Renovación

| 4/28/2000 12:00:00 AM

Renovación

Dos noticias malas, una buena, un contraste y dos implicaciones.

Las malas noticias: la altísima cifra de desempleo para marzo revelada por el DANE y el cierre de los mercados de Wall Street para Colombia por postergar la agenda económica con el referendo político. Ambas noticias son baldados de agua fría para la recuperación de la economía. Para crecer al 3% este año, el gobierno suponía que la inversión crecería 30%. En medio de las negociaciones de paz y ahora de la desconfianza en los mercados financieros internacionales será bien difícil activar la inversión que el crecimiento positivo de la economía y el empleo necesitan.



La buena noticia: que aun en medio de la crisis se destaca un conjunto de emprendedores jóvenes como el que revelamos en esta edición. Muchachos que antes de sus 35 años ya tienen éxitos empresariales, cívicos y sociales de talla mundial es una señal insuperable de optimismo por el futuro de este país.



El contraste: las golondrinas ante el verano. Las cifras revelan que un creciente porcentaje de los jóvenes universitarios, más que buscar empleo, ahora emprende. Nuestros 50 muchachos son apenas una selección entre varios centenares de buenísimos candidatos. Pero aun así, estos cuantos jóvenes no tienen aún la fuerza para arrastrar al conjunto de la juventud ni al núcleo empresarial del país hacia un nuevo futuro. Son una semilla que está por ser multiplicada.



Con estas semillas, germinadas en medio de las dificultades, lo interesante es que el impacto de las buenas políticas, macro y empresariales, podría ser mayor. ¿Por qué no superar el fallido esquema gradual de ajuste fiscal adoptado por el Ministro de Hacienda desde sus comienzos, y tomar de una vez las decisiones que todos sabemos que hay que tomar? ¿Por qué el Presidente o los partidos de la oposición no buscan acompañar el saludable referendo político con un referendo económico que habilite al gobierno a superar, en beneficio de toda la población, los escollos institucionales que tantos costos han representado para el país? El Presidente podría gastarse su capital político en una renovación a fondo de su manejo macroeconómico.



Pero no basta la renovación macro. El gobierno y toda la sociedad tienen que hacer también una renovación de la iniciativa empresarial, para apostarles con más fuerza a los nuevos sectores y a las nuevas empresas. La prestigiosa American Economic Review revela en su más reciente número que el empleo en Estados Unidos de la posguerra fue dinámico cuando los nuevos emprendimientos empresariales superaron los efectos de la liquidación de las viejas empresas. En Colombia, diríamos que la urgente generación de empleo y de esperanza depende de nuevas empresas e inversiones, más que de reestructuraciones y salvamentos. Las exportaciones, la e-conomía, la biotecnología y la ciencia son campos cuya fertilidad es cada vez más evidente. Es el momento para una verdadera política de emprendimiento empresarial. ¿Por qué no superar la filosofía tributaria antiemprendedora del siglo pasado y reemplazarla por una más acorde con el despliegue de las energías y ahorros hacia nuevas empresas? ¿Por qué no generar todos los incentivos para desarrollar el capital de riesgo? ¿La verdadera salida a la prolongada crisis financiera, ahora sin Wall Street, no será un desarrollo en serio del mercado de capitales para capitalizar las empresas que ya existen y para fondear las que ahora solo están en la cabeza de muchos colombianos?



¿No es este el momento para rejuvenecer la política, la economía y el ambiente empresarial del país?
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