| 3/1/1994 12:00:00 AM

Por las nubes

LOS COLOMBIANOS nos acostumbramos a una inflación al consumidor superior al 20%. Esta es una herencia de la economía cerrada. Otra herencia de la economía cerrada es la indexación de precios con base en la inflación anterior. Los salarios de los empleados oficiales y el salario mínimo y por reflejo los demás salarios siempre se han incrementado teniendo en cuenta la evolución de los precios al consumidor del año inmediatamente anterior. Con los arrendamientos, la gasolina, la educación y las tarifas de servicios públicos (y con un sin número de otras tarifas atadas al salario mínimo) sucede exactamente lo mismo.

En una economía abierta los precios de los bienes comercializables (de los productos que se exportan o importan) fluctúan en concordancia con los precios internacionales más la devaluación. Sucede en el caso colombiano que debido a la fortaleza de la economía colombiana reflejada en el ingreso de capitales para financiar ante todo inversión privada, la devaluación está por los lados del 10%. De otra parte, los precios al productor se sitúan alrededor del 13%. Sin embargo, los precios al consumidor siguen por las nubes, alrededor de 23%. Esto genera toda clase de distorsiones, siendo la principal el permanente encarecimiento en dólares de la mano de obra de la cual tanto se quejan los exportadores.

Mientras las autoridades no se fijen metas ambiciosas para reducir la inflación al consumidor a un dígito, mientras no se rompa de un tajo con la indexación, tendremos una economía esquizofrénica. Por un lado, la que marcha de acuerdo con la evolución económica internacional y por el otro, la que marcha de acuerdo con unos índices completamente desfasados e indexados de inflación interna. Y tendremos a algunos candidatos diciéndonos que la solución es indexar artificialmente la parte de la economía que está abierta al mundo.
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