| 7/9/2004 12:00:00 AM

Por la salud fiscal y la equidad

Al gobierno le reventó el problema pensional. Ahora deberá encontrar recursos para pagar las pensiones, y para atender los demás gastos de los que no se ha logrado desmontar.

La disciplina fiscal no es un capricho, sino el piso firme que necesita el país para luchar contra los enormes desequilibrios sociales que lo aquejan. Por cuenta del cáncer fiscal, los pobres son cada vez más pobres y la población más vulnerable no tiene acceso a asistencia social. Con frecuencia, se oyen voces que critican a quienes piden disciplina fiscal por ser "enemigos de los pobres". Pero es al contrario: quienes defienden el gasto público como instrumento de defensa de los intereses de unas minorías le hacen más daño a la población de los estratos más bajos. Quizás el único beneficio de la crisis del Seguro Social es que puede poner en evidencia estas verdades.

Al amparo de la debilidad de los gobiernos de turno, hace años el país optó por un manejo fiscal de corto plazo, basado en reformas tributarias recurrentes que a duras penas dan para financiar los gastos del año siguiente. La agenda de las grandes reformas quedó a un lado, incluyendo la pensional. La incapacidad de las distintas administraciones se tradujo en un crecimiento desbocado de la deuda pública y su servicio, que pone en juego la sostenibilidad de nuestro modelo macroeconómico.

En medio de esta situación sin resolver, al gobierno del presidente Álvaro Uribe le reventó en las manos el tema de las pensiones. A este Presidente le corresponderá presentar una solución de corto y de largo plazo. Esto es muy importante si la reelección presidencial inmediata prospera. Así parece haberlo entendido el propio Uribe, al haber asumido el tema pensional. El Presidente planteó como fuente de financiación de las pensiones el establecimiento de un IVA de 4% para los productos básicos y un impuesto para las pensiones superiores a cuatro salarios mínimos. De igual forma, Uribe está abogando por eliminar los regímenes especiales y poner un límite a las pensiones por encima de los 25 salarios mínimos.

Por duras que parezcan, estas medidas son pañitos de agua tibia y distan mucho de ser una solución. El tema es crítico y está enredando el panorama. De hecho, la falta de claridad sobre la forma como el gobierno central enfrentará el pago de las pensiones a cargo del ISS, que le generan un déficit fiscal anual superior al 5% casi a perpetuidad, es una de las preocupaciones de los analistas de los bancos de inversión y las calificadoras de riesgo.

Dada la importancia que tiene la estabilidad macroeconómica para los planes de largo plazo de Uribe, quizás este gobierno debería pensar en jugársela toda y dar la pelea política que implica sacar adelante una reforma pensional que constituya un avance de fondo.

Además de lo que se está planteando, que por supuesto es bienvenido, hay que aumentar la edad de jubilación, eliminar la mesada 14 y trabajar sobre la pensión mínima garantizada. El gobierno no tiene los recursos para garantizarles a los pensionados una pensión mínima equivalente a un salario mínimo.

Es claro que políticamente no es fácil acabar con el statu quo. Sin embargo, no habría mejor momento que esta crisis para poner en evidencia que nuestro sistema pensional, defendido por tantos con tanto ahínco, es brutalmente regresivo y tiene un altísimo costo social. En el país hay menos de un millón de pensionados con cargo a los recursos del Estado y de ellos solamente el 17,3% pertenece a los estratos 1 y 2. Entre tanto, el 66,5% de los pensionados pertenece a los estratos 3 y 4, y el 15,9% restante a los estratos 5 y 6.

¿Vale la pena que el país gaste cada año 5% del PIB en las pensiones de 823.000 jubilados, cuando hay más de 3 millones de familias sin ningún tipo de cobertura y muchas más se encuentran en muy mala situación? Esta es la pregunta que tienen que hacerse tanto el gobierno como el Congreso para poder tomar las decisiones correctas en la nueva legislatura que comienza el 20 de julio.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?