| 7/6/2007 12:00:00 AM

Por una buena nota

Colombia busca desesperadamente recuperar la calificación grado de inversión que perdió a finales de los noventa. Sin embargo, ¿está haciendo lo correcto para alcanzarla?

Lograr que las calificadoras de riesgo internacionales devuelvan a Colombia la calificación grado de inversión que perdió a finales de la década pasada ha sido una obsesión de Alvaro Uribe desde que llegó a la Presidencia, en agosto de 2002. Sin embargo, aunque las condiciones económicas y políticas han mejorado, y aunque la calificación de la deuda soberana es hoy mejor que hace cinco años, no ha alcanzado el grado de inversión. De hecho, el país está a un solo paso de esta calificación, pero a menos que el gobierno se tome muy en serio el tema fiscal, la meta seguirá siendo un espejismo inalcanzable.

De acuerdo a las declaraciones de la representante de la calificadora Moody's en una visita reciente, si bien los indicadores de la economía colombiana han mejorado, no lo han hecho más que el resto de países de la región. La conclusión es que la causa de la mejoría puede atribuirse, en buena medida, a un fenómeno regional. Pero además, en el frente fiscal los indicadores que presenta Colombia son peores que los de países con grado de inversión.

Las diferencias son sustanciales. Por ejemplo, mientras que la deuda del gobierno como proporción del PIB en Colombia es de 46,3%, en los países con grado de inversión es en promedio de 36,4%. De igual forma, la proporción de los intereses de la deuda del gobierno con respecto a los ingresos en Colombia es de 16,3%, y en los países con grado de inversión es de 9,5%.

No habrá calificación de grado de inversión si no hay mejora en los indicadores fiscales. Es indispensable actuar en este frente.

En este sentido, las propuestas de la Comisión del Gasto Público llegaron en buena hora para aportar al debate y a la solución. Sin embargo, la aceptación de estas recomendaciones por parte del gobierno, que en un primer momento parecía ser un hecho, se ha ido diluyendo con el paso de los días. En este momento no hay claridad respecto a la posición del gobierno frente a las dos grandes recomendaciones: reducir de forma inmediata el gasto en $1,5 billones y reducir el monto de la deuda mediante la venta de la participación del gobierno en algunas empresas.

En cuanto a la primera, aunque supuestamente se está discutiendo la reducción del gasto en este año, para lograrla es preciso poner de acuerdo al Consejo de Ministros en pleno. Adicionalmente, la reducción del año entrante debe ser incluida en el Presupuesto de 2008, el cual se está elaborando en este momento, pero solo será aprobado a finales de octubre.

De otra parte, la recomendación de la Comisión de reducir el endeudamiento del gobierno utilizando para este propósito los ingresos por la venta de sus participaciones en ISA, Isagen, Urrá y Corelca, no es del agrado del presidente Uribe. Lo más probable es que no se lleve a cabo.

La venta de estas participaciones sería la única forma de reducir el endeudamiento de forma inmediata, en un monto suficiente para que las calificadoras le den a Colombia el grado de inversión.

La alternativa, si no se hacen estas ventas, es acudir a más endeudamiento, lo que a todas luces es incompatible con la búsqueda de esta calificación.

La calificación de grado de inversión es un objetivo que el gobierno debería buscar por convicción. En términos pragmáticos de corto plazo, la diferencia entre tener o no grado de inversión es prácticamente nula en esta coyuntura, debido a la gran liquidez que hay en el mundo. Colombia, incluso, ha logrado colocar bonos de deuda soberana a tasas de interés inferiores a las de las épocas en las que tenía grado de inversión.

El problema es el largo plazo. Cuando se agote esta liquidez y cambie el ciclo internacional, contar con el grado de inversión será crítico para el país. Será lo único que permitirá acceso a recursos a tasas razonables. En otras palabras, la calificación podría ser la diferencia entre un remezón y una crisis. Si de verdad nos interesa la calificación de grado de inversión, debemos buscarla ahora, cuando las tendencias internacionales son favorables. Después será demasiado tarde.


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