mercado, acumulara reservas y que luego se las vendiera al Gobierno a cambio de TES para esterilizarlos, y así neutralizar su impacto inflacionario.

El Gobierno a su vez los podría utilizar para pagar deuda externa o realizar proyectos de inversión tales como ciertas APP, que dadas sus características, como creación de activos financieros, se podrían contabilizar fuera de balance y así no violar la regla fiscal. Estos activos deberían incluir sobre todo componentes externos para que los dólares no reingresen al país.

Pero también hay otros mecanismos financieros que podrían ayudar. El primero es realizar swaps de deuda externa por deuda interna, tales como los realizados a comienzos de 2002, cuando Santos era ministro de Hacienda. Esta operación aumentaría la oferta de activos en pesos para satisfacer nuevos apetitos sin aumentar el endeudamiento total, ya que se reduciría la deuda externa. También equivaldría a 'pesificar' aún más la deuda pública reduciendo así su riesgo.

Una última medida es la diversificación internacional de los fondos de pensiones, como lo ha propuesto el ministro Cárdenas. Dado el gran apetito por Riesgo Colombia, en pesos es difícil encontrar un mejor momento para descargar la gran exposición de las AFP al riesgo soberano y reemplazarlo por un riesgo que genere diversificación y proteja contra el tapering de la FED.

Pero es hora de tomar decisiones en este campo, especialmente si la TRM de equilibrio es de $1.950, como estima el ministro Cárdenas, casi $100 por encima de la actual.
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