| 4/17/2009 12:00:00 AM

Recuperación, ¿ilusión o realidad?

Hay señales positivas y los mercados de acciones están al alza. Sin embargo, la recesión mundial no terminará este año, como piensan algunos.

El buen comportamiento de los mercados mundiales de acciones, así como la mejoría de algunos indicadores de la economía real, han llevado a abrir un nuevo debate mundial: ¿es posible que lo peor de la crisis económica haya pasado ya?


Los anuncios optimistas, especialmente de parte de los gobiernos, no se han hecho esperar. Sin embargo, es indispensable mantener la cautela. Hay un margen para el optimismo, pero la crisis no se va a resolver rápido.

El argumento pesimista a este respecto ha sido expresado recientemente por The Economist. De acuerdo con esa publicación, no hay cambios en los fundamentales que puedan explicar el comportamiento positivo de los mercados de valores. Los inversionistas simplemente estarían pensando con el deseo, que los lleva a detectar señales de vida imaginarias en un "pájaro muerto".

The Economist señala que mientras los mercados de acciones celebraban las alzas, en el mercado de bonos corporativos se presentaron 35 defaults. Hoy, la tasa de defaults es de 7%, frente a 1,5% hace un año y la calificadora de riesgo Moody's espera que suba a 14,6% hacia finales de 2009. De igual forma, recuerda que entre 1930 y 1932, en el mercado más bajista de la historia, hubo cinco rallies de 20% o más.

La publicación afirma que se está reduciendo el pánico extremo de noviembre y febrero, las autoridades en el mundo hacen todo lo que pueden y hay esperanza respecto a que la combinación de bajas tasas de interés, estímulos fiscales y emisión monetaria eventualmente sea exitosa. Sin embargo, todavía no habría efectos sobre variables reales.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el 15 de abril un informe en el cual, después de analizar los ciclos económicos en 21 países avanzados, concluyó que lo más probable es que la recesión actual sea excepcionalmente larga y profunda y la recuperación sea lenta.

El argumento optimista, entre tanto, ha sido configurado por JP Morgan. En un informe publicado el 9 de abril, esta entidad afirma que las señales positivas son incipientes pero claras.

El centro de su argumento es que el ajuste entre la oferta y la demanda real está ocurriendo a una velocidad inesperada. La reducción de la producción manufacturera es tan dramática, que la oferta de bienes ya se está ubicando por debajo de los deprimidos niveles de demanda global. Según esto, la demanda podría superar pronto a la oferta en muchos sectores y la economía se reactivaría.

En Estados Unidos, el gasto en bienes durables y vivienda cayó nuevamente en el primer trimestre. Sin embargo, la caída de las ventas finales fue mínima frente a la drástica reducción de la producción de bienes. Esto se debe, según JP Morgan, a una monumental desacumulación de inventarios, cercana a un 5% anual. Además, las importaciones han caído tanto que, en el primer semestre del año, las exportaciones netas le van a sumar un punto porcentual al crecimiento.

Estos podrían ser indicadores tempranos de un cambio de tendencia, el inicio del fin de la recesión en Estados Unidos.

JP Morgan destaca igualmente los avances positivos en otras partes del mundo. Países de Asia como Japón, Corea y Taiwán, que se habían tardado en ajustar inventarios, lo están haciendo rápidamente y a la vez están recortando costos. El crecimiento de China en el primer trimestre del año, superior al estimado, es fundamental, especialmente porque fue jalonado por el consumo interno

Tanto los pesimistas como los optimistas tienen una parte de la verdad. The Economist está en lo cierto en su explicación de la euforia de los inversionistas en las últimas semanas, la cual podría desvanecerse ante noticias negativas, como los anuncios que están haciendo las compañías acerca de sus resultados para el segundo trimestre del año. Además, la posibilidad de nuevas caídas de producción está todavía presente y el fantasma del desempleo no ha desaparecido. Sin embargo, los datos de la economía real que señala JP Morgan podrían configurar un cambio de tendencia.

En conclusión, las señales recientes son bienvenidas y abren una ventana de esperanza, pero no pueden justificar ilusiones ni decisiones abruptas. Nadie debe bajar la guardia y esto aplica para el Gobierno, las empresas y las personas.

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