Relaciones de largo plazo

| 11/23/2001 12:00:00 AM

Relaciones de largo plazo

Cada vez que hay incertidumbre política o económica en Venezuela, los colombianos nos preguntamos qué irá a pasar con las relaciones empresariales entre los dos países. No es para menos. En los últimos 10 años, empresarios colombianos y venezolanos han cruzado la frontera en busca de nuevas oportunidades de negocio, creando un proceso de integración que ya tiene una profundidad sustancial. Si se descuenta a Estados Unidos, tanto Colombia como Venezuela son el principal destino para las exportaciones de su vecino. Las inversiones han sido millonarias en ambos sentidos. Cada uno es el laboratorio de internacionalización económica para el otro. Por este motivo, la posibilidad de una devaluación masiva del bolívar, como consecuencia de la destorcida de los precios del petróleo, es un tema que preocupa a muchos inversionistas y exportadores colombianos.



El episodio de sobrevaluación, sin embargo, es solo un hecho puntual. Al considerar el largo plazo, salta a la vista la unión en los destinos de los dos países y la complementariedad de sus economías. Ambos están atravesando una situación económica difícil y en los dos se han deteriorado las condiciones socioeconómicas y políticas. La diferencia está en que la fortaleza petrolera de Venezuela le ha permitido postergar buena parte de las soluciones a sus problemas, al tiempo que la sobrevaluación de la moneda ha sido utilizada para contrarrestar las tendencias inflacionarias. Para Colombia, el efecto de esta revaluación sobre las exportaciones hacia este país ha sido sin duda positivo, más aún cuando la demanda interna se mantiene deprimida. Pero el hecho es que los dos tienen que enfrentar los mismos retos: insertarse con productos basados en conocimiento en la cambiante economía mundial, potenciar su desarrollo empresarial, llevar los beneficios de la globalización a los más pobres, resolver el desempleo de una juventud cada vez más desesperanzada.



Los protagonistas de la integración han sido los empresarios y ellos son los encargados de llevarla a los nuevos niveles que deberá alcanzar en el futuro. Una devaluación del bolívar puede afectar las exportaciones colombianas en un momento dado, pero no altera para nada la importancia estratégica que Venezuela tiene para Colombia en el largo plazo. Las sinergias entre los dos países se hacen más evidentes a medida que el proceso de integración avanza. La experiencia que han acumulado los empresarios colombianos, acostumbrados a trabajar con márgenes bajos, es hoy muy valiosa en Venezuela, cuando la población necesita empresarios capaces de lograr ganancias importantes en eficiencia para pasarlas al consumidor. Por su parte, la capacidad de los venezolanos para manejar grandes proyectos de infraestructura sería bienvenida en Colombia, lo mismo que su visión internacional.



Venezuela ya no es el sitio

para vender excedentes cada vez que el bolívar se revalúa, sino el socio para desarrollar cadenas productivas sólidas de largo plazo, que soporten los vaivenes de la política y puedan aspirar a vender a terceros países. Los meses que vienen serán de gran expectativa, ya que cualquier cosa que pase en uno de los dos países tendrá consecuencias sobre el otro. Por ahora, solo se ve incertidumbre. Sin embargo, como en cualquier crisis, hay que aguantar para salir fortalecido. Los destinos de los dos países están unidos y juntos podrán lograr mucho más que si cada uno camina por su cuenta.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.