| 6/25/2010 12:00:00 AM

Por el grado de inversión

Juan Manuel Santos deberá recuperar para Colombia la calificación Grado de Inversión que perdió hace más de una década. De ello depende que el país logre ingresar al club de las economías más prósperas de América Latina.

Como presidente de la República, Juan Manuel Santos tendrá una ventaja muy grande a la hora de tomar decisiones en materia económica: él entiende de economía. Sabe bien que el manejo macro de los próximos años tendrá consecuencias trascendentales sobre el potencial de crecimiento de largo plazo del país.

En los últimos ocho años, Colombia, a pesar de haber crecido a tasas altas y haber reducido la inflación hasta niveles cercanos a la meta de largo plazo establecida por el Banco de la República, no ha logrado que las calificadoras de riesgo internacionales la saquen del grupo de países con calificación grado especulativo. Otros países de la región, en cambio, sí lo consiguieron, como Chile, Perú, México y Brasil, los cuales tienen hoy Grado de Inversión. A los ojos de un inversionista, esto los ubica por encima de Colombia en el momento de decidir dónde poner el dinero.

Algunos argumentarán que la calificación de Grado de Inversión no es necesaria. Al fin de cuentas, su ausencia no fue obstáculo para acceder a financiamiento externo, incluso cuando los mercados estuvieron cerrados para muchos países. Pero no debemos equivocarnos, eso solo fue posible porque los mercados fueron benévolos con Colombia. Nadie puede garantizar que esa situación se mantenga hacia adelante.

En el mundo de hoy, el Grado de Inversión es un estándar para quienes aspiran a mantenerse en la mira de los inversionistas internacionales. Es indispensable. Los inversionistas necesitan garantías que les permitan argumentar que han actuado siempre a favor del mejor interés de sus accionistas y depositantes. Si el entorno vuelve a ponerse oscuro, la decisión más fácil será sacar de la lista de beneficiarios del crédito a los países que no pueden presentar sus credenciales al día. En tanto no tenga Grado de Inversión, Colombia estaría en alto riesgo de un cierre de crédito.

¿Por qué, si Colombia supuestamente ha hecho las cosas bien, se ha quedado por fuera del club de los mejores? La respuesta está y siempre ha estado en el manejo fiscal.

Este es el único país de la región que durante los años de boom económico no ahorró y no generó un superávit fiscal. El resultado es que hoy tiene una situación fiscal no sostenible. Necesariamente tendrá que ajustarla si quiere mejorar su calificación de riesgo y crecer al ritmo que lo están haciendo Chile, Brasil y Perú. De acuerdo con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, mientras estos tres países crecerán en 2010 a tasas de 4,7%, 5,5% y 6,3%, respectivamente, el crecimiento en Colombia será de solo 2,3%. Es el penúltimo país en la región, superado solo por Venezuela, que decrecerá 2,6%.

El grado de calificación determina el costo del financiamiento del gobierno, el cual a su vez le pone un piso al costo al cual se pueden financiar el resto de entidades públicas y el sector privado. El costo del capital en países con Grado de Inversión es menor y esto se constituye en una variable crítica para las empresas que necesitan competir con rivales extranjeros. Un menor costo de endeudamiento significa también menor servicio de la deuda pública, menor gasto de intereses y, por tanto, más recursos para inversión.

Hace años que las calificadoras le están pidiendo a Colombia que ajuste sus finanzas públicas, pero los gobiernos lo han ido posponiendo por diversas razones. Uribe perdió una oportunidad valiosa para hacerlo cuando contaba con el capital político que le habría permitido lograrlo. Santos llega al gobierno con el mandato de nueve millones de colombianos y el apoyo de la mayoría de la clase política. Tiene que aprovechar esta situación y hacer rápidamente las reformas necesarias que le den a Colombia el empuje que requiere para convertirse realmente en uno de los países Civets.

Juan Manuel Santos cuenta con las capacidades y la claridad mental necesarias. Tiene el capital político. Ha demostrado que sabe tomar riesgos cuando se convence de que es necesario.

Las circunstancias están dadas y el presidente Santos enfrenta una serie de condiciones inusuales a su favor. Debería aprovechar esta constelación de buenas estrellas, la cual posiblemente no se va a repetir.

Le deseamos al nuevo Presidente lo mejor en el desempeño de sus funciones. El Presidente no debería subestimar el buen juicio de los colombianos. Ellos estarán dispuestos a seguirlo a través de las decisiones difíciles, si estas contribuyen a construir el futuro de todos.

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