| 9/15/2006 12:00:00 AM

Responsabilidad social empresarial II

El empresario colombiano tiene hoy conciencia sobre sus deberes con la sociedad. Sin embargo, aún tenemos mucho por aprender para reducir las múltiples inequidades y hacer de Colombia un país más incluyente.

El análisis del estado de la Responsabilidad Social Empresarial en Colombia que presentamos en esta edición es alentador. Nos dimos a la tarea de averiguar cómo están contribuyendo las empresas a resolver la desigualdad social y el deterioro medioambiental, los dos frentes en que las empresas modernas se juegan su impacto en Responsabilidad Social. Pudimos verificar que el tema está en la agenda del sector privado y que hay un amplio número de iniciativas en este sentido. En particular, la educación es una preocupación generalizada. En Colombia, toda empresa que tiene al menos un proyecto de responsabilidad social, está adelantando una iniciativa en educación.

Nuestras empresas están aprendiendo rápidamente sobre el tema. Sin embargo, tenemos que avanzar más. La Responsabilidad Social Empresarial va más allá de lo que la mayoría está haciendo. En esta concepción, la tarea de las empresas no puede limitarse a la filantropía o la inversión social. La solución no es tan sencilla como asignar un presupuesto para dar dádivas a los pobres. Se trata de entender que la sostenibilidad de largo plazo de la empresa depende de una gestión exitosa en sus balances financiero, social y ambiental.

En Colombia, casi el 55% de la población vive bajo la línea de pobreza; menos de US$2 al día y menos de cuatro salarios mínimos al año. La capacidad del Estado para suplir las deficiencias de esta población es limitada. Es indispensable una participación más activa del sector privado, con ideas innovadoras que generen valor, para lograr este objetivo.

Esto no significa que las empresas deban intentar suplantar al Estado en sus obligaciones. Deben trabajar mancomunadamente con él, utilizando todo su conocimiento, para buscar un modelo de desarrollo sostenible.

En un país como Colombia, es indispensable que las empresas contribuyan en formas creativas a lograr que la población de la base de la pirámide se beneficie de las posibilidades del consumo. No se trata simplemente de tranquilizar la conciencia de los empresarios, sino que es una condición para la viabilidad en el largo plazo. Integrar al consumo a las grandes masas de población del país es un requisito para el crecimiento de la gran mayoría de las empresas localizadas en Colombia.

Todos los esfuerzos que hacen las empresas, fundaciones, gremios, cajas de compensación familiar, etc., por tratar de suplir las deficiencias y compensar las desigualdades existentes entre la población, sin duda, son necesarios y están bien encaminados. Sin estos esfuerzos, las condiciones de la población serían mucho peores.

Sin embargo, se requiere que estas iniciativas sumen y se conviertan en un propósito nacional. Sector privado y gobierno deben ponerse de acuerdo para aprovechar al máximo lo que cada uno puede dar, para hacer de Colombia un país en el que no haya exclusión de ninguna clase. Todos los colombianos deberían tener acceso a servicios de calidad en educación, salud y vivienda. Todos deberían poder ser parte de una economía de mercado en la cual cada individuo es libre de decidir qué quiere consumir.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?