| 7/22/2005 12:00:00 AM

Prudencia ante la incertidumbre

Es un momento positivo para el país y para las inversiones. Sin embargo, hay que tener cautela, pues las cosas podrían cambiar en el frente externo y en el interno.

El momento económico que atraviesa el país es bueno. Podría ser, incluso, el mejor de los últimos 8 años. La economía ha venido creciendo a tasas cercanas al 4% durante los dos últimos años y todo indica que seguirá siendo así, si no se presentan grandes contratiempos en los frentes interno y externo.

La construcción seguirá liderando el crecimiento y, en el sector, la vivienda se destaca como una oportunidad. Según Fedesarrollo, en vivienda aún hay mucho espacio para crecer, pues no hay síntomas de que el auge de la construcción se haya convertido en una burbuja, como ocurre en otros países. Los precios en términos reales están por debajo de los de 1997 y la expansión reciente no ha sido financiada con deuda, lo que implica que hay espacio para mayor demanda. La inversión está creciendo al 16%, mientras el consumo privado crece al 3,2% (aunque bajo, es mayor al de años anteriores). El consumo público está creciendo al 3%, a pesar del enorme déficit del gobierno central.

Las exportaciones están disparadas, pese a las quejas de los exportadores por el posible impacto de la revaluación. Su crecimiento en el primer trimestre fue de 13%, no solo por cuenta de los mejores precios externos de los bienes básicos, sino por el gran dinamismo de las no tradicionales.

Frente a este buen comportamiento, la pregunta es si este fenómeno es pasajero o si, por el contrario, es el comienzo de un período de crecimiento estable de la economía colombiana. La respuesta depende de lo que ocurra dentro del país y en el exterior.

Por un lado, los analistas de Wall Street que estuvieron presentes en el Seminario Anif-Fedesarrollo confirmaron que las perspectivas económicas de Colombia están directamente ligadas a la decisión de la Corte Constitucional con respecto a la reelección inmediata. Un fallo en contra podría generar gran incertidumbre y tener un fuerte impacto sobre los precios de los TES, la tasa de cambio y los spreads de la deuda externa. De acuerdo con este grupo de analistas, esta situación se podría extender por un plazo largo, dado que el tipo de liderazgo que ejerce el presidente Uribe sería muy difícil de reproducir.

De otra parte, en el frente externo está el riesgo de una desaceleración de la economía mundial y del tan anunciado aumento de las tasas de interés internacionales. Ambas situaciones tendrían un importante efecto sobre la economía colombiana.

La desaceleración del crecimiento global afectaría las exportaciones y llevaría a una reversión de la tendencia favorable sobre las cuentas externas del país. Sin embargo, el impacto del aumento de las tasas de interés externas sería mayor, debido a la gran debilidad de las cuentas fiscales y las enormes necesidades de financiamiento que tiene el gobierno. Gracias a las bajas tasas en los mercados externos, el gobierno se ha podido financiar fácilmente y a bajos costos, incluso comparables a los de la época en que Colombia tenía grado de inversión. La colocación reciente de una emisión de bonos por US$500 millones es una muestra de ello. Cuando las tasas suban, sin embargo, el acceso no será ya tan fácil.

Las cosas están bien, pero la vulnerabilidad es muy grande. Ello exige que se actúe con mucha prudencia en todos los frentes, pues al presentarse cualquiera de las situaciones mencionadas, el país quedaría en una situación complicada. Por lo pronto, el riesgo más inmediato es el del fallo de la Corte, para el cual hay que estar preparados. Esto implica tener mucha prudencia, sobre todo a la hora de invertir, pues el cambio en las condiciones podría traducirse en grandes pérdidas.
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